12 de agosto 2025 - 08:49

El blindaje electoral de J.P. Morgan al experimento Javier Milei

Este artículo analiza el último Global Economic Outlook y el Global Central Bank Watch de J.P. Morgan, con foco en sus proyecciones sobre Argentina durante 2025. Irrecusablemente no coincide con Latin America Emerging Markets Research, 27 June 2025: “Argentina: Taking a breather. Take profits in long LECAP recommendation” (Argentina: Tomando un respiro Recomendación de toma de ganancias en posiciones largas en LECAP, donde además comunicaban que ellos, ya habían salido…).

La última entrega del J.P Morgan llega con un inusual optimismo sobre la economía argentina.

La última entrega del J.P Morgan llega con un inusual optimismo sobre la economía argentina.

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La hipótesis que proponemos sostiene que el informe minimizaría riesgos macroeconómicos y fiscales para favorecer la percepción de estabilidad en torno al gobierno de Javier Milei, especialmente de cara a las elecciones intermedias provinciales y nacionales.

La última entrega, llega con un inusual optimismo sobre la economía argentina. Entre cifras técnicas, proyecciones milimétricas y una narrativa de “disciplina fiscal” que parecería consolidar el rumbo económico, el informe sugiere que el país transita una senda de estabilización. Sin embargo, un examen más profundo revela una estrategia de comunicación cuidadosamente calibrada: minimizar las alertas, amplificar las señales de control y, sobre todo, blindar políticamente al gobierno de Javier Milei en un año electoral decisivo. No sería casual que los principales nombres del equipo económico -Luis Caputo, Santiago Bausili, Pablo Quirno, Vladimir Werning, Santiago Bausili, Vladimir Werning y Demian Reidel- compartieran un mismo ADN; haber pasado por las filas de J.P. Morgan. Esta coincidencia no es un dato menor en un contexto donde la performatividad financiera, en el sentido planteado por Callon (1998), no solo describe la economía, sino que contribuye a construirla. El informe actuaría así, como un artefacto discursivo y técnico que buscaría sostener la confianza de los mercados, más allá de los fundamentos macroeconómicos reales.

Lo que no explica, pero en parte deja entrever, es tan relevante como lo que explicita; la economía argentina navega en un mar de déficits, inconsistencias monetarias y fragilidad externa, sostenida por un soporte internacional que tiene fecha de vencimiento.

La narrativa oficial de J.P. Morgan

J.P. Morgan destaca que, tras un julio turbulento, el FMI aprobó la primera revisión del programa SAF, liberando U$S2.000 millones para reforzar reservas. Las metas de acumulación de reservas internacionales netas (RIN) se ajustaron a la baja, proyectando un aumento de U$S5.500 millones hacia fin de 2025, lo que dejaría el stock en -U$S2.600 millones (J.P. Morgan, 2025). El informe sugiere que este objetivo se alcanzará mediante compras del Tesoro, colocaciones en mercados internacionales y desembolsos de organismos multilaterales.

Explica que el tipo de cambio real se ubicaría un 21 % por encima del promedio del gobierno Macri y un 32 % por encima de la convertibilidad… La inflación se proyecta con una transmisión cambiaria “contenida” y una política monetaria más restrictiva, vía encajes al 40 %. El documento asocia que la reducción de riesgo político está sometida a un triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones bonaerenses de septiembre, preludio de las nacionales de octubre.

Lo que no se dice

Los datos duros muestran otra realidad. Entre marzo y julio de 2025, la base monetaria creció 31,5 %, frente al 19 % del mismo período de 2023. Las últimas colocaciones de deuda fueron mediante tasas extravagantes a plazos promedio de 38 días, lo que dificulta cumplir la meta monetaria y encarece la carga de intereses. La sustentabilidad de la deuda requiere en realidad, un superávit primario de 4%, pero el FMI-parte de la red- proyecta que con 1,6-2,5 % sería suficiente para los años siguientes, tal vez descontando una “remonetización extraordinaria” que no es evidente. Para que ello fuese si, la economía debería crecer enérgicamente y la inflación desplomarse.

Si se procurara alcanzar una oficialización “a la peruana” u otros países bimonetarios, las reservas brutas deberían ser de U$S 160/170 mil millones, pero en Argentina hoy representan menos de la cuarta parte. Las necesidades de pagos en dólares hasta enero 2026 ascienden alrededor de U$S10.000 millones. La cuenta corriente, que el FMI estimaba hace 100 días con un déficit del 0,4 % en la firma del acuerdo, ahora se proyecta en 1,8 %, más de cuatro veces mayor, es la “corrección” de pronóstico. Esto eleva el riesgo país y condiciona el acceso a financiamiento. En nuestra opinión, la “nueva corrección”, llegara de la mano de la tasa de crecimiento del PBI, que el FMI sostiene en 5,5%. A nuestro juicio totalmente sobre estimada.

Red sociotécnica y control narrativo

La coincidencia entre el FMI, los exejecutivos de J.P. Morgan en puestos clave y el tono favorable del informe del banco sugiere una alineación estratégica. Callon explica que las redes sociotécnicas articulan personas, instituciones y tecnologías para producir realidades económicas. En este caso, la red conecta la banca de inversión, el gobierno argentino y organismos multilaterales, produciendo un discurso que no solo describe, sino que actúa sobre la economía, buscando moldear expectativas e inducir comportamientos de mercado.

Elecciones y riesgo político

El informe introduce el concepto de “riesgo político” como variable clave para los mercados. La mejora de este indicador está condicionada a victorias electorales del oficialismo. Esta visión reduce la política a un factor de volatilidad financiera, omitiendo el impacto de las tensiones sociales y de la erosión institucional. Como advierten los “Nobel”: Acemoglu, Johnson y Robinson (2012), el crecimiento sostenible depende de instituciones inclusivas, no de ajustes coyunturales ni de blindajes políticos de corto plazo.

Sostenibilidad fiscal. Metas y realidades

La tensión entre necesidades fiscales y monetarias es evidente. Para bajar el déficit fiscal habría que reducir las tasas de interés; para contener la presión cambiaria y monetaria, habría que subirlas. Esta inconsistencia, más las penalidades previstas en el discurso del presidente Milei amenazan la estabilidad y generan condiciones recesivas. Las altas tasas de interés y la volatilidad ya afectan el crédito-principal impulsor del rebote técnico-, con morosidad en préstamos personales y tarjetas duplicadas desde diciembre 2024. El EMAE industrial muestra la peor recuperación en décadas, y la recaudación de IVA cayó 7,3 % en julio.

Deducción potencial

El Global Economic Outlook de J.P. Morgan, lejos de ser un ejercicio neutral de prospectiva económica, funcionaría como un instrumento de construcción de confianza selectiva. Su sesgo favorable al gobierno de Milei no se explicaría solo por convicción ideológica, sino por la presencia de ex ejecutivos en el núcleo de decisión económica. La proyección de estabilidad se sustentaría en supuestos optimistas, omitiendo riesgos fiscales, monetarios y externos de gran magnitud. El informe actuaría, así como parte de un blindaje electoral que, de perderse el control financiero, dejaría expuesta la fragilidad de la red que hoy sostiene el experimento económico argentino.

El Global Economic Outlook de J.P. Morgan no sería solo un informe económico sino una pieza dentro de un entramado político-financiero global en el que Argentina juega como laboratorio y vitrina. Su narrativa, más que diagnosticar, perforaría una estabilidad que no existe, apostando a que la continuidad política del gobierno garantice la preservación de intereses alineados con la banca de inversión. El respaldo no sería incondicional; estaría atado a la capacidad del equipo económico -ex integrantes del propio J.P. Morgan- de sostener el delicado equilibrio entre ajuste fiscal, control cambiario y expectativas de mercado. La pregunta no es si el precario equilibrio podría perderse, sino cuándo y a qué costo social. En la intersección entre reservas escasas, déficits persistentes y un escenario electoral volátil, la advertencia sería clara; el margen de maniobra se reduciría, y con él, la ilusión de estabilidad.

Director de Hacer.com.ar/ Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros

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