General Motors: "Vamos a fabricar un nuevo modelo"
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Para el
titular de
GM, Felipe
Rovera, el
dasafío de
la Argentina
es cómo
producir
más para
mantener
los niveles
de competitividad.
P.: En lo que va del año, también se registraron algunos aumentos y, con un dólar quieto, los precios de los autos se acercan ya a los niveles de los últimos años de la convertibilidad.
F.R.: ¡¡¡Eh!!!, pero los autos hoy no son lo mismo que hace diez años. Es otra tecnología, otras prestaciones y no es más costoso. No, no, no se puede comparar. Además, hay que entender otras cosas.
P.: ¿Cuáles?
F.R.: La Argentina es el segundo país más competitivo de la región. El primero es Chile por la cantidad de modelos que se venden y por no pagar arancel de importación. Por eso, si se mira la elasticidad de precios que hay aquí, se verá que es muy chica. Entonces, no hay posibilidad de aumentos irracionales. Esa es la verdad.
P.: A las automotrices, me imagino, les debe pasar lo mismo que a cualquier persona. Cuando van a comprar insumos, deben sentir que la inflación «real» es muy superior a la oficial. ¿Cómo hacen para que cierren los números si no tienen mucho margen para subir precios?
F.R.: Hay que buscar ser más competitivos. Tenemos un mercado creciente, tenemos un buen volumen de exportaciones. Esto nos permite un buen nivel de producción que por ahora nos permite ser competitivos. Pero el gran desafío de la industria hoy es cómo producir más. Es el momento de sentarse con la cadena de valor para analizar cómo se sigue. Los proveedores están al límite de la producción, y ante las perspectivas del mercado, algunos están volviendo a invertir. P.: En la planta de Rosario, General Motors está trabajando a doble turno. ¿Cuál es el uso de la capacidad instalada?
F.R.: Estamos operando a un ritmo de 450 vehículos por día. Esto es aproximadamente 93% de la capacidad instalada.
P.: Trabajar casi a full, supongo, puede sostenerse durante un período corto. Si se extiende en el tiempo, se debe correr el riesgo de que ante cualquier imprevisto no se pueda recuperar la producción perdida. ¿Cómo se enfrenta esta situación con una demanda en crecimiento?
F.R.: Hay distintas alternativas. Se puede aumentar la cantidad de vehículos por hora, abrir un tercer turno o decidir una inversión para ampliar la producción.
P.: ¿Qué va a hacer General Motors?
F.R.: En este momento, estamos analizando ampliar la capacidad de producción. P.: ¿Cuándo se decide?
F.R.: (Sonríe) En la segunda mitad del año, si vencemos la competencia de otros países.
P.: ¿Para un nuevo modelo?
F.R.: Así es, para un nuevo modelo.
P.: ¿Qué modelo?
F.R.: Es prematuro para hablar de eso. Puede ser un auto compacto, un SUV, un vehículo mixto, una pick-up (risas). Estamos viendo.
Decidir una inversión no es fácil.
Hay que pensar que es por varios años. No se puede tomar personal por dos o tres meses y después echarlos. No es fácil...
P.: ¿Es difícil todavía convencer a la casa matriz para realizar la inversión en la Argentina?
F.R.: Hoy es más difícil atraer inversiones a la Argentina que antes, porque cuando se ponen sobre la mesa los posibles lugares, competimos con países como China, la India o Corea del Sur.
P.: Que en la actualidad el sector se encuentre en un proceso de fuertes reclamos salariales ¿interfiere en la toma de decisión?
F.R.: No se puede tomar la decisión de hacer una inversión basado solamente en el costo de la mano de obra. Es un error. Hay que tener en cuenta cómo es la infraestructura del país, cómo son las leyes de trabajo, la políticas del gobierno. Es la sumatoria de calidad, productividad y costos lo que decide. Lo bueno es que la planta de Rosario está entre las más competitivas. Por eso, creo que la Argentina tiene una posición muy favorable.
P.: Los reclamos salariales en el sector van desde 20% hasta 30%. ¿Las automotrices pueden enfrentar estas demandas?
F.R.: Cada empresa tiene su estructura de costos. En el caso de General Motors, empezamos las negociaciones de una manera muy positiva con el SMATA. Como siempre, vamos a tener opiniones diferentes. Es cierto que hay pedidos de 20% o 30%. Personalmente, me parecen abusivos. Creo que los aumentos deberían rondar los niveles de la inflación.
P.: ¿Le preocupa esta situación?
F.R.: Me preocupa porque al haber una negociación estoy enfocado en ese tema, no porque piense que no vaya a haber acuerdo. Hay que reconocer que el sindicato hizo un buen trabajo en los últimos años (se ríe). Por eso saben que es bueno para el trabajador mantener el nivel de empleo. Hay que entender que la competencia no es Brasil. Reitero: competimos con China.
Entrevista de Horacio Alonso




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