El estancamiento absoluto habituado por la gran presión impositiva de carácter brutal priva a la gente de tener capacidad alguna de ahorro y a los empresarios de contar con condiciones potables para potenciales inversiones.
La revolución impositiva ¿Cómo se lleva a cabo una Eficiente Reforma Tributaria?
En la argentina tenemos 82 tributos a nivel Municipal, 40 a nivel nacional y 41 a nivel provincial, 163 impuestos en el país, miles de regulaciones y una burocracia que nos devora todos los días. Sin embargo, el 95% de la recaudación del tesoro nacional se concentra en tan solo 10 impuestos.
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Día del Contador Público.
En la argentina tenemos 82 tributos a nivel Municipal, 40 a nivel nacional y 41 a nivel provincial, 163 impuestos en el país, miles de regulaciones y una burocracia que nos devora todos los días. Sin embargo, el 95% de la recaudación del tesoro nacional se concentra en tan solo 10 impuestos.
Esto refleja, no solo la complejidad y la brutalidad de los impuestos en nuestro país si no también el poco criterio de los principios rectores del derecho tributario que nos invitan, no solo a los especialistas en la materia, si no también a gran parte de la sociedad, a una revolución impositiva.
Los impuestos en la Argentina se agrupan en 4 características:
1) A los bienes y servicios: En esta característica el mayor impuesto es el impuesto al valor agregado o como se lo conoce con su sigla “IVA”. Este tributo, de características, regresivas y desproporcionado, afecta directamente a los sectores de menos ingresos que consumen la mayor cantidad de servicios básicos primarios. Mas allá de lo regresivo y distorsivo del IVA resulta costoso para las sociedades comerciales y contribuyentes autónomos generando a consecuencia menos competitividad entre estos sectores. Completan esta primera característica el impuesto a las bebidas alcohólicas, combustibles, cigarrillos, entre otros.
2) A los ingresos, beneficios y ganancias de capital: Acá tenemos el impreciso impuesto a las ganancias, creado por la Ley N°20.628, tributo nacional y anual que grava la obtención de una renta o salario. ya sea a las personas físicas y/o personas jurídicas. Cuando apunto a lo impreciso, me refiero a que dentro de las personas físicas tenemos el mal llamado o aplicado impuesto que alcanza la cuarta categoría de la ley impuesto a las ganancias, esto es asalariados privados o públicos y lamentablemente jubilados. De acá deviene, que dentro de esta categoría se encuentra las contribuciones a la seguridad social, impuesto necesario pero distorsivo, asfixiante y poco equitativo.
Cuando hablamos de ganancias, hablamos del impuesto que grava la renta potencial. La renta como sinónimo de ganancia nacional y anual de la actividad económica de los contribuyentes.
3) A la propiedad y a la riqueza: Acá podemos encontrar impuestos como los bienes personales y al inmobiliario pero esta característica es muy dinámica y volátil puesto que estamos acostumbrados a la creación de impuestos, dentro de esta categoría, que nace de manera temporaria y extraordinaria en un contexto económico financiero determinado y luego quedan fijos en nuestro sistema tributario.
4) Al comercio y a las transacciones internacionales: Acá vamos a encontrar los aranceles a las importaciones y exportaciones, llamadas socialmente “retenciones”. También el porcentaje de alícuota de los productos primarios más importantes, soja, maíz, trigo, entre otros.
Como mencionamos en la tercera categoría nuestro sistema tributario se nutre de impuestos que nacen con fines recaudatorios en épocas de emergencias y se quedan para siempre y que, en realidad, no son más que la implementación que este implica una doble o incluso triple base imponible, lo que se trata de un impuesto confiscatorio.
Como vemos, esta enorme estructura impositiva presenta altos grados de regresividad, ¿qué significa?, que se le cobra más a los que menos tienen. Segundo, presentan una característica distorsiva, que afecta a los precios del mercado de los distintos productos sin ningún criterio de orden público, y por supuesto y lo más importante y peligroso es el alto grado de informalidad de la economía argentina.
La informalidad de nuestra economía, donde la carga tributaria se encuentra más concentrada, es lo peligroso de nuestro sistema tributario. Un gran ejemplo de un impuesto afectado por la informalidad es el IVA, el cual está relacionado con la actividad económica y recae sobre todos los sectores siendo la consecuencia de que la condición tributaria de las sociedades comerciales y los contribuyentes se ve afectada por el lado de la oferta.
Es claro, la subfacturación a fines de evitar el pago del IVA representa un problema en el comercio minorista. El contexto de la elevada informalidad en la economía de mercado afecta directamente a los objetivos de conseguir de manera adecuada una reforma tributaria provocando la distorsión de los efectos finales obre la eficiencia y la equidad de la tributación.
Como podemos darnos cuenta, es imposible modificar la estructura impositiva actual (bajar la presión tributaria) si no bajamos la tasa de informalidad y evasión con políticas públicas reales y eficientes.
La formalización de contribuyentes reduce la evasión tributaria y promueve el cumplimiento voluntario de los impuestos, lo que hace mejor la equidad horizontal y vertical entre las personas y, esto aumenta y fortalece la legitimidad y la confianza del Estado y además revaloriza los beneficios de la inclusión social,
Por todo lo expuesto, necesitamos una reforma tributaria gradualmente, que, simplifique el sistema tributario, estimule la inversión privada y la competitividad, fomentando la equidad, la igualdad y aumentando altamente de la formalización de la economía.
Se va a demandar la reducción de la participación de impuestos distorsivos y repetitivos como los ingresos brutos; Mejorar la composición tributaria de cantidad a calidad; Reducir la evasión y la informalidad; Disminuir el porcentaje de IVA en los productos primarios y el nivel de deuda de los contribuyentes ante el AFIP.
Debemos ser conscientes que sin empresas no hay empleo, sin empleo no hay consumo, sin consumo no hay economía y sin estos factores, no hay país serio que pueda desarrollarse.
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