El avance de México se agota paulatinamente, ¿hasta dónde llegará...?

Opiniones

Dentro de los mercados emergentes de América latina, la Bolsa de Valores mexicana ha sido hasta el momento, junto con Brasil, una de las más atractivas de la región, donde los inversores apostaron más fuertemente en los últimos años, impulsando al alza el valor de sus índices bursátiles hacia nuevos máximos históricos para este año. En este sentido, teniendo en cuenta el caso particular del índice bursátil mexicano (IPC), en lo que va del año acumula un rendimiento de aproximadamente 18%, y 492% desde la segunda mitad de 2002, donde fue marcado un piso de importancia en este índice de acciones, al cotizar en un mínimo de 5.500 puntos, operando hoy en día en el área de 32.500 puntos.

Realizando comparaciones con otros mercados bursátiles de la región, en este 2007 el índice Bovespa, de Brasil, hasta el momento es el de mejor desempeño con un avance de 23%, seguido por el IPC Mexicano, y luego más retrasado encontramos el Merval de la Argentina acumulando un rendimiento de aproximadamente 6%.

Detrás del bull market de las Bolsas latinas desde mediados de 2002, podemos encontrar una serie de factores favorables para la región que fueron atrayendo la confianza y el interés de los inversores extranjeros, con fuerte apetito por riesgo para obtener tasas de elevada rentabilidad en un contexto de creciente liquidez. Entre dichos factores podemos destacar los bajos tipos de interés en EE.UU., y en lo que respecta a mercados emergentes, una continua baja de los spread de riesgo-país; altas tasa de crecimiento del PBI mundial, el impacto del desarrollo de China como principal consumidor a nivel global, generando presiones alcistas sobre el precio de las materias primas (producto de exportación básica de países latinoamericanos), el elevado nivel de apalancamiento en los inversores, entre otras variables. Junto con estos factores generales de la economía mundial, muchas variables propias del desarrollo latinoamericano sustentaron en los últimos años este impulso alcista de las Bolsas, especialmente si tenemos en cuenta que desde mediados de los 90 hasta el año 2002 se sucedieron importantes crisis económicas que dejaron en niveles muy deprimidos las valuaciones de acciones en emergentes, originando así búsquedas de valor en empresas, mientras se observaba una serie de reacomodamientos fiscales, estabilidad política y económica, que otorgó una paulatina mejora en la confianza de los inversores... derivando en el fuerte rally de activos en estos países.

Actualmente, creemos que los mercados de acciones se encuentran formando estructuras de techo de importancia, y es por ello que deberemos tener presenta la posibilidad, que hacia esta segunda parte del año las Bolsas en general y en particular el índice de México comiencen un proceso correctivo de importancia, descomprimiendo parte de las fuertes ganancias que caracterizaron al mercado en los últimos años.

Si a esto le sumamos que a nivel mundial hay factores latentes de riesgo -e incluso podrían considerarse como de cambio potencial del escenario macro-, como son: tendencia de subas de tasa causados por riesgos inflacionarios a futuro, desaceleración en el crecimiento del PBI mundial e intentos por parte de China de frenar el fuerte crecimiento económico, el problema de los déficits gemelos (externo y fiscal) en los Estados Unidos, queda claro que cualquiera de estos puntos podría ser detonante de mayores spreads de riesgo a nivel global y con ello afectar en forma marcada a las acciones de países emergentes.

¿QUE OBSERVAMOS EN LOS GRAFICOS?

Ingresando de lleno al mercado accionario mexicano, podemos ver cómo el índice de renta variable (IPC), desde 2002 hasta ahora, desarrolló una secuencia alcista que estaría ya en su tramo final hacia la búsqueda de un techo de importancia y, por ende, en cercanías a un ajuste en la valuación de las acciones que lo componen. Como fue mencionado anteriormente, el IPC logró en la segunda mitad del año 2002 un nivel de soporte en torno a los 5.500 puntos, donde se inició un ciclo alcista de largo plazo. Basándonos en nuestro modelo de análisis, ondas de Elliot Wave, esta secuencia alcista debería gestarse en 5 movimientos para estar completo y desde allí conformar por el contrario un proceso correctivo.

En este sentido, observamos en la gráfica semanal adjunta las cotizaciones del IPC desde el año 2002, una suba con una estructura tendencial (5 ondas) en avanzado nivel de desarrollo, apoyando con esto nuestra visión de posible agotamiento del importante rally y la cercanía de techo para la Bolsa mexicana.

Por el momento, este último tramo de avance presenta objetivos más ambiciosos en torno a la zona de 33.500-34.000 pesos e incluso podrían darse extensiones hacia el área de 35.000 puntos, para una vez conseguidos, especular con una inflexión bajista con intenciones de llevar los precios de regreso al área de 26.500- 26.000 pesos e idealmente a los 25.000-24.500 puntos, hacia el año que sigue. Esta perspectiva también resulta sustentada por las señales de ciertos indicadores técnicos los cuales reflejan niveles de divergencia y sobrecompra de largo plazo observando en la parte superior de la gráfica el RSI de 14 semanas, indicador que nos anticipa la cercanía de punto de inflexión a la baja.

Trasladándonos más al corto plazo en una gráfica diaria, podemos ver el comienzo de la última onda de avance a mediados del mes de junio de 2006 en los 16.540 pesos mexicanos, delineando la zona de 31.500-31.000 pesos como un soporte de importancia, representado por la línea de tendencia inferior del canal alcista trazado. Mientras esta zona no sea quebrada en forma directa, el índice continuaría con este accionar alcista, direccionado a los objetivos de 33.500-35.000 pesos. Por lo tanto, actualmente sólo en caso de ver una inflexión bajista por debajo de estos niveles de soporte (quiebre de la figura de canal) se estarán comprometiendolas chances de ver subas adicionales y estaremos favoreciendo caídas directas para la Bolsa de México. Una característica saliente de las ondas 5 en Elliott, es decir, de los tramos de subas finales del mercado, son la selectividad de acciones, la volatilidad y el diferencial de avance que se presenta en los distintos sectores de la economía, con un marcado sesgo a los servicios, todas señales que se observan actualmente en el mercado mexicano apuntando en particular al sector de telecomunicaciones, y que nos refuerzan esta perspectiva de cercanía de techo y agotamiento del avance de precios en forma paulatina.

CONCLUIMOS

De todo este análisis podemos destacar que el mercado mexicano en particular y en general las Bolsas latinoamericanas e incluso las mundiales se encuentran saturadas con divergencias y sobrecompra reflejada en los indicadores técnicos de largo plazo, luego de las fuertes subas observadas en los últimos años, lo que hace pensar en la cercanía de algún ajuste de parte del ciclo comenzado en el año 2002. Por lo tanto, para estas últimas posibilidades de avances en el corto plazo recomendamos mantener la cautela y sólo tener posiciones de especulación. Veamos cómo se desarrolla...

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