16 de noviembre 2006 - 00:00

"El costo de mantener el dólar alto no es elevado hasta ahora"

Pablo Guidotti
Pablo Guidotti
«Es raro que la Argentina pueda seguir creciendo a tasas de 8% con este nivel de inversión, pero no estamos en una fase de desaceleración», dijo Pablo Guidotti, director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella. El economista explicó en diálogo con este diario que no espera cambios económicos para el año próximo, aunque cree que deberían resolverse algunos problemas relacionados con la deuda pendiente de pago.

Periodista: ¿Cómo se encuentra económicamente el país para enfrentar 2007?

Pablo Guidotti: En la Argentina sucede lo mismo que en muchos países de Latinoamérica. Disfrutan de un escenario externo muy favorable y en el corto plazo no hay motivos que hagan pensar en situaciones de riesgo. Experimentan tasas de crecimiento altas, una mejora en la situación fiscal y una política explícita por parte de casi todos los bancos centrales de acumular reservas. Pero cuando miramos las tasas de riesgo-país, la Argentina está entre los que pagan las más altas.

P.: Alguna diferencia entonces hay.

P.G.: Es que tenemos un default cercano, que la comunidad internacional perdonó, pero no tanto. El riesgo está reflejando la forma en que se resolvió la reestructuración de la deuda que dejó temas pendientes que el país parece no estar dispuesto a enfrentar. Es decir: la economía está en un buen momento, pero la Argentina se niega todavía a aceptar las reglas de juego internacionales o las enfrenta de forma autoritaria.

P.: En materia de deuda, ¿qué temas quedaron sin resolver?

P.G.: La deuda que queda impaga. Con la privada, la Argentina mantiene la estrategia de no ofrecer nada y dejar que el proceso siga en las Cortes. Esto tiene sus riesgos. La incertidumbre está en cómo pueden evolucionar esos juicios. Es cierto que podrían quedar en la nada, pero si hay fallos que comprometen a la Argentina, tendrán carácter permanente y afectarán por mucho tiempo. El hecho de que un monto tan importante esté pendiente provoca que no se puede emitir en jurisdicción externa. Por suerte no se necesita porque la poca deuda que puede emitir se hace a un precio relativamente alto.

P.: Entonces no hacer una nueva oferta a quienes no adhirieron al canje ¿resulta más caro finalmente?

P.G.: Principalmente son contratos y lo mejor es cumplirlos para mejorar la relación con el mundo. Pero no se puede estar seguro aún de con cuál decisión se ahorra más. Hoy no se necesita acceder al mercado de capitales porque hay superávit relativamente alto, pero si se reduce porque la economía crece menos o el Estado gastó más, automáticamente se refleja en la necesidad de acceder al mercado y el costo subirá muchísimo.

P.: ¿Y la deuda que queda pendiente, como la del Club de París?

P.G.: El gobierno ya se dio cuenta de que la deuda con el Club de París como con España hay que ordenarla. Esa entidad tiene sus propias reglas, no acepta quitas de capital y está dispuesta a esperar lo que sea necesario para cobrar. Lo malo aquí es que el país está abriendo frentes de conflicto, como con los países limítrofes. Está haciendo una política exterior económica en varios temas poco amistosa y relacionada con la imagen tradicional de la Argentina: alguien poco confiable.

  • Tipo de cambio

    P.: ¿Puede seguir manteniéndose el tipo de cambio?

    P.G.: Hasta ahora el Estado fue relativamente exitoso en mantener un tipo de cambio depreciado. Lo hizo a algún costo que no fue muy grande y trajo beneficio para los sectores exportadores, aunque coincidieron con un momento de precios de commodities altos. El tema es que al mantenerlo así generó una presión inflacionaria que hoy está en un nivel alto. Habrá que ir corrigiendo las distorsiones de los precios relativos, pero si el clima es favorable, es manejable. Ahora, si se piensa que se crecerá a tasas más lentas el año próximo puede pensarse que la presión será menor y se podrá mantener el tipo de cambio.

    P.: ¿Es negativo que el Banco Central emita tanta deuda de corto plazo?

    P.G.: No va a ser un problema ahora. Este tipo de mercados domésticos son, por lo general, de corto plazo, indexados y funcionan bien en apariencia cuando todo funciona bien. Pero cuando la cosa se complica, estos mercados desaparecen. Es bueno al principio porque se pagan tasas bajas, pero cuando las cosas se dan vuelta, hay que hacer una refinanciación enorme. En ese sentido, son todos riesgos que podrían limitarse. Pero el gobierno hace frente a los riesgos por los beneficios de mantener un tipo de cambio. Hasta ahora funcionó.

    P.: ¿Los acuerdos de precios contribuyen a bajar la inflación?

    P.G.: Fueron mejores que los controles de los 70 porque no hay desabastecimiento, pero tampoco es la forma en la que una economía puede mejorar. Evidentemente, el gobierno ve más beneficios que costos en imponerlos, y las empresas, como siempre, están acostumbradas a negociar. Igual, la situación no va a desencadenar una crisis. Los controles son transitorios porque están atados a la necesidad de un funcionario de mirar el índice de precios. Cuando ve que está bien, los deja de lado, y el sector privado corrige las distorsiones.

    P.: ¿Y las trabas a la exportación de carne?

    P.G.: Fue una medida absurda que demuestra que la estrategia del gobierno no es pro exportación. Son medidas mal concebidas.

    Entrevista de Florencia Lendoiro
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