13 de septiembre 2005 - 00:00

"El impacto de Katrina ha sido menor al estimado"

(Personificado como Gordon Gekko, el banquero de la película «Wall Street», el experto en mercados internacionales dialogó con un periodista de este diario al que le señaló que la Reserva Federal debería continuar con su política de suba de la tasa de interés, porque el impacto del huracán Katrina ha sido menor al estimado. Son los precios vinculados con el sector construcción y no la energía los que han reaccionado más al desastre, por eso deben evitarse presiones inflacionarias. A continuación el diálogo que mantuvo Gekko con este diario.)

El impacto de Katrina ha sido menor al estimado
PERIODISTA: A medida que se avanza con el relevamiento de los daños ocasionados por el huracán Katrina dos realidades contrapuestas se abren paso. Una, las primeras estimaciones del costo de la reconstrucción se quedan cortas. Los destrozos son mayores. Así como su incidencia sobre las compañías de seguros...

Gordon Gekko: De acuerdo. No sólo las compañías de seguros; también la política fiscal deberá cargar con una factura mucho más abultada de lo que se pensó en un principio...


P.:
Sin embargo, los daños específicos sobre la infraestructura de energía y transporte son mucho más moderados que lo que se temía...

G.G.: De hecho no hay una disrupción grave en ninguna de las áreas críticas. El puerto petrolero offshore de aguas profundasel llamado Loop-está operativo así como la mayoría de las la plataformas marinas de extracción, los ductos y las refinerías. No a su máxima capacidad, obvio, pero funcionando y con averías subsanables en el corto plazo. El Mississippi sigue navegable; no se desbordó ni habrá que encarar tareas extraordinarias de dragado como también se especuló. Esto es crucial para actividades tan disímiles como la agricultura o la siderurgia...


P.:
Quiere decir que la infraestructura productiva está deteriorada pero no generará un cuello de botella, un estrangulamiento significativo para la economía de EE.UU.

G.G.: Chequee los precios de la energía y lo comprobará. Los futuros de crudo, gasolina y otros derivados cotizan a los mismos niveles que antes que irrumpiera Katrina
.

P.:
¿Qué precios han cambiado por el huracán y han permanecido en un nuevo escalón más alto?

G.G.: No busque en el área de la energía sino en el renglón de los materiales de construcción. Madera, paneles de aglomerado, cemento. Sus precios se han disparado en todo EE.UU. Las acciones de compañías forestales de Canadá también se han sumado a la efervescencia.Y no diga que no le avisé: hay un boom inmobiliario en marcha en toda la región afectada por el desastre...


P.:
Eso parece difícil de imaginar cuando se observan las penosas imágenes de Nueva Orleans cubierta por el agua.

G.G.: Baton Rouge, la capital de Louisiana, tenía 250 mil habitantes antes de Katrina. Hoy no se sabe con exactitud. Serán 400 o 500 mil. No hay vacancias ni en cuartos de hotel de mala muerte. No es nada extraño que le toquen el timbre, o le dejen una tarjeta bajo la puerta, y le pregunten si no quiere vender su casa por un precio 15% o 20% más alto que el que hubiera obtenido dos semanas atrás...


P.:
No lo sabía...

G.G.: Además piense que si la infraestructura de producción está operativa usted necesita alojar a su personal y si fuera posible a sus familias. Las viviendas que han quedado habitables en las zonas de desastre -que son escasas-valen hoy mucho más que antes...


P.:
Otra conclusión que gana terreno tiene que ver con la Fed. Con su decisión, en la próxima reunión el día 20. Usted no estaba tan errado: el consenso se va inclinando hacia la idea de que Katrina no cambiará los planes. Una vez más, pues, parece que la Fed ajustará las tasas en alza...

G.G.: Es lo más razonable
.

P.:
Hay quien alega que será una decisión cruel...

G.G.: Es un argumento difícil de entender. O errado, si lo entiendo bien
.

P.:
Si después de los atentados de las Torres Gemelas la Fed respondió con un recorte de tasas de interés, ¿por qué no podría tomarse ahora un respiro, una reunión de inacción?

G.G.: Es muy sencillo: los shocks son de naturaleza diferente y las circunstancias son opuestas. La economía estaba en recesión en 2001 (aunque no lo sabíamos; yo pensaba, por ejemplo, que estábamos sólo en la antesala de una recesión). Los atentados generaron una incipiente crisis de confianza que debió ser controlada. La baja de tasas apuntó a ese objetivo...


P.:
¿Cómo sabe que Katrina no desatará una crisis de confianza?

G.G.: No hay ninguna evidencia. Los mercados financieros, al contrario de lo que aconteciera en 2001, han respondido favorablemente. Y sin necesidad de un estímulo externo. En mi opinión la mejor contribución que puede hacer la Fed es persistir en su tarea específica. Un shock de costos como el que propicia el huracán tiende a elevar las presiones inflacionarias. Lo mejor es que la Fed no se desentienda de cubrir ese flanco. Si Nueva Orleans está bajo el agua, la tasa de interés es un instrumento menos efectivo que un balde. Es la política fiscal la herramienta adecuada para lidiar con este tipo de catástrofe. Y no es una cuestión de crueldad ni desdén; el Congreso ya ha librado sendos cheques por más de 62 mil millones de dólares para comenzar a atender la situación...

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