Economía del Conocimiento: el gran ganador en pandemia y la clave de la pospandemia

Opiniones

La Economía del Conocimiento ocupa a más de 600 mil personas registradas (cifra superior al sector primario -agro, ganadería, minería y PyG- y al sector Construcción) en más de 70 mil firmas.

El conocimiento es el futuro. Pero si revisamos la capacidad puesta en marcha en el pasado de nuestros emprendedores, el conocimiento es el presente. La economía primaria como la agricultura y ganadería y la economía industrial, donde los trabajos en su mayoría en nuestro país son poco calificados, cada vez van a requerir más de la economía del conocimiento como informática, software, robótica, biotecnología, entre otros. En esta economía la mano de obra especializada maneja datos, desarrolla algoritmos, modelos simulados e innova en procesos y sistemas que incluso mejora la productividad y competitividad de nuestros sectores primarios y secundarios de la economía argentina. La mente funciona más que las manos.

La economía del Conocimiento tiene un potencial de productividad miles de veces mayor que nuestro Congreso de la Nación, que aún sigue debatiendo en el Senado cambios en esta ley tan importante para el sector. Dentro de las beneficios se encuentra la reducción sobre el Impuesto a las Ganancias y sobre el pago de contribuciones patronales (60% reducción impuesto a las ganancias y 70 % reducción de contribuciones patronales). Para el caso de las Contribuciones Patronales el tope inicial es igual a siete veces la cantidad de empleados de una Pyme Tramo II (535 empleados). Es decir, alcanza a un máximo de 3745 empleados para estar dentro de la promoción especial de esta ley para acceder al 70 % de la reducción de los aportes patronales.

En principio, las provincias no deberían adherir al régimen solo si respetan la estabilidad fiscal como era anteriormente. Sin embargo, solo habían adherido seis provincias muchas de ellas ahora con déficit. En Argentina las condiciones de la Ley son para que la letra sea cumplida por el privado, nunca para que el equilibrio venga del sector público.

De acuerdo al Informe de Monitor Nacional de la Consultora Taquion, uno de cada dos argentinos que trabaja tuvo que repensar o reinventar su profesión u oficio para subsistir. Paralelamente, se estará trabajando sobre la reglamentación de la Ley de Teletrabajo, que generará un daño enorme para el sector que se desea promover en la Ley de Economía de Conocimiento, que es justamente aquel que tiene la posibilidad total de realizar su tarea HOME OFFICE en Pandemia y Postpandemia.

La Fundación del Observatorio Pyme, en su 5° Relevamiento sobre “Coronavirus: Impacto sobre las Pymes, producción y emplea, muestra que en el caso de Servicios la proporción de empresas que pueden trasladar (total o parcialmente) personal a teletrabajo son casi 7 de cada 10 personas y en alguna prestación de servicios como informática, software, sistemas, electrónica entre otros casi es nula la necesidad de presencia física en la empresa.

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De acuerdo a un Informe de Abeceb, el sector de la Economía del Conocimiento ocupa a más de 600 mil personas registradas (cifra superior al sector primario -agro, ganadería, minería y PyG- y al sector Construcción) en más de 70 mil firmas. Por su parte, es el tercer complejo exportador de Argentina con u$s6.282 millones en 2019, más de dos tercios debido a los Servicios Profesionales.

  • Dentro de las virtudes que tiene el propio sector de la Economía del Conocimiento en el informe de Abceb se encuentran:
  • No debió detener sus tareas en las diferentes fases de cuarentena.
  • Tiene gran presencia en centros urbanos pero no incrementa el uso del transporte público.
  • Posee un alto potencial de nuevo empleo formal (joven y calificado).
  • Tiene un gran potencial de crecimiento (nuevas modalidades de consumo, tecnología y ofrece la posibilidad a las grandes compañías, que buscan diversificar riesgos, frente a India, Filipinas y Europa del Este).

La promoción de este sector es clave para el futuro de nuestro país, pero también es importante entender que hay un sector servicios también muy importante como los jurídicos, contables, auditoria, ingeniería, RRHH, legales, asesoramiento de marketing e inversiones, que en mucho casos las fases de cuarentena dejará con pérdidas enormes de empleo y que no podía soportar la presión tributaria prepandemia.

Porque no tiene el mismo poder de adaptación para la postpandemia aunque que seguirán siendo necesarios, pero está pandemia los está dejando fuera de juego en muchos casos. De hecho, al día de hoy, mucho profesional y prestador de servicio independiente desgraciadamente ha caído en una situación muy compleja debido al retraso de vuelta a la actividad. En la Argentina será necesario evaluar cómo lograr que el desempleo estructural no genere incluso pérdidas en los sectores monotributistas y autónomos, con un régimen tributario especial para postpandemia.

En definitiva, detrás de una idea nueva hay innovación y valor agregado. El conocimiento son las manos de la inteligencia productiva del futuro. Argentina libera de impuestos y genera incentivos para que este sector crezca. No podemos perder de vista que pequeños emprendedores y mipymes que no están incluidos en esta ley tienen una mochila tributaria enorme, no tienen la productividad y competitividad de los rubros que están en esta ley y que pueden quedar desplazados del mercado de no tomar una decisión a tiempo por qué son los grandes perdedores en el sector servicios en la pandemia y no tendrán postpandemia.

(*) Analista Económico.

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