12 de junio 2020 - 13:14

La segunda ola de coronavirus y la economía

Las secuelas que dejará esta crisis podrían ser muy graves, afectando el ritmo de recuperación a mediano plazo si se confirma "la segunda ola" de la pandemia de coronavirus.

La economía mundial se hallará más concentrada y el poder económico internacional también. 

La economía mundial se hallará más concentrada y el poder económico internacional también. 

Pixabay

El Dow Jones se desplomó 7% el jueves. La bolsa es una de las instituciones del mundo económico sobre la que recaen las más evidentes contradicciones y la mayor ignorancia. Alrededor de la bolsa la imaginación humana crea melodramas exagerando desmesuradamente los efectos de las oscilaciones. A la vez el NYSE (New York Stock Exchange) hace tiempo dejó de ser una institución aislada ajena a la sociedad global.

Como los estudios empíricos no permiten extraer conclusiones definitivas en cuanto a los efectos de los cambios de expectativa, este jueves surgió una temprana respuesta a una presunta “segunda ola de casos de coronavirus en EEUU”. Esto genera espanto a medida que los contagios superan los dos millones de estadounidenses, preocupando mucho Texas que el miércoles había informado 2.500 nuevos casos, el total más alto en un día desde que comenzó la pandemia. Un mes después de la reapertura el Estado de Florida anunció en la semana 8.553 casos nuevos. Las camas de California no dan abasto. Una nueva embestida de coronavirus está trayendo nuevos desafíos para la economía norteamericana, justo cuando el recuento general de casos en el país a principios de esta semana aumentó solo un 1,2%.

Aunque los brotes de la pandemia llegan semanas después de la reapertura del Estado, no está claro que estén vinculados a una mayor actividad económica.

Hasta el miércoles se especulaba que la economía global mostraría una histórica caída en el segundo semestre de 2020, con un desplome trimestral anualizado del 25% (esto es el equivalente a 2 veces y media el 2001/2002 de la Argentina). Abril fue terrorífico para la economía mundial, pero los índices PMI (índice de los gerentes de compras) de mayo sugieren que con la una reapertura gradual de las economías los datos del nivel de actividad global comenzarían a mostrar mejoras. Las cifras dicen que la mayoría de los países del norte están dejando atrás lo peor de “la primera ola” y han comenzado a normalizarse, aunque los nuevos brotes de contagios llegan dos semanas después de la reapertura de un Estado y tampoco, está claro que “per se” estén vinculados a una mayor actividad económica. Todo esto genera una incertidumbre fenomenal para aquellos que pretenden establecer cierta predictibilidad.

A la estadística le concierne la colección, presentación, análisis y utilización de datos numéricos para realizar inferencias y alcanzar decisiones ante la incertidumbre que plantean la economía, la administración y otras ciencias sociales y físicas. En cambio la econometría trata de la aplicación de la teoría económica, la matemática, y las técnicas estadísticas con el fin de probar hipótesis y estimar, así como establecer grados de predictibilidad de los fenómenos económicos. Como las relaciones entre variables económicas son generalmente inexactas, debe incluirse un término de irresolución o error. Hablando en criollo, la mayor parte de la información que consumimos, provista por los cuantitativistas contienen probabilidades asociadas de ocurrencia exóticas, más que científicas.

Merced a la colosal implementación global de políticas keynesianas y la perspectiva de recuperación económica del segundo semestre, los mercados financieros venían mostrando una mejoría significativa desde mediados de marzo, con bolsas 30% arriba. Pero ayer todo cambió. Intervienen hasta ahora a favor, la recuperación global, el paquete fiscal de EEUU en marcha y la campaña electoral de Trump que obviamente tratará de mantener políticas de estímulo.

A diferencia de lo que sucede en el norte, en el sur la curva de contagios y fallecimientos está aumentando en algunos países como la Argentina. Toda la región hoy explica el 40% de las muertes por Covid a nivel mundial. Se espera que América Latina muestre en 2020 la mayor recesión de su historia, proyectándose una caída del PBI regional de 7.5/8%. Pese a los trascendentes paquetes fiscales para atenuar el impacto de la crisis. La región debe afrontar el shock interno por las medidas de aislamiento, más el shock externo que representan el desplome del PBI y comercio global, con caída de precios de commodities y fuga de capitales.

Las proyecciones de crecimiento de la economía global que se habían reducido drásticamente ahora están sujetas a una segunda ola que agrega más incertidumbre, especialmente por el tiempo de duración y los efectos de la crisis en el consumo.

La batalla cultural en la argentina

Dejando de lado las construcciones teóricas específicamente destinadas a contextos concretos que hoy están limitadas en su aplicación, es necesario comprender las medidas. Las decisiones están sumergidas en una guía hipotética experimental, caracterizante del proceso histórico-cultural global y nacional que estamos viviendo.

En ausencia de un marco teórico conocido-que es lo que hoy ocurre-es necesario entender cada situación y relacionarla con la vida en sociedad y la cultura que se aborda en cada terruño. Para los economistas de buena fe, solo tiene sentido hacerse preguntas estrictamente económicas en términos de aplicabilidad. En la situación actual deberemos contentarnos con apuntar a acciones que representan intentos provisionales. Varios de los problemas prácticos más graves con los que se enfrenta la economía argentina, son de índole cultural, de gran complejidad. Numerosos fracasos de las distintas políticas económicas aplicadas en el pasado tienen su origen en la incomprensión de las relaciones entre la economía y la cultura argentina. Atribuibles con frecuencia al reduccionismo economicista de la tecnocracia o la lógica de hacer negocios sin tener en cuenta la diversidad formativa de la sociedad argentina. No habrá política económica eficaz posible si no se ejecuta desde una perspectiva en la que a la gente le resulte posible entender que habrá alteración de formas económicas por causa de estar inmersos en un nuevo proceso histórico cultural global y nacional.

Las secuelas que dejará esta crisis podrían ser muy graves, afectando el ritmo de recuperación a mediano plazo si se confirma “la segunda ola”. El temor al contagio y la incertidumbre sobre qué ha de suceder, afectan el consumo, la inversión y el empleo; muchas empresas van a quedar muy débiles, tras navegar tantos trimestres aciagos.

Si “la segunda ola” se confirma, cuando las cabezas se alcen, el horizonte estará como hoy están las avenidas, despejadas como domingo por la mañana, pero además notaremos que en los lugares donde había empresas, negocios y gente caminando, ya no existirá casi nada de lo que estaba. La economía mundial se hallará más concentrada y el poder económico internacional también. La desigualdad en su cumbre más alta.

Profesor de Postgrado la UBA y de Maestrías en universidades privadas. Presidente de www.hacer.com.ar. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. [email protected]

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