EE.UU.: también libertad amenazada
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Hace cinco años que el cameraman Sami Al-Haj se encuentra encarcelado sin que se le hayan efectuado cargo alguno en su contra. Y lo mismo ocurre desde hace casi un año con el fotógrafo de Associated Press, Bilal Hussein.
Más de 20 agencias federales utilizaron 240 millones de dólares para producir y distribuir propaganda oficialista disfrazada como información periodística independiente. La oficina del presupuesto federal denominó tal gasto como «difusión encubierta».
El senador del partido gobernante, Jim Bunning acusó a «The New York Times» de «traición a la patria» disgustado por diversos artículos. Mientras tanto, el diputado republicano, Peter King solicitó que el ministro de Justicia Alberto Gonzales levante cargos contra el mismo diario ante la Justicia federal, por actos criminales por publicar ciertos actos de gobierno.
El presidente George W. Bush acusó a varios diarios de ayudar a los terroristas cuando revelaron que su gobierno espiaba las transacciones financieras de millones de personas sin autorización previa de un juez. Uno de los diarios que publicó la información es «The Wall Street Journal».
El gobierno autorizó pagos a por lo menos tres periodistas para que promuevan políticas específicas en sus artículos. El columnista conservador Armstrong William reconoció haber recibido 240.000 dólares del Ministerio de Educación encubiertos como honorarios, por un asesoramiento que nunca fue realizado
Así como Judith Miller, periodista de «The New York Times», fue encarcelada durante 85 días por negarse a revelar sus fuentes de información; hay más de 12 periodistas que están por pasar por las mismas circunstancias. Mientras tanto, el periodista independiente, Joshua Wolf ya fue encarcelado dos veces en un año por negarse a revelar fuentes de información, un derecho esencial de la libertad de prensa.
Desde el comienzo de la guerra en Irak a la prensa no se le permite sacar fotos de los ataúdes que a diario traen de regreso a los soldados muertos en el conflicto.
El reconocimiento de la importancia de resguardar una prensa libre para construir una sociedad democrática es una lección por la cual los argentinos hemos pagado un alto costo. Más de 100 periodistas fueron asesinados y muchos más debieron exiliarse durante la dictadura. Si algo hemos aprendido durante aquellos años, es que la defensa de la prensa libre debe ser una causa de toda la ciudadanía.




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