"Hay un tono antes de Katrina y otro posterior"
(El periodista dialoga con el experto en mercados financieros internacionales que se escuda bajo el seudónimo de Gordon Gekko, el personaje de la película «Wall Street». El especialista analiza por qué la Reserva Federal (Fed) endureció su posición a favor de medidas monetarias restrictivas para alejar los peligros inflacionarios y las tentaciones de desbordes fiscales por parte del gobierno de George W. Bush.)
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Gordon Gekko: Hay un tono antes de Katrina y otro posterior. Y cuando uno los compara, la diferencia es ostensible.
P.: Contra todos los pronósticos, la Fed se ha tornado mucho más enfática acerca de los riesgos de inflación...
G.G.: No diría todos los pronósticos. Es comprensible que la Fed aumente la vehemencia monetaria si teme que los huracanes le abran las puertas a un nuevo desborde fiscal...
P.: ¿La administración Bush es el destinatario final de este cambio de mensaje?
G.G.: Esa es mi interpretación favorita. Desde antes que se produjera este recrudecimiento del celo monetario.
P.: No es la primera vez que hay un cruce entre las posiciones de Bush y de la Fed.
P.: Esta vez Bush tiene la carta ganadora. El decidirá quién será el sucesor de Greenspan cuando finalice su mandato, el próximo 31 de enero...
G.G.: Nos lo acaba de recordar el señor presidente.Y no será casualidad que mencione el tema en estos momentos. Pero, antes de ello, habrá tres reuniones del comité de mercado abierto (de las cuales, Greenspan asistirá, como mínimo, a dos) y la Fed está dejando muy en claro, y por adelantado, cuáles son sus intenciones.
P.: Los mercados ya se inclinan porque habrá subas de tasas en noviembre y también en diciembre...
G.G.: Costó un poco hacerles modificar sus predicciones -sobre todo en lo atinente a diciembre- pero la catarata de oradores que la Fed ha desplegado en estas últimas dos semanas ha conseguido el objetivo...
P.: No recuerdo una sucesión tan numerosa de expositores que hayan mantenido una posición así de uniforme. Todos repitieron el mismo mantra: hay que vigilar de cerca las presiones inflacionarias.
G.G.: Es una «blitzkrieg» informativa. Yo contabilicé, entre gobernadores y presidentes de distritos, diez personas de altísimo nivel de la Fed. Como usted dice, todos ellos, unidos por un mismo discurso... No hay manera de no enterarse.
P.: Lo que no deja de ser curioso. Después de todo, en la última reunión, por primera vez en un par de años, se arribó a una decisión que no fue tomada por unanimidad. Esa semilla de disidencia no se ha reflejado en ninguna parte...
G.G.: Tiene razón. Sería interesante escuchar la palabra de Mark Olson, el gobernador de la Fed que prefería mantener las tasas de interés sin cambios. Este súbito ataque de elocuencia colectiva que hace hablar a media Fed, sin embargo, no lo incluye en la agenda...
P.: ¿Cómo lo interpreta?
G.G.: Creo haberle dicho que no pensaba que Olson tuviera una discrepancia de fondo con la resolución que tomó la Fed. Sí, es evidente, una disidencia táctica.
P.: ¿Cómo saberlo si no se expresa públicamente?
G.G.: Leyendo las minutas. No sea impaciente. Se difundirán la semana entrante.
P.: ¿Piensa que el sucesor de Greenspan -que no sabemos quién será; ni Bush lo sabe porque, según ha dicho, todavía sus asesores no le han acercado los nombres de los candidatos- tendrá margen para apartarse mucho del camino que la Fed viene trazando?
G.G.: No sería muy inteligente. Ni sería factible. La Fed, después de todo, decide por mayoría. El propio Greenspan, cuando reemplazó a PaulVolcker en agosto de 1987, prosiguió con la suba de tasas que éste había comenzado en marzo.
P.: Unos meses más tarde se desencadenó el famoso « octubre negro» y allí tuvo que mostrar sus uñas de guitarrero...
G.G.: Eso pienso. No faltarála ocasión para mostrar el sello personal. No tiene sentido forzar la marcha.




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