Ezeiza en verdad es eso aunque se abrume con palabras. Sesenta kilos de cocaína contrabandeados desde el aeropuerto en cualquier empresa, aun con parte de su personal cómplice, era una noticia policial más sobre un delito que permanentemente necesita ser combatido, aunque hoy en la Argentina se persigue mucho menos, casi la mitad de lo que se persigue en el mundo, si se mide por la efectividad de las requisas de droga. Por eso es comprensible que Interpol, la Policía Federal, la Policía Aeronáutica, la Secretaría Antidroga, el juzgado del juez Liporace, la embajada argentina en España, el Ministerio del Interior del que depende la Policía y hasta quizá la SIDE -aunque aquí es más dudoso de afirmar que se les haya pasado tal contrabando en «un listado»- no le hayan dado importancia al decomiso en Madrid de los estupefacientes despachados en valijas desde Ezeiza. Pero no lo podía desconocer en su real gravedad el secretario de Transporte,
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