El Gobierno de Macri no previó el efecto social del aumento de tarifas, ni reparó en el inicio del invierno 2016. La mayoría del equipo oficial no tenía que preocuparse en su casa por esos asuntos. Macri aconsejaba a los obreros de una fábrica: “no andar en patas”, para ahorrar calefacción. Las facturas registraron incrementos de 1.000%, 1.500% o 2.000%, respecto al importe anterior. Había usuarios que demostraban con sus facturas de abril y junio los aumentos porcentuales, sin que el gobierno asumiera la catástrofe, ni diera una explicación serena.
Debate por la deuda pública: crónica de un default anunciado (Parte IV)
El Gobierno de Macri no previó el efecto social del aumento de tarifas, ni reparó en el inicio del invierno 2016.
-
Debate por la deuda pública: crónica de un default anunciado (Parte III)
-
Daza prometió una "avalancha de dólares" y dijo que no habrá medidas para estimular la economía en 2027
Esa era la debilidad más notoria del gobierno, siendo acalladas las cuestiones de presuntas irregularidades en adjudicaciones a los amigos del presidente, los Panamá Papers, las facturas del comentarista Fernando Niembro, los beneficiarios de la devaluación, etcétera. El funcionario corporativo de Macri (Aranguren) no conocía lo que pasaba en una casa de barrio, fuera de su entorno. La sutil imitación del presidente en el gran hermano de Tinelli, recomendando abrigarse, mostró los defectos de la ignorancia de esa visión política. Lo peor fue; la denuncia de Tinelli, de haber sido víctima de ataques anónimos mediante las redes sociales desde la oficina que manejaba las redes sociales dependiente de la Presidencia. Los medios no pueden disimular todo, surgen torpezas inocultables.
El cacerolazo contra el aumento de tarifas, demostraba que el gobierno había comenzado a perder apoyo aun en su propia base electoral, lo cual desmentía las ridículas encuestas que daban a Macri mejorando su popularidad. Era obvio que el 51% que había votado por Macri era clase media y alta y, a esta última ya le estaba empezando a ir mal. Durante el primer cuatrimestre, los costos del ajuste económico recayeron más sobre los pobres, siendo la inflación la causa más relevante de ello. Pero en el tercer bimestre cuando arreciaba el aumento de tarifas, el costo se concentró en los indignados votantes de Macri, dado que los sectores de menores ingresos, contemplaban tarifa social.
La protesta se realizó cuando Macri cumplía 7 meses de gobierno, era toda una expresión de malestar relevante. La inflación de los últimos 12 meses daba 47% y el país llevaba tres trimestres seguidos en recesión. Mucha clase media enojada que voto a Macri, salió a manifestarse.
El gobierno de Cambiemos decidió aplicar una política fiscal expansiva y una política monetaria menos contractiva, con el fin de reactivar el consumo y el nivel de actividad, como aconseja el manual. Comenzaron a acelerarse las obras públicas, se lanzó el paquete jubilaciones y blanqueo para todos y todas, se reintegró a provincias del 15% de coparticipación y se aceleró el endeudamiento provincial para gastar sin restricciones. “El miedo no es sonso”. Como venían los acontecimientos era impensable la elección de medio tiempo, una ciudadanía descontenta con la economía, se expresaría en las urnas.
Ya no habría reformas estructurales para corregir los desbalances macroeconómicos, porque difícilmente hubiesen sido viables socialmente. Volvían los estímulos a la demanda doméstica, antes que se generara un desastre similar al que provocó el ex presidente De la Rúa. Esta evidencia de política contra cíclica en un período recesivo, pudo dar lugar a una mejora de la demanda, al bajar la tasa de interés, en forma consistente. Ahora sí existía una extraordinaria inconsistencia fiscal y monetaria, impensables meses atrás.
No había opción que empujar la demanda doméstica y la actividad. En medio de tremenda recesión, llegaba una política fiscal súper expansiva para apuntalar la demanda y el nivel de actividad con aumento del gasto público financiado con endeudamiento creciente y blanqueo, más una política monetaria un poco menos contractiva.
Para ello se volvió al mercado financiero internacional, y se retomó el contacto con el FMI. En este momento había interés, porque se debían recolocar nueve billones de dólares en bonos soberanos con rendimientos negativos, con la necesidad de obtener retornos que “salvaran la ropa”, y esto llevara a los inversores a demandar bonos como los que la Argentina que no paraba de emitir, pagando alrededor del 7% en dólares (+3.5 veces lo que pagaba el populista de Evo Morales).
El conflicto con los fondos buitres representó un CEPO al endeudamiento externo; resolverlo nos costo carísimo. Sin contar con los negocios espurios que pudo haber en el medio, solo por el costo financiero que seguiría siendo mucho mayor que el ahorro por la inflexible-a la baja-, tasa del nuevo endeudamiento.
El gobierno optó por apuntalar la gobernabilidad, decepcionando a economistas propios, compinches y acólitos. Hubo mal diagnostico y mala praxis, subestimaron el impacto inflacionario y la caída del PBI del primer semestre. Ahora Cambiemos intentaría estimular el consumo para llegar a la elección de 2017. Ciertamente aumentó la probabilidad de que la actividad dejara de caer vertiginosamente-no que repuntara hasta 2017-aunque crecería algo, con más inflación.
La economía acumulaba tres trimestres consecutivos de descenso en 2016, la variación del segundo trimestre anualizado oscilaba alrededor de 8% de caída del PBI.
Consumo en picada
En materia de consumo, los números del segundo trimestre 2016 resultaron aún peores. Año contra año el segundo trimestre de 2016 caía sideralmente:
Para CAME (-8.5%), electrodomésticos (-17.2%), ventas en supermercados (-6.2%).
Las entregas de cemento desplomaban (-19.1%) en el segundo trimestre, el índice construya (-18.7%), mientras la industria de la construcción se hundía (-5.8%). En 5 meses con 50% de devaluación las exportaciones prácticamente no habían crecido, comparado con el mismo periodo de 2015. Solo las importaciones cayeron 1.000 millones de dólares, como consecuencia de la recesión y el mayor valor del dólar. Dicho sea de paso, la calidad de las importaciones en su composición representaba lo peor posible: caían bienes de capital e insumos, y subían bienes de consumos y vehículos.
La confianza del consumidor se resintió fuertemente según la amigable (UTDT) Universidad Di Tella de donde provenían varios profesores funcionarios de Macri. El informe decía que su índice caía de (60.4 el 15/11/15) a (42.7 junio/16).
En los primeros meses del año también se aceleró la tasa de inflación, la meta de 20/25% anunciada por Prat Gay para todo 2016, era alcanzada al cierre del primer semestre. Si los bolsos de López no hubieran ayudado, las cosas se hubieran puesto muy difíciles para el gobierno.
La recaudación de junio mostraba una caída real en junio 2016 de (-14%) año contra año con una inflación de 44%. A nivel gasto, a los subsidios sociales y la reactivación de la obra pública, había que sumarles la reparación a los jubilados. Solo con el aumento del gasto previsional se haría imposible cumplir con el objetivo oficial de terminar 2019 con déficit fiscal primario “cero”. Al contrario, Macri se encaminaba a terminar el mandato con mayor déficit fiscal que el del gobierno precedente, ya que para amigarse con las provincias enviaría un torrente de dinero destinado a un mayor gasto. Además, las provincias ya habían colocado en el exterior casi 5.000 millones de dólares e iban por 2. 000 millones de dólares más, en los próximos meses. En una semana se colocó deuda en el exterior por 4.000 millones de dólares (la Nación colocó 2.750, Salta 300 e YPF 1.000).
Pero, - ¿el mercado internacional seguiría financiando el creciente déficit fiscal de la Argentina? - ¿A qué relación deuda/PBI quería llegar el Gobierno de Macri? –
Inflación y atraso del tipo de cambio Cambiemos
Con una política pública más expansiva era baja la probabilidad que el Gobierno pudiera cumplir con la meta de inflación 2017. También se dificultaba el cumplimiento de las metas inflacionarias de 2018 y 2019. La política fiscal expansiva financiada con endeudamiento externo y el blanqueo aumentaría la tendencia a la apreciación del peso. Un previsible sobreendeudamiento en dólares para financiar el alto déficit fiscal en pesos, aumentaba la influencia a la valoración del peso. El tipo de cambio volvía a estar retrasado, difícilmente podrían crecer las exportaciones. Traspolando a promedios históricos de 1960 y 1980, el dólar debía valer $ 21 y costaba $14.42 (16-06-2016). - ¿Devaluarían otro 50% como piden ahora? – Por supuesto que no.
Un nivel de déficit como aquel, combinado con tasas de interés altas como las que pagaba la Argentina podría producir situaciones de insolvencia externa, a solo 6 meses de Gobierno. La sostenibilidad debía darse desde la diferencia a favor entre la tasa de crecimiento del PBI y la tasa de interés de la deuda pública. Tasas elevadas y crecimiento bajo eran un coctel explosivo, la Argentina había ido a default con 56 puntos de Deuda a PBI.
La confianza internacional del mundo financiero comenzaría a bajar, de hecho, se recibían consultas sobre la elección legislativa 2017. – Lo que empezó como una revolución conservadora-una fuerte transferencia de recursos de los pobres a los ricos-ahora se convertía en un intento de giro al populismo de derecha. Otra vez coincidían los mismos economistas y políticos apasionados por afligirnos. Los mismos que ayer repudiaban la moratoria y ayudaban a ocultar con su silencio los 400 mil millones evadidos. De vuelta lo panegírico del bienestar redentor que ofrecía la deuda, no por amor a la justicia social, sino porque “las papas quemaban”. Transitoriamente había triunfado la excitación enfermiza de vengarse, a costa de cualquier exceso. (continuará)
- Debate por la deuda pública: crónica de un default anunciado (Parte I)
- Debate por la deuda pública: crónica de un default anunciado (Parte II)
- Debate por la deuda pública: crónica de un default anunciado (Parte III)
(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani



