La percepción de la discriminación es la clave para el cambio

Opiniones

Ya en el siglo XVIII Goethe decía "Solo vemos lo que conocemos". Esa frase sigue tan vigente hoy como hace 200 años. Las cosas que no percibimos, al ser invisibles, no son objeto de reflexión. El rol de INADI

Es interesante analizar la evolución de las denuncias por discriminación que recibe el INADI. En el Mapa Nacional de la Discriminación del 2013 las tres causas principales por las que el organismo recibía denuncias eran: discapacidad, ideología y salud. Recién en el 2015 el movimiento de mujeres y #NiUnaMenos cobraron relevancia en la agenda pública y los temas relacionados con la violencia de género comenzaron a ser visibilizados.

En el año 2018 el INADI recibió 50.000 consultas, siendo que los motivos más denunciados fueron Discapacidad, Orientación Sexual e Identidad de Género, y Salud. Esto nos lleva a pensar “¿Acaso ahora hay más violencia relacionada con el género, o actualmente se reconocen como violentas prácticas que fueron naturalizadas durante décadas y centenios? En nuestro Taller de Comunicación Libre de Discriminación lo que buscamos es evidenciar la discriminación a la que estamos cotidianamente expuestos a través de los medios de comunicación, la prensa y las publicidades en general, analizar cómo la naturalizamos y la replicamos en nuestros propios mensajes.

Si pensamos que recién en el año 2006 se ratifica la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en cuyo artículo 1 dice que a las personas con discapacidad les corresponden los mismos Derechos Humanos que cualquier otra persona, ¿acaso eso no es discriminatorio? Es realmente horroroso que haya que aclarar que a las personas con discapacidad también les aplican. ¿Y por qué fue necesario aclararlo? Porque en la práctica no se lo percibía.

Culturalmente las personas con discapacidad eran vistas como objetos tutelados y no como sujetos de derecho. Con nuestros talleres de Discriminación y Discapacidad buscamos justamente esto, desmitificar los prejuicios que hay en torno a la discriminación, como por ejemplo que hay pocas personas con discapacidad, o que son personas lejanas, o que la mayoría nacen con la discapacidad. Nada más lejano de las tres afirmaciones.

Con la Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales sucede lo mismo. ¿Es realmente necesario aclarar, como dice en el Artículo 2b que con esta Ley se busca garantizar “El derecho de las mujeres a vivir una vida sin violencia”? Pareciera que sí.

Hablando con mujeres, más adultas que adolescentes, un gran porcentaje reconocen que en su matrimonio han habido relaciones sexuales no consentidas. Los prejuicios de que “si no lo hago se va con otra”, “soy la esposa, y me debo a él”, “yo lo elegí, ahora me tengo que hacer cargo” eran parte de la definición del rol de esposa, que se creían debían seguir.

Actualmente hay una expresión que describe este concepto: “violencia intramarital” o “violencia en la pareja”. Y así, al tener un concepto, una expresión que la describe, podemos comenzar a percibir su existencia.

Después de abrir los ojos, después de ver que los casos no eran aislados, después de entender que cada agresión era un acto de discriminación, es que logramos sancionar las leyes que colaboran para el cambio social. Así es como la Ley de Talles se sanciona, la Ley de Identidad de Género, la Ley de Matrimonio Igualitario, Ley antidiscriminación y la Resolución N° 270/15 que prohíbe la realización del test de VIH en el examen pre-ocupacional, entre muchas más.

(*) Directora de Cero a la Derecha, Asociación Civil

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