Como todos los años, presentamos nuestro informe anual de research para clientes de PPI, donde analizamos la performance de los mercados durante 2025 y los principales factores que influyeron en su dinámica. En un año marcado por la volatilidad, el foco para 2026 vuelve a estar puesto en los desafíos macroeconómicos que enfrentará el gobierno y en cómo posicionar las carteras para capturar valor en ese contexto.
Dónde invertir en 2026: los activos que recomienda PPI
El informe anual de research de PPI analiza el comportamiento de los mercados en 2025 y define cuáles son los instrumentos clave para posicionar carteras locales de cara a un año atravesado por desafíos macroeconómicos y oportunidades de valuación.
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La renta fija en dólares vuelve a ocupar un rol central, mientras que acciones y activos en pesos aparecen como apuestas tácticas ante un escenario de normalización macro.
En esta columna repasamos los instrumentos que, a nuestro juicio, no pueden faltar en una cartera local durante 2026.
Top Picks de Renta Fija en Dólares
No es novedad que el ahorro de los argentinos se canaliza mayoritariamente en moneda dura. Sucesivas devaluaciones, dos crisis hiperinflacionarias y cinco cambios de moneda explican esta preferencia. En este marco, la renta fija en dólares sigue siendo un pilar central de cualquier estrategia de inversión.
Para 2026 mantenemos una visión constructiva respecto de la posibilidad de que el Gobierno logre reacceder a los mercados internacionales de deuda. De materializarse este escenario, estimamos un recorte del riesgo país de entre 100 y 150 puntos básicos, que podría ubicarlo en la zona de 400–450.
Para ello será clave que la acumulación de reservas del BCRA se sostenga en el tiempo —acumuló 175MM en esta semana—, que avance la reforma laboral en el Congreso y que la inflación retome una senda descendente. Creemos que este proceso podría consolidarse durante los primeros meses de 2026, habilitando el refinanciamiento de vencimientos en los mercados internacionales.
En ese contexto, privilegiamos instrumentos de mayor duración, que permiten fijar tasas atractivas y capturar ganancias de capital ante una compresión del riesgo. Dentro de la curva soberana en dólares, nuestros preferidos son el AE38 (Bonar 2038) y el GD41 (Global 2041). En el segmento de bonos provinciales, vemos valor en las emisiones recientes de la provincia de Santa Fe con vencimiento en 2034 y una TIR cercana al 8,5% anual.
Se trata de una jurisdicción que ocupa el segundo lugar en nuestro ranking propio de calidad crediticia subsoberana, con ratios de liquidez y cobertura sólidos y un bajo nivel histórico de endeudamiento.
Cabe recordar que, durante la reestructuración de 2020, fue una de las pocas provincias —junto con la Ciudad de Buenos Aires— que honró sus compromisos sin renegociar los términos originales. Para inversores que prefieran reducir duración, destacamos el bono de Mendoza 2029 (PMM29), que ya se encuentra amortizando y ofrece una TIR en torno al 9%, con una duración aproximada de 1,5 años.
Las obligaciones negociables completan nuestro menú de renta fija en dólares. Esperamos que una eventual caída del riesgo país continúe impulsando la compresión de spreads de crédito, acercando progresivamente a las empresas argentinas a sus comparables regionales.
Aun así, incluso en un escenario sin compresión adicional, los rendimientos actuales —en torno al 7,5%–8% anual para créditos de primera línea— resultan atractivos por devengamiento de tasa.
Además, en episodios de alta incertidumbre, como la reestructuración de 2020 o el período preelectoral de 2025, estos instrumentos mostraron una volatilidad sensiblemente menor a la de otros activos locales, consolidándose como una alternativa defensiva para perfiles conservadores. En este segmento, nuestras principales recomendaciones son YPF Luz 2032 (YFCJO), Genneia 2033 (GN49O), TGS 2035 (TSC4O) y Pampa Energía 2037 (MGCRO).
Top Picks de Renta Fija en Pesos
En el universo en pesos, recomendamos una combinación de instrumentos CER de corto plazo —como TZX26 o X29Y6— con posiciones en tasa fija de mayor plazo, como el T30A7.
La curva de tasa fija luce actualmente bastante aplanada, lo que abre una oportunidad para inversores dispuestos a anticipar una profundización del proceso de desinflación.
Si bien los últimos datos muestran que la inflación se mantiene elevada —el IPC de la Ciudad de Buenos Aires marcó 2,7% en diciembre—, nuestra expectativa es que a partir del segundo semestre de 2026 se consolide una trayectoria descendente, lo que explica nuestra preferencia por tasa fija en ese tramo de la curva.
Nuestra Visión sobre la Renta Variable
También mantenemos una visión positiva sobre el mercado accionario para 2026. Mientras que los bonos soberanos en dólares registraron retornos de entre 12% y 17% en 2025, el índice Merval cayó 6,1%, evidenciando un rezago relativo significativo.
Esta dinámica contrasta con la performance de los principales índices regionales: el ETF de Brasil (EWZ) avanzó 49% en dólares, mientras que el índice de acciones de América Latina (ILF) subió 52,6% en el mismo período.
En un escenario que combina crecimiento económico, flexibilización del mercado laboral, reducción de la carga impositiva corporativa y caída del riesgo país, vemos espacio para una revalorización de las acciones locales, tanto por mejora de resultados como por expansión de múltiplos.
Los principales riesgos para este escenario provienen del frente externo, en particular una eventual corrección abrupta en activos vinculados a la inteligencia artificial o una caída significativa del precio del crudo tras la captura de Maduro por parte de Estados Unidos.
No obstante, consideramos que ambos riesgos se encuentran acotados, dada la magnitud del impacto potencial de la IA sobre la productividad y las limitaciones estructurales para una rápida expansión de la oferta petrolera en Venezuela.
Conclusión
El 2026 se presenta como un año con perspectivas favorables para el mercado de capitales local. A un escenario macroeconómico más ordenado se suman las iniciativas oficiales orientadas a fortalecer el ahorro en moneda local y reducir la dependencia de los flujos externos.
En este sentido, la eventual aprobación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y la implementación de incentivos fiscales para el desarrollo de seguros de retiro, al estilo de los planes 401(k), podrían generar una demanda estructural adicional que contribuya a sostener la valuación de los activos financieros y el desarrollo del mercado doméstico.
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