La política bajo análisis: ¿gobierno de transición o la transición de un gobierno?

Opiniones

Sectores internos del FdT utilizan la terminología "gobierno de transición" de manera casi peyorativa para dar a entender que en su opinión, este es un gobierno que transitara su mandato hacia otro gobierno.

El gobierno actual está inmerso en un cuestionamiento que podría definirse como de características duales; por un lado, la oposición ejerce una crítica sobre la manera de gobernar de Alberto Fernández; cuestionamiento que no analizaremos aquí si es correcto o desmedido dado que no es el eje de dicho análisis. Hasta aquí podría decirse que no hay nada nuevo bajo el sol; sin embargo esta situación se torna anómala, dado que aparecen cuestionamientos dentro de sectores que integran el Frente de Todos; dicho en otras palabras el gobierno recibe también fuego amigo. Esta crítica es llevada a cabo esencialmente por los sectores sociales que integran la coalición gobernante; me refiero a las organizaciones sociales cuyos principales referentes son Juan Grabois y Emilio Pérsico. Para ambos referentes sociales, el gobierno nacional es un “gobierno de transición; utilizan esta terminología de manera casi peyorativa para dar a entender que en su opinión, este es un gobierno que transitara su mandato hacia otro gobierno que forjara los cambios que ellos consideran necesarios para el país.

Dicho esto, me gustaría detenerme un instante en el término gobierno de transición, el cual no solo en este caso, sino en general en el análisis político e histórico, es utilizado de manera cuasi desdeñosa. Para el diccionario critico de las ciencias sociales: El termino transición política remite a un proceso de radical transformación de las reglas y de los mecanismos de la participación y de la competencia política; Ello implica que las transiciones no siempre se circunscriban a transformaciones políticas, sino que también puedan afectar a otros ámbitos. Así, y además de la esfera política, habría que referirse a la económica, institucional o a aquélla otra que afecta a la organización del Estado, y cuya conjunción en algunos ámbitos espaciales ha sido caracterizada como de una revolución sin precedentes históricos”.

Después de examinar las definiciones que se hacen sobre transición política en el campo de las ciencias sociales, la pregunta que surge es la siguiente: ¿Calificar a un gobierno como de transición política, para delimitarlo como un gobierno intrascendente es correcto? Yo particularmente creo que es un grave error.

Pero vayamos a nuestra historia reciente. Desde la vuelta de la democracia en nuestro país, podría afirmarse que tuvimos dos gobiernos de transición; el primero fue el del retorno de la democracia, encabezado por Raúl Alfonsín. Podría hablarse mucho sobre los aciertos y los errores de dicho gobierno, pero para sintetizarlo señalaría que dicho gobierno consolido de manera definitiva la democracia en nuestro país, restituyó el estado de derecho, la autoridad presidencial y el restablecimiento pleno de los derechos humanos en nuestro país.

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El segundo gobierno de transición política, fue el gobierno encabezado por Eduardo Duhalde. Al igual que en el caso anterior, no ahondaremos en los errores y aciertos, pero si señalaremos que logro una salida institucional en el medio de la mayor crisis no solo social y económica, sino política de nuestro país. Dicho gobierno junto con el apoyo de las principales fuerzas políticas, sociales, gremiales y del empresariado, logro reestablecer un marco de cierta tranquilidad social y económica, dando el marco político e institucional necesario para que pudiese elegirse al nuevo gobierno constitucional.

En definitiva, la experiencia reciente de los gobiernos de transición en nuestro país, nos demuestra que es altamente probable que el termino transición para denostar, este mal utilizado y que el mismo, puede convertirse en un cierto enaltecimiento. De hecho en términos comparativos, nos ha ido mejor con estos dos gobiernos denominados de transición, que con otros que no pueden ser definidos como tales. Saldada esta cuestión, que podría definirse como conceptual, me gustaría introducirme en el análisis de fondo del artículo y es reflexionar respecto si el actual gobierno es un gobierno de transición o un gobierno que efectuó una transición respecto de sus objetivos originales al asumir el 10 de diciembre del 2019.

  • Argentina no crecía desde el año 2011; esto concretamente implica menor producto bruto por habitante, aumento de la pobreza, caída de las exportaciones y nula creación de empleo privado;
  • Un desempleo del orden del 10,6%;
  • Una pobreza que en 2015 alcanzaba el 29% en el año 2109 era del 35.4%;
  • Un endeudamiento externo entre el 2015 y el 2109 del orden de los 77.000 millones;
  • Una inflación que creció del 40,9% en el año 2016 al 55% en el 2019;
  • Durante 3 de los 4 años del gobierno anterior, la economía se contrajo (inercia que arrastró del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner);
  • Una caída per cápita del 10% en la última década;
  • Una caída de la actividad económica del orden del 3% en el año 2109 la cual ya mostraba complicaciones en el 2015 creciendo solo un 2,5%;
  • Un dólar que pasó de $ 9,85 en el año 2105 a $ 62.25 en el 2019;
  • Una tasa de inflación la más elevada desde el año 1991;
  • Según datos del Indec, el nivel de actividad económica del orden del 4,9% inferior a la del año 2105;
  • Caída de 20% promedio en pesos y del 47% en dólares de la capacidad de compra de salarios y jubilaciones;
  • El déficit fiscal paso del 6% del PBI al 8%, cabe aclarar que este aumento no fue porque hubo un mayor gasto público, sino porque el PBI se achico;
  • El PBI cayó un 11% desde el primer trimestre del 2018 (la mitad de la caída desde el 2001);
  • El Riesgo País pasó de 450 puntos básicos en el año 2015 a 2000 de promedio en el 2019;
  • Quizá el dato favorable que recibía el gobierno entrante era el aumento de las reservas brutas del BCRA las cuales pasaron de 295 millones en el año 2105 a 11.000 millones en el 2019.

El contexto y la situación social y económica que heredaba, lo colocaba de manera automática, como un gobierno que debía buscar soluciones de fondo a los graves problemas; no había lugar para un gobierno que buscase una transición, sino que por el contrario, era necesario tomar medidas que generasen un cambio de paradigma. La pregunta entonces la siguiente: ¿Generar cambios estructurales es lo que debe hacer un gobierno de transición?; la respuesta es no.

Sin embargo, y a pesar de lo dicho, hay una transición en el gobierno nacional que puede observarse; transición que no busco, sino que se le impuso de manera abrupta e inesperada; me estoy refiriendo a la pandemia de coronavirus, la cual a escasas semanas de haber asumido ya era una realidad inobjetable en el mundo y en nuestro país, que obligaría al gobierno a tomar las medidas sanitarias, económicas y sociales que todos conocemos.

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El presidente Alberto Fernández indicó que los muertos por coronavirus se duplican cada 14 días.

El presidente Alberto Fernández indicó que los muertos por coronavirus se duplican cada 14 días.

Frente a esta situación, era total y absolutamente necesario, dedicarse a paliar los efectos no solo sanitarios, sino económicos y sociales que la pandemia generaba; esto obligaría a cualquier gobierno a cambiar el rumbo y el eje de su gestión, a priorizar cuestiones que no estaban en agenda; a repensar la gestión enfocándose de manera inmediata en los efectos propios de la pandemia, obligándose a dejar de lado lo planificado para los primeros meses de gobierno y tener que reinventarse. Esto es lo que yo denomino la transición del gobierno actual. Indudablemente el gobierno tuvo que efectuar una transición respecto de sus objetivos iniciales y del norte fijado el 10 de diciembre del 2019. El desafío de este gobierno pasó a ser de carácter dual, contener en la pandemia y transformar a futuro.

El gobierno de Alberto Fernández muy a pesar de lo que piensen sus críticos dentro del Frente de Todos, se ha convertido no por voluntad propia, sino por las propias circunstancias, en el gobierno de la transición a las post pandemia. Este enorme desafío poner a la Argentina de pie luego de la pandemia, lo posiciona como un gobierno con un desafío aún más grande que el asumido en diciembre del 2019. El final está abierto y el tiempo dirá si este tercer gobierno de transición en la historia reciente de nuestro país, habrá conseguido de manera exitosa el objetivo de la reconstrucción post pandémica.

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