8 de octubre 2023 - 00:00

Drogas: los factores clave que pueden prevenir o provocar el consumo de sustancias

El consumo temprano de sustancias aumenta el riesgo de desarrollar dependencia, trastornos mentales y otras enfermedades crónicas en la edad adulta.

Drogas. El consumo de sustancias psicoactivas en niños y adolescentes es un fenómeno complejo y multifactorial que requiere de una intervención integral y coordinada desde diferentes ámbitos e instancias.

Drogas. El consumo de sustancias psicoactivas en niños y adolescentes es un fenómeno complejo y multifactorial que requiere de una intervención integral y coordinada desde diferentes ámbitos e instancias.

El consumo de sustancias psicoactivas, como el alcohol, el tabaco y las drogas ilícitas, es un problema de salud pública que afecta a millones de personas en el mundo, especialmente a los niños y adolescentes. Estos grupos etarios son más vulnerables a los efectos nocivos de estas sustancias, ya que se encuentran en una etapa de desarrollo físico, mental y emocional que puede verse alterada por el consumo. Además, el consumo temprano de sustancias aumenta el riesgo de desarrollar dependencia, trastornos mentales y otras enfermedades crónicas en la edad adulta.

Los factores de riesgo son aquellos elementos o condiciones que incrementan la probabilidad de que una persona inicie o mantenga el consumo de sustancias. Estos factores pueden ser individuales, familiares, sociales o ambientales, y se relacionan con las características personales, las influencias del entorno y la disponibilidad de las sustancias. Por el contrario, los factores de protección son aquellos que disminuyen la probabilidad de consumo o amortiguan sus efectos negativos. Estos factores pueden ser también individuales, familiares, sociales o ambientales, y se vinculan con el desarrollo de habilidades personales, el apoyo familiar y social, la educación y la prevención.

El objetivo de este artículo es analizar los principales factores de riesgo y de protección que influyen en el consumo de sustancias psicoactivas en niños y adolescentes, basándose en estudios científicos realizados en Argentina, del NIDA (Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas) o países de Latinoamérica.

Factores individuales

Los factores individuales se refieren a las características biológicas, psicológicas y conductuales de cada persona que pueden influir en su decisión de consumir o no sustancias. Algunos ejemplos son:

- La edad: El inicio del consumo suele darse en la adolescencia, una etapa caracterizada por la búsqueda de nuevas experiencias, la curiosidad, la rebeldía y la presión social. Según una encuesta realizada por la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas (SEDRONAR) en 2017², el 66% de los estudiantes secundarios habían consumido alcohol en el último año, el 23% habían consumido marihuana y el 3% habían consumido cocaína.

- La personalidad: Algunos rasgos de personalidad pueden predisponer al consumo de sustancias, como la impulsividad, la baja autoestima, la ansiedad, la depresión y la agresividad. Estos rasgos pueden generar dificultades para afrontar los problemas, regular las emociones y resistir las tentaciones. Según un estudio realizado por investigadores argentinos en 2019³, los adolescentes con mayor impulsividad y menor autocontrol tenían más probabilidades de consumir alcohol y tabaco que los que tenían menor impulsividad y mayor autocontrol.

- La genética: Existe evidencia científica que sugiere que algunos genes pueden influir en la vulnerabilidad al consumo y la dependencia de sustancias. Estos genes pueden afectar al metabolismo, a la sensibilidad y a la respuesta a las sustancias. Según un estudio realizado por investigadores del NIDA en 2018, algunos genes relacionados con el sistema dopaminérgico (el sistema cerebral involucrado en la recompensa) podrían estar asociados con un mayor riesgo de adicción a la nicotina.

Factores familiares

Los factores familiares se refieren a las características y dinámicas del grupo familiar que pueden influir en el consumo de sustancias por parte de los niños y adolescentes. Algunos ejemplos son:

- El consumo parental: El consumo de sustancias por parte de los padres puede ser un modelo negativo para los hijos e incrementar su riesgo de consumo. Los padres pueden transmitir actitudes permisivas o favorables al consumo, así como genes que predisponen a la dependencia. Además, el consumo parental puede generar un ambiente familiar conflictivo, desorganizado y negligente, que afecta al desarrollo emocional y social de los hijos. Según un estudio realizado por investigadores brasileños en 2019, el consumo de alcohol por parte de los padres estaba asociado con un mayor consumo de alcohol por parte de los hijos adolescentes.

- El monitoreo parental: El monitoreo parental se refiere al grado de conocimiento, supervisión y control que los padres ejercen sobre las actividades, los amigos y los lugares que frecuentan sus hijos. Un mayor monitoreo parental puede ser un factor de protección frente al consumo de sustancias, ya que implica una mayor comunicación, confianza y apoyo entre padres e hijos. Un menor monitoreo parental puede ser un factor de riesgo, ya que implica una mayor exposición a situaciones y personas que favorecen el consumo..

- La educación familiar: La educación familiar se refiere al conjunto de valores, normas y hábitos que los padres transmiten a sus hijos. Una educación familiar basada en el respeto, la responsabilidad, la autonomía y la prevención puede ser un factor de protección frente al consumo de sustancias, ya que favorece el desarrollo de habilidades personales y sociales en los hijos. Una educación familiar basada en la violencia, la coerción, la permisividad y la desinformación puede ser un factor de riesgo, ya que dificulta el desarrollo de una autoestima positiva y una actitud crítica en los hijos.

Factores sociales

Los factores sociales se refieren a las características y dinámicas del grupo de pares, la escuela y la comunidad que pueden influir en el consumo de sustancias por parte de los niños y adolescentes. Algunos ejemplos son:

- El consumo de los pares: El consumo de sustancias por parte del grupo de amigos o compañeros puede ser un factor de riesgo para el consumo propio, ya que implica una presión social directa o indirecta para consumir. Los pares pueden ofrecer o facilitar el acceso a las sustancias, así como reforzar o sancionar el consumo mediante la aceptación o el rechazo. Según un estudio realizado por investigadores mexicanos en 2019, el consumo de alcohol por parte de los amigos era el principal predictor del consumo propio en adolescentes.

- El apoyo social: El apoyo social se refiere al grado de ayuda, afecto y comprensión que se recibe del grupo de amigos o compañeros. Un mayor apoyo social puede ser un factor de protección frente al consumo de sustancias, ya que implica una mayor satisfacción personal, autoestima y bienestar emocional. Un menor apoyo social puede ser un factor de riesgo, ya que implica una mayor soledad, aislamiento y malestar emocional.

- La educación escolar: La educación escolar se refiere al conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que se adquieren en el ámbito educativo formal. Una mayor educación escolar puede ser un factor de protección frente al consumo de sustancias, ya que implica una mayor información sobre los efectos nocivos del consumo, una mayor capacidad crítica para tomar decisiones y una mayor motivación para lograr metas académicas y profesionales. Una menor educación escolar puede ser un factor de riesgo, ya que implica una menor información sobre los riesgos del consumo, una menor capacidad para resolver problemas y una mayor probabilidad de fracaso escolar y deserción. Según un estudio realizado por investigadores trinitarios en 2019, el nivel educativo estaba inversamente relacionado con el consumo de alcohol y tabaco en adolescentes.

Factores ambientales

Los factores ambientales se refieren a las características y condiciones del entorno físico y social que pueden influir en el consumo de sustancias por parte de los niños y adolescentes. Algunos ejemplos son:

- La disponibilidad de las sustancias: La disponibilidad de las sustancias se refiere al grado de facilidad o dificultad para obtenerlas en el mercado legal o ilegal. Una mayor disponibilidad de las sustancias puede ser un factor de riesgo para el consumo, ya que implica una mayor exposición, accesibilidad y asequibilidad de las mismas. Una menor disponibilidad de las sustancias puede ser un factor de protección para el consumo, ya que implica una menor oferta, demanda y consumo de las mismas.

- La normativa legal: La normativa legal se refiere al conjunto de leyes y regulaciones que establecen los límites y sanciones para el consumo, la posesión, el tráfico y la producción de sustancias. Una normativa legal más restrictiva puede ser un factor de protección para el consumo, ya que implica una mayor prevención, control y penalización del mismo. Una normativa legal más permisiva puede ser un factor de riesgo para el consumo, ya que implica una mayor tolerancia, aceptación y legitimación del mismo. Según un estudio realizado por investigadores uruguayos en 2018, la legalización de la marihuana en Uruguay había incrementado el consumo entre los jóvenes, especialmente entre los que tenían una actitud favorable al consumo.

- La cultura social: La cultura social se refiere al conjunto de valores, creencias y actitudes que predominan en una sociedad respecto al consumo de sustancias. Una cultura social más desfavorable al consumo puede ser un factor de protección, ya que implica una mayor conciencia, responsabilidad y rechazo al mismo. Una cultura social más favorable al consumo puede ser un factor de riesgo, ya que implica una mayor ignorancia, indiferencia y aprobación al mismo. Según un estudio realizado por investigadores peruanos en 2019, la percepción del riesgo del consumo de alcohol estaba inversamente relacionada con el consumo propio en adolescentes.

En conclusión, el consumo de sustancias psicoactivas en niños y adolescentes es un fenómeno complejo y multifactorial que requiere de una intervención integral y coordinada desde diferentes ámbitos e instancias. Los factores de riesgo y de protección que influyen en el consumo pueden ser individuales, familiares, sociales o ambientales, y pueden interactuar entre sí de forma dinámica y cambiante. Por ello, es necesario identificarlos, evaluarlos y modificarlos mediante estrategias preventivas, educativas y terapéuticas que se adapten a las necesidades y características de cada persona, familia, grupo y comunidad.

Referencias Bibliográficas:

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Psicólogo - Presidente CIMACUP – Docente UAI

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