El dólar fue la moneda del G10 con peor rendimiento en 2025, pero estuvo cerca mientras que el yen japonés evitó el último puesto por un margen muy estrecho. Dado que tanto el yen como el dólar son tradicionalmente considerados por los inversores y analistas como refugios seguros, el debate sobre si esta condición se ha perdido afecta a ambas monedas. Los expertos del mercado de monedas sostienen que la fuerte caída del valor del dólar en el primer semestre del año pasado probablemente se debió a un importante ajuste de posiciones, más que a una reevaluación intencionada de su condición de refugio seguro. Mientras que, en el caso del yen, las pérdidas el año pasado se debieron al “carry trade”.
Divisas: inversores recalculan "carry trade" del yen
Lo que dejó el 2025 en materia de monedas abre varios escenarios para este año donde la suerte del dólar y del yen pueden estar ligadas. Por lo pronto, inversores y analistas ponderan los números fiscales a la hora de apostar al “carry”.
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La debilidad del dólar y la volatilidad del yen reavivan el debate sobre los refugios tradicionales en un contexto de alta deuda, tensión fiscal y cambios en la política monetaria global.
Si bien la postura restrictiva del Banco de Japón (BoJ) mantuvo a raya a muchos inversores pesimistas del yen durante gran parte del año, la divisa nipona se desplomó tras la elección de Sanae Takaichi como líder del PDL a principios de octubre pasado. Esta decisión, señalan los expertos, se basó en la suposición generalizada de que ejercería influencia política sobre el BoJ para que no subiera las tasas de interés. Hoy, al parecer, estos temores se han disipado, pero las preocupaciones relacionadas con el gasto presupuestario de Takaichi no.
De refugio seguro a activo bajo escrutinio
En tal sentido, tanto Estados Unidos como Japón tienen enormes niveles de deuda pendiente y los mercados se muestran cautelosos ante la actitud de las administraciones de Trump y Takaichi con respecto a la prudencia presupuestaria. Ocurre que, en una era caracterizada por el envejecimiento de la población y el aumento del gasto en defensa, las preocupaciones fiscales están muy presentes en la mente de los inversores.
De hecho, puede que no sea casualidad que las monedas del G10 con mejor rendimiento del año pasado, la corona sueca y el franco suizo, se asocien a países con sólidas posiciones fiscales. “Si los inversores buscan mantener posiciones de cartera más diversificadas en 2026 en comparación con los niveles anteriores a 2025, las monedas con una sólida posición fiscal podrían volver a tener un buen rendimiento este año”, señala Jane Folex, estratega senior de monedas de Rabobank. En el caso del yen, explica que, la sólida posición de la cuenta corriente de Japón debería ofrecer un buen nivel de protección frente a las preocupaciones fiscales, sin embargo, es poco probable que sea inmune”. Por ello, prevé que una postura restrictiva del BoJ pueda contribuir a una caída de la paridad dólar-yen este año, pero la fluctuación podría ser bastante moderada.
La gente del banco holandés proyecta para el cruce dólar-yen a 12 meses en 145. Hoy la paridad está más cerca de 156 yenes por dólar. ¿Qué estuvo pasando en las primeras jornadas del año?
En el mercado asiática, el cruce dólar-yen operó en baja debido, quizás, al buen resultado en la subasta de bonos del gobierno japonés (JGB) a 10 años que probablemente apaciguó las preocupaciones del mercado sobre la demanda de deuda pública japonesa. La relación oferta-cobertura, de 3,30, fue ligeramente superior al promedio de 12 meses de 3,24, lo que para los expertos sugiere que el aumento de los rendimientos está atrayendo compradores. Los inversores también monitorearon la subasta de JGB a 30 años.
Al respecto vale destacar que, si bien estos bonos acapararon titulares con frecuencia el año pasado, el Ministerio de Finanzas anunció planes para reducir la oferta en el extremo largo en respuesta a la disminución de la demanda de los compradores tradicionales de fondos de pensiones. Cabe recordar que, a finales del mes pasado, el gabinete de Takaichi aprobó un presupuesto récord de u$s785.000 millones para el próximo año fiscal, aunque se aseguró que el gobierno no sería irresponsable ni con la emisión de deuda ni con las rebajas de impuestos.
Para los analistas, es tranquilizador que, a pesar del aumento del presupuesto, se pronostique un ligero aumento en la emisión de bonos en el próximo año fiscal debido a una mayor recaudación fiscal. Dicho esto, el aumento de los costos del servicio de la deuda, además de los mayores costos que implican el envejecimiento de la población y el gasto de defensa, todavía pueden preocupar a los inversores. Pero para el yen, la enorme reserva de ahorro interno de Japón ofrecerá cierta protección ante cualquier fluctuación del mercado de deuda. De hecho, “en vista del aumento de las tasas de interés a corto plazo, prevemos que el cruce dólar-yen baje este año”, afirma Folex.
El gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, comenzó el año con un tono agresivo: "Seguiremos subiendo las tasas en línea con las mejoras de la economía y la inflación". Esta opinión ha sido respaldada por los comentarios positivos sobre los acuerdos salariales de varios líderes empresariales japoneses. Los informes de la prensa sugieren que muchos esperan lograr aumentos salariales iguales o superiores a los del año pasado en las negociaciones salariales de primavera (shunto).
Esto se produce tras una mejora en la percepción empresarial de las grandes empresas en la encuesta Tankan de diciembre del BoJ y una mejora en los datos del PMI manufacturero japonés de diciembre. Con relación a este indicador, la expectativa del mercado sobre las ganancias de noviembre apuntaba a que los ingresos reales en efectivo retrocedieran, en términos interanuales, lo que reflejaría claramente las dichosas lecturas de la inflación en Japón. De todos modos, es probable que estos datos se hayan visto afectados por los cambios en la composición del mercado laboral. Porque la inclusión de trabajadores de mayor edad y mujeres ha provocado que más empleos se conviertan en tiempo parcial. Estos cambios enfatizan la importancia de los datos sobre los ingresos de los hogares por encima de los de los trabajadores individuales.
Aun así, los datos negativos probablemente seguirán siendo un obstáculo para el yen a corto plazo. Se espera que las tasas de interés se mantengan estables en la reunión de política monetaria del BoJ del próximo 23, dada la proximidad de la suba de tasas de interés de diciembre. “En el margen, los controles de exportación de China a bienes a Japón que puedan tener un uso militar también podrían generar cierta cautela. Por ello, el mercado estará atento a pistas sobre el momento de la próxima medida de política monetaria del BoJ”, sentencia Folex.




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