28 de febrero 2023 - 08:47

Debate por la deuda pública: crónica de un default anunciado (Parte III)

Tercera entrega con el anuncio del exministro Prat Gay de una inflación de entre 20 y 25%, la cual llegaría al doble ese 2016. El comienzo del desorden de la economía, con deuda, reproches, los brotes verdes, las contradicciones y reclamos internos de institucionalidad.

Alfonso Prat Gay, exministro de Hacienda.

Alfonso Prat Gay, exministro de Hacienda.

Solo seis meses antes, Prat Gay anunciaba para 2016 una tasa de inflación de entre 20/25%, que finalmente iba rondar 40% (alrededor del doble); un crecimiento de la economía de 0.5%, que sería luego caída (-2.3%) del PBI, con una destrucción de riqueza acumulada de 37.000 millones de dólares.

Según el exministro, después de las evidencias del primer semestre 2016, la reactivación económica comenzaría en el segundo semestre del año. Allí se podrían comenzar a ver los “brotes verdes”. Eso nunca sucedió, y el costo social del ajuste estaba tornándose brutal.

Macri recibió a Prat Gay el pasado 26 de diciembre, apenas horas después de que le pidieran la renuncia.
Macri recibió a Prat Gay el pasado 26 de diciembre, apenas horas después de que le pidieran la renuncia.
Macri recibió a Prat Gay el pasado 26 de diciembre, apenas horas después de que le pidieran la renuncia.

Debate por la deuda: tercera parte

En el verano, Alfonso Prat Gay, nuevamente sería despedido de un cargo público (antes había sido despedido del BCRA por Néstor Kirchner, el 17/09/2004); esta vez mucho más rápido por el presidente Macri.

Según el centro de estudios Nueva Mayoría, que dirigía y dirige el destacado analista Rosendo Fraga, el problema era bastante más serio de lo que se veía, y residía en que cada despido que se producía en la actividad formal, equivalía a cuatro cesantías en la economía en negro, donde estaba el 50% de quienes trabajaban, al sumar trabajadores en relación de dependencia, independientes y personas con tareas a cambio de subsidios.

Según Margarita Barrientos, la única dirigente social cercana al PRO, los alimentos no alcanzaban por el aumento de personas que llegaban a su comedor habiendo recibido facturas de luz de $ 11.000. La tarea de los comedores se complicaba.

La demora en la sanción de la ley que devolvía el IVA a los alimentos básicos para los más vulnerables, es decir, la única iniciativa social de alcance del Gobierno, no llegaba a convertirse en realidad. Ningún legislador votaría en contra de esa ley, pero el proyecto recién había sido enviado al Congreso en abril 2016, cuando ya estaba resuelta la devaluación, las rebajas de retenciones a las mineras y la soja y se habían realizado 130 mil despidos.

El país entero se preguntaba si el PRO podía gobernar, o estaba en condiciones de enfrentar una crisis que seis meses atrás no existía. Con una herencia devastadora de 16 trimestres consecutivos de recesión, endeudamiento en dólares en manos privadas y de organismos económicos internacionales, con dos dígitos de desocupación, y soja a 150 dólares la tonelada; a De la Rúa le llevó 18 meses llegar hasta al punto que Macri alcanzó en 6 meses. Traspolando, si fuera posible, se podía pensar que, con la situación heredada por Macri, tal vez De la Rua hubiera logrado terminar dos mandatos consecutivos.

Ni seguridad jurídica, ni transparencia, ni pacificación

Ninguna promesa de campaña era real en 2016. Se firmaron decretos para nombrar jueces en la Suprema Corte y retrocedieron. Avisaron haber aprendido delincuentes fugados y luego no lo hicieron. Aumentaron tarifas masiva y brutalmente y luego corrigieron algunas hacia atrás. Despidieron mucha gente y luego reincorporaron una parte. Reabrían una empresa y luego la paralizaban. Decretaron que iría preso el que difundiera datos y luego se retractaban.

El presidente Macri dijo (1): “No tengo sociedades off shore”, más tarde (2): “bueno si tengo sociedades off shore, pero no tienen movimiento”, siguió (3): “bueno, tienen movimiento, pero no hay transacciones”, (4) “bueno hay una cuenta de depósitos por 1.500 dólares”, (5) “bueno en realidad son de 12 millones de dólares en transacciones, pero los voy a repatriar”.

El gobierno simulaba reuniones donde supuestamente dialogaba y luego no respondía. Si la fórmula de gobernar era a “prueba y error”, la cantidad de errores que se iban rectificando nos hacía pensar, si se podría gobernar así, si estaban presentes las competencias necesarias. La demagogia utilizada antes de las elecciones, mantenía a muchos ciudadanos en situación de estupefacción, se veía un país mal gobernado, apresuradamente.

Cuando Macri tomó el poder tenía una incontrovertible agenda impuesta

Arrancó devaluando, eliminó las retenciones, ajustó las tarifas, arregló con los fondos buitres y subió las tasas de interés en forma violenta. Nunca mostró un programa económico, lo único planeado fue atender las emergencias de su esponsorización y mecenazgo para evitar que le suelte la mano el “círculo rojo” (según su propia definición). En su apuro por satisfacerlos a lo uno, subestimó el impacto negativo de lo otro. La inexcusable impericia técnica de un equipo ortodoxo de technopols mostraba una tasa de inflación del doble de 2015. El resultado, un golpe en la masa salarial real, y fuerte caída de la imagen presidencial en las encuestas de opinión.

El nivel de actividad del segundo trimestre se desmoronó, contrayéndose a un ritmo anualizado de alrededor de 7%. La meta de inflación del 20/25% que alardeó Prat Gay para todo 2016 era alcanzada en solo 6 meses. La inflación de mayo 2016 fue 3.5%, la inflación permanecía en 45% anual por varios meses.

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Alfonso Prat Gay, Federico Sturzenegger y Luis Caputo.
Alfonso Prat Gay, Federico Sturzenegger y Luis Caputo.

¿Qué hacía el tándem Prat Gay-Sturzenegger?

Una política fiscal expansiva y una política monetaria más laxa para acelerar el consumo y el nivel de actividad, nuevos subsidios sociales, e implementaban medidas precarias para amortiguar despidos. Macri les estaba pidiendo a sus ministros gastar más, mientras se registraba una enorme caída real de la recaudación. En el primer cuatrimestre 2016 los ingresos crecieron muy por debajo de la inflación. En mayo, la recaudación creció sólo 17%-sin Seguridad Social-, y la inflación del período fue del 40/45% anual. Todo indicaba que el ritmo de gasto, podía llegar a 6.5% del PBI, más de 2% que el último año de Cristina Kirchner, según sus propias cifras. A la prodigalidad en el gasto social, se le sumaba el Programa Nacional de Reparación Histórica para Jubilados. Ese paquete previsional era tramposo para los jubilados, e incrementaba el gasto público en 2016. Es decir, no servía para nadie.

Contradicción

- ¿No que la política fiscal expansiva ya no tenía efectos sobre el nivel de actividad y el empleo privado que venía estancado por años? – Entonces, - ¿por qué ahora podría ser distinto? -

El ministro espetó: “Porque con el gobierno de Macri habrá menos choreo”, por lo cual, con el mismo gasto en obra pública, habría más impacto sobre el nivel de actividad que con Cristina Kirchner…

Al principio pensábamos ingenuamente que era probable que el multiplicador de la política fiscal fuera mayor por el mejor clima de inversión y la confianza que la nueva administración acercaría a la Argentina, pero el Banco Wells Fargo recomendaba “no invertir” en Argentina. - ¿Y la recuperación de la confianza? -

Según el marco teórico hegemónico, el problema de toda política fiscal expansiva es su financiamiento, y aquí conviene recordar que los montos a financiar eran desorbitados. - ¿Cómo transgredían sus propias reglas? -

El déficit fiscal primario de la Nación podía alcanzar 6.5% del PBI en 2016, mientras que el pago de intereses de la deuda pública sumaba 1.3%, a eso había que añadirle las amortizaciones, más el déficit de las provincias del orden de 0.7% del PBI y el déficit cuasi fiscal de 2% del PBI. Con todo, la Argentina ya tenía un déficit fiscal global mínimo de 10.5% del PBI, explosivo.

Lo peor de todo es que el pago a los fondos buitres había permitido el acceso al crédito externo

El equipo económico disfrutaba colocando deuda en el mercado internacional a tasas muy altas, mientras se sumaba el endeudamiento de las provincias. Ya tenían 11 provincias colocando deuda en los mercados globales. Es que el acuerdo con los fondos buitres (que funcionaba como un CEPO al endeudamiento) abrió el cofre del despilfarro.

Como habían demostrado Martínez de Hoz, Cavallo, y Roque Fernández, la deuda era un instrumento peligroso para suplir la falta de ahorro del sector público. Recuerde que la crisis de la Convertibilidad tuvo que ver con el abuso del endeudamiento externo y con que no se atendieron los efectos regresivamente redistributivos del modelo, como el desempleo y el cierre de industrias. Lo peor es que Macri arrancaba con un bajísimo nivel de deuda. “Argentina tiene niveles de endeudamiento bajísimos tanto a nivel del gobierno como a nivel de las empresas como el nivel de las familias” (conferencia de prensa que encabezó Nicolás Dujovne en junio de 2016). Además, el BCRA le daban a la maquinita 3 turnos para comprar dólares y planchar el tipo de cambio.

¿Que podían hacer?

Si el BCRA quería evitar que siguiera creciendo el stock de LEBAC que en 6 meses representaba el 92% de la base monetaria (estaban alcanzando otra base monetaria paralela que pagaba intereses-en 6 meses-), tenía que emitir para pagar los intereses de las LEBAC y evitar los riesgos de seguir la refinanciación eterna, que comenzaba a ser imparable. El stock de LEBAC seguía creciendo, además dejaba sin crédito al sector privado.

El volumen de endeudamiento interno y externo comenzaba a generar dudas sobre la sostenibilidad de la deuda a mediano plazo en junio de 2016. La dependencia del endeudamiento externo, nos estaba volviendo vulnerables a los cambios en las condiciones de liquidez mundiales, y una eventual suba de la tasa de interés de la Fed, que afortunadamente se fue postergando hasta 2022, pero llegaría en 2023. (continuará)

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

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