31 de diciembre 2022 - 00:00

Las emociones y la alimentación cobran gran protagonismo en las fiestas

Lo ideal en esta época sería contar con herramientas que permitan identificar ¿Qué me pasa? ¿Tengo hambre o tengo ansiedad y estoy buscando comida? ¿Cuál fue mi última comida? ¿Hace cuánto tiempo? ¿qué nutrientes contenía esa ingesta?

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Pixabay

Diciembre es un mes lleno de emociones. Navidad, año nuevo, festejos varios de fin de año y en esta oportunidad se suma que ganamos la copa mundial.

Las emociones están a flor de piel y la alimentación es parte de cada uno de esos eventos.

hay quienes se les cierra el estómago y no pueden comer y otros quienes se desorganizan en la alimentación habitual.

Lo cierto es que las emociones nos atraviesan por lo que aceptarlas y sobre todo identificarlas en muy importante porque suelen mezclarse con la comida.

La ansiedad, una emoción que a la mayoría de las personas las hace comer de más, es útil hasta cierto punto. En el momento en que la ansiedad se vuelve inmanejable se acude a la comida para calmarla. Este mecanismo funciona durante unos pocos minutos por lo que si no contamos con otras herramientas para canalizarla volveremos a acudir a la comida una y otra vez con las consecuencias que eso trae.

El enojo es otra de las emociones muy presentes en la actualidad. Es una emoción que se percibe frente a la injusticia entre otros motivos. Se reconoce el enojo porque se siente en el cuerpo como taquicardia o un sentimiento de exceso energía que necesitamos liberar.

Que podemos hacer frente a estas situaciones.

Lo ideal seria contar con herramientas que permitan identificar ¿Qué me pasa? ¿Tengo hambre o tengo ansiedad y estoy buscando comida?

¿Cuál fue mi última comida? ¿Hace cuánto tiempo? ¿qué nutrientes contenía esa ingesta?

Todas estas preguntas sirven para determinar lo que elijo comer, cuando lo voy a comer, de que manera lo voy a comer y a partir de ahí entender cual es el vínculo con la comida.

Si aún no es posible aplicar la estrategia mencionada, hay otros tips que también pueden ayudar.

  • Ser flexibles: frente a las emociones la restricción alimentaria nunca es una buena aliada. Va a aumentar el descontrol.
  • Cambiar las porciones: comprar unidades más pequeñas de esos alimentos que sentimos no podemos controlar en esos momentos.
  • Planificar con anticipación que quiero comer, cuantos comensales hay y hacer la compra en base a ese dato.
  • Comer aquello que uno tiene deseo, de lo contrario, va a comer lo que “cree “que es lo correcto, pero inevitablemente también aquel deseo.

Por último, tener presente que ¡las emociones nos informan! No son buenas ni malas. Solamente debemos aprender a reconocerlas y saber que hacer con ellas.

Nutricionista especialista en obesidad (MN 9739) Instagram: @lic.aracelivallone

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