El error de suponer que Galicia queda en España
Pero cuando un gobierno se apropia de los dólares de los ahorristas mediante el simple recurso de una lapicera, bajo la amenaza de meter preso a cualquiera que no obedezca las normas del Banco Central, «exponiendo el derecho de propiedad a la demagogia de los populistas sin propiedad ni responsabilidades» (según el Justice John Marshall hace 200 años) la reacción de la casa matriz -después de las risas del directorio- es similar a la respuesta de una amenaza de Idi Amin de arrojar una bomba nuclear: como nadie hubiera creído que tuviera una bomba nuclear, el problema no es la amenaza, sino cómo rescatar a los funcionarios de la casa matriz dentro de Uganda, antes que los cocinen en una hoguera.
Esta ha sido en gran parte la actitud de las casas matrices. Ya sea de los franceses del Crédit Agricole, que llamaron al Banco Central desde el aeropuerto para desearle la mejor de las suertes, como de un banco canadiense: a ninguno se le habría ocurrido traer más dólares que los apropiados por el Banco Central, para recibir más bonos argentinos de los que ya les había prometido entregar, para cancelar sus depósitos en dólares: no debe olvidar el juez que los dólares no se los llevó el banco, sino el Central, que los canjeó por pesos a la mitad del valor de mercado.
No es bueno para el sistema judicial argentino convalidar semejante acto de oscurantismo intelectual y de autoritarismo político. Charles E. Hughes señalaba en «Perry v. United States», que «decir que el Congreso puede retirar o ignorar lo que se compromete, es asumir que la Constitución contempla una vana promesa (la de tomar prestado dinero sobre el crédito de los Estados Unidos), una promesa que no tiene otra sanción que la voluntad y conveniencia del promitente. Esta Corte no ha dado [al Poder Ejecutivo] aprobación a semejante concepción de las obligaciones de nuestro gobierno». Pero suponer que el Banco Galicia tiene su casa matriz en España y por ello llamar a indagatoria a sus directores puede ser el hazmerreír del mundo.




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