"Incremento en tasa larga se debe al desplazamiento en ascenso de tasa real"
(El periodista dialoga con el especialista en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko de la película «Wall Street». Según su opinión, saber que los precios minoristas en EE.UU. treparon sólo 0,1% en febrero alivia los temores de futuras subas en las tasas. Sin embargo, explica que la preocupación no radica en las expectativas inflacionarias, en la tesis del «exceso de ahorros», que mantuvo bajas las tasas largas y ahora, el crecimiento económico mundial y el incremento de la inversión amenaza con aumentarlas.)
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Gordon Gekko: Saber que los precios minoristas treparon sólo 0,1% es un buen relajante muscular.
P.: Es evidente que una golondrina no hace el verano. Lo importante es que la inflación se ha mantenido en caja a lo largo del tiempo...
G.G.: La inflación subyacente permanece en 2,1% y presenta una bajísima volatilidad. Cuando la Fed comenzó con la suba de tasas -desde un umbral de 1% a mediados de 2004- su velocidad de marcha era 1,9%.
P.: ¿Pese al paralelo ascensode los precios de la energía?
G.G.: Es que ha sido impermeable. De hecho, cuando los Estados Unidos cayeron en recesión en 2001 -y la Fed, entonces, no trepitó en llevar las tasas cortas de 6,50% a 1%- la inflación subyacente era más elevada... Oscilaba entre 2,4% y 2,8%.
P.: Esos eran los tiempos en los que se mentaba el riesgo de deflación.
G.G.: Como ve, lo que también se preserva es una tendencia natural a la exageración...
P.: Con estos números en carpeta, ¿deberían removerse los interrogantes que jaqueaban al mercado de bonos?
G.G.: Depende. ¿A qué le temen los tenedores de bonos? ¿A un arrebato tardío de alta inflación? Yo diría que ya hace un tiempo que la inflación no se ubica al tope de su agenda.
P.: ¿Cómo lo sabe?
G.G.: Las expectativas de inflación -que uno puede rastrearcuando coteja los rendimientos de los bonos que ajustan por inflación y los que no lo hacen- no han variado sensiblemente. Como suele acotar el comunicado de la Fed, están bien ancladas.
P.: Entonces, ¿qué es lo que ha propulsado las tasas largas al alza?
G.G.: No son los temores a la inflación. Es la tasa real de interés lo que se ha desplazado en ascenso. Medio punto -para ser preciso- cuando se examina un horizonte de 5 años desde el último trimestre del año pasado.
P.: ¿Todo el aumento de las tasas largas obedece al ajuste en la tasa real?
P.: ¿Cómo se interpreta?
G.G.: Con alguna confianza. Ya que se trata de un movimiento lento pero persistente, yo diría que se ha cumplido la percepción de un mundo que avanza con robustez y que ahora suma la recuperación sólida de Japón y una promesa bien fundada de mayor crecimiento en el continente europeo.
P.: Una bonanza sincronizada trae aparejado algunos inconvenientes. ¿Lo tradicionalsería descontar un riesgo creciente de inflación?
G.G.: Eso, como le apunté, no está gravitando en forma significativa. Lo que salta a la palestra es la tesis del « exceso de ahorros».
P.: La explicación que, curiosamente, Ben Bernanke popularizó como respuesta al enigma de las bajas tasas que tanto desveló a la Fed...
G.G.: Correcto. Si las tasas largas han permanecido bajas, es porque en el mundo había un exceso de ahorro o, lo que no es lo mismo pero constituye una descripción más acertada, un defecto de inversión.
P.: Las tasas largas deberán subir para acomodar un esperable umbral más alto de inversión, ¿no es cierto?
G.G.: Esa es la idea. Hastahace un par de meses nadie esperaba que 2006 mostrara mayor pujanza que 2005 (ambos por debajo de un 2004 estelar cuando todavía el estímulo monetario operaba a sus anchas). Pero la percepción cambió. Se dice, por ejemplo, que el FMI corregirá su estimación para todo 2006 en medio punto adicional (a 4,8%) cuando publique su Panorama Mundial en abril. Pero, sin embargo, no estoy nada convencido de que haya que apurarse. No extrapolaría tan rápido la pujanza que estamos viendo hoy en día. Este es un tema de debate en el propio seno de la Fed. Ante la dura posición de William Poole, el presidente de la Fed de Saint Louis; Janet Yellen, que comanda la Reserva de San Francisco, le «retrucó» esta semana con argumentos que apuntan a una moderación en la segunda mitad del año. Yo mantendría esa posición.



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