"Hay dudas en inversores, pero ello no frenará la economía"
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
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Cómo fue el plan agropecuario de la dictadura y qué impacto tuvo
Miguel Bein
tiene fe en
sólida
situación
macroeconómica,
pero
recomienda
empezar a
pensar
reformas y
políticas de
largo plazo.
M.B.: Hay un conjunto de industrias que por definición siempre trabajan a pleno, conocidas en la jerga como electrointensivas o de proceso continuo: siderurgia, aluminio, petroquímica, celulosa... Acá hay pocos proyectos de ampliación. El único proyecto en serio es el de aluminio en Aluar, que va a entrar en funcionamiento dentro de un año. Pero como por definición estos sectores trabajan siempre a pleno, cuando se haga la ampliación, la capacidad plena va a seguir vigente.
P.: ¿La inversión es un problema?
M.B.: Es la clave. Si se quierecrecer a 5% en un horizontelargo, luego de completar capacidad, escenario que va a enfrentar la Argentina a partir de 2008, se necesitaría una tasa de inversión de 24-25 puntos del PBI. Pero no importa tanto la tasa, sino la calidad de la inversión y hoy 60% es construcción. Por eso podemos decir que no tenemos inversión de la mejor calidad. Lo ideal sería que con la tasa actual hubiera más inversión en equipo durable de producción. La construcción residencial está tomando un impulso muy grande y es una inversión interesante y divertida que hace a la calidad de vida, pero no es inversión reproductiva que haga a la sostenibilidad de largo plazo del sector externo.
P.: ¿Cuáles serían las condiciones internas para que se invierta más?
M.B.: Hay una discusión que no se termina de saldar entre los incentivos de corto, como son rentabilidad y expansión de la actividad, y los de largo, relacionados con lo institucional y el funcionamiento organizado de la sociedad, la economía, las reglas de juego. Mi sensación es que la rentabilidad es la condición necesaria; sin ella la economía no va a ningún lado por más orden que tenga. Hoy hay incertidumbre sobre reglas largas, pero de ninguna manera alcanza para frenar la economía; los fundamentos macroeconómicos presentan una solidez espectacular e inédita en la historia argentina de los últimos 70 años. Amplio superávit fiscal y externo que no se está achicando, con una economía que crece entre 8% y 9%.
P.: ¿Sería un gobierno de políticas cortoplacistas?
M.B.: Está claro que se está dedicando al corto plazo, pero además tiene la idea de que como todo va bien, no hay que tocar las cosas. Pero no es un comportamiento particular de este gobierno, es de la sociedad-argentina de larga data. Tiene poca persistencia para mejorar sistemáticamente su organización económica y social. Ejemplo: reformas en salud y educación.
Normalmente esas reformas tuvieron dificultades para realizarse por el terror a la crisis financiera de corto plazo, cada siete años desde 1975. Pero hoy hay una oportunidad única, no hay posibilidad de crisis a la vista.
P.: ¿Es buena la política macroeconómica de acumular reservas y mantener un tipo de cambio alto?
M.B.: Un tipo de cambio alto en la Argentina es la base del éxito macroeconómico. Es el que permite cobrar retenciones y éstas aseguran el alto superávit fiscal. Pero me preocuparía que el gobierno trate de indexar el tipo de cambio según los precios como algunos economistas recomiendan. Con un tipo de cambio nominal que se mueva a 8%-9% por año, vamos a ir a una inflación piso de 12%-14%. Apreciándolo 4% anual, en un sendero moderado durante los próximos 5 años, vamos a tener una apreciación real del peso que creo hace falta. No permitiría una apreciación de 8% por año. Dólar alto con suave descenso a un tipo de cambio de equilibrio. En términos del real multilateral, uno de 1,80 sería preferible al actual de 2,30.
P.: ¿En que recomendaría invertir?
M.B.: Como a 5 años vamos a tener un proceso de apreciación suave del tipo de cambio, me parece que los bonos en pesos son una buena opción. Los bonos indexados por CER tienen un camino largo que recorrer, más los de largo plazo, como el BOGAR o el Descuento de pesos, que los cortos como BODEN 8 o BODEN 7.
P.: ¿Es buena la idea de usar moneda distinta del dólar para comerciar con Brasil?
M.B.: Mi sensación es que si las negociaciones van bien, de aquí a un año podría ampliarse el convenio de pagos recíprocos de ALADI que hoy está vigente. Se incluirían más operaciones en este convenio que permite compensar débitos y créditos entre bancos centrales. Esto sirve porque amplía los rubros de comercio que podrían, al no tener que usar la moneda de reserva, funcionar como lo hace el comercio en el interior de los países. La moneda única es un discusión que sirve para generar expectativas, pero tiene pocas chances de avanzar en los próximos 4 o 5 años.
Entrevista de Laura Costa




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