1 de febrero 2023 - 12:15

Empresarios detectaron los principales riesgos para los negocios en la Argentina

Con el comienzo del año 2023, el mundo enfrenta una serie de riesgos que se sienten completamente nuevos y extrañamente familiares. ¿Qué pasa en la Argentina?

Si bien hay riesgos en Argentina no son nuevos para las empresas, son sostenidos tanto a corto como largo plazo, sin descuidar otros riesgos emergentes.

Si bien hay riesgos en Argentina no son nuevos para las empresas, son sostenidos tanto a corto como largo plazo, sin descuidar otros riesgos emergentes.

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Los riesgos son parte de nuestra vida cotidiana. Personal y profesional. En los negocios es indispensable conocerlos y estar preparados, lo cual implica la necesidad de un entendimiento del sistema, confeccionar objetivos y acciones claras. Para ello, estos años el Global Risks Report (GRR) ha reunido datos destacados sobre la evolución del panorama de riesgos globales, aportados por más de 1.200 expertos académicos, CEO´s, gobiernos, miembros de comunidad internacional, y sociedad civil.

Con el comienzo del año 2023, el mundo enfrenta una serie de riesgos que se sienten completamente nuevos y extrañamente familiares. Hay un retorno de los riesgos "antiguos": inflación, crisis del costo de vida, guerras comerciales, fugas de capitales de los mercados emergentes, malestar social generalizado, confrontación geopolítica y el fantasma de la guerra nuclear, (que sólo han experimentado apenas algunos líderes empresariales y responsables de formular políticas públicas de esta generación).

La Encuesta de Percepción de Riesgos Globales (GRPS) utiliza dos marcos de tiempo para entender los riesgos globales. La primera parte considera el creciente impacto de crisis actuales sobre los riesgos globales más severos que muchos esperan que se desarrolle a corto plazo (dos años). El segundo análisis considera una selección de riesgos que son probables que sea más graves a largo plazo (10 años), explorando nuevos emergentes o acelerando rápidamente económicos, ambientales, sociales, geopolíticos y riesgos tecnológicos que podrían convertirse en las crisis del mañana.

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La respuesta a estos riesgos debe ser pronta y decidida. Pide el realineamiento de iniciativas y mejoras de las estructuras de gobierno, que son movilizadas por la utilización de data enriquecida y herramientas que capturen las interdependencias del alimento, clima, energía y ecosistemas. El costo de vida domina los riesgos globales en los próximos dos años, mientras que el fracaso de la acción climática domina la próxima década.

A nivel global, ya hay señales que indican algunos cambios en esta dirección. La comunidad mundial reconoce los riesgos asociados con la pérdida de espacios naturales, la producción de alimentos, la generación de energía y el cambio climático.

En Argentina, el principal riesgo a corto plazo es la persistente inflación, que luego de la pandemia registró aceleraciones alarmantes, registrando índices altos y crecimiento angostos de la economía. De hecho, ese riesgo es uno de los cinco principales en 89 de los países analizados, aunque ubica a la Argentina en el grupo de los más afectados.

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Si bien son riesgos que no son nuevos para las organizaciones, esta mirada hace que los mismos sean sostenidos tanto a corto como largo plazo, sin descuidar otros riesgos emergentes que, de forma continua, pueden generar cambios drásticos o crisis.

Como conclusión, las organizaciones deberían en su administración y gestión de riesgos considerar, entre otros temas:

  • Tomar medidas para las presiones de la fuerza laboral a la luz de la carrera inflacionaria sobre atención médica y las necesidades básicas.
  • Ser conscientes de la arraigada fricción geopolítica y las implicancias para la dinámica económica, para evitar la pérdida de la ventaja del mercado y neutralizar el aumento de los costos.
  • Incorporar matrices de ESG y cambio climático en las estrategias corporativas para evitar riesgos reputacionales y legales.
  • Invertir en marcos de resiliencia holísticos para anticipar futuras crisis y mejorar la capacidad para hacerles frente. Multidisciplinarios y de análisis permanente. Monitoreo estratégico y proactivo positivo.
  • Prepararse para mayores ciberataques y robo de datos invirtiendo en medidas de ciberseguridad y marcos de privacidad para limitar sus exposiciones a riesgos de continuidad, reputación y delitos.

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