"Kirchner y Chávez son relevo de Bush"
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Jorge Altamira dialogó con Ambito Financiero sobre el futuro de la izquierda. Acusó a los nuevos populismos latinoamericanos de esconder una base capitalista.
Periodista: ¿Cuál cree que puede ser la consecuencia de las luchas sociales en este gobierno?
Jorge Altamira: Debe haber un desemboque político que las respalde. Esto se manifestó recientemente en Bolivia a partir de dos experiencias. Una es la que lidera Evo Morales, donde a partir de ciertos movimientos, se estructuró una salida centroizquierdista. Luego están los movimientos a la izquierda de Morales, que son incapaces de estructurar una alternativa política y le dejan a la variante centroizquierdista el monopolio de la representación política frente al viejo régimen.
J.A.: Es un exponente de la centroizquierda en todo lo que es su ideología política. Pero nosotros no lo confundimos con Kirchner ni con Lula por dos razones: primero porque maneja una realidad política diferente, donde el movimiento popular procura imponer una agenda de soberanía nacional, y en segundo lugar porque Lula y Kirchner, en defensa de los intereses petroleros de Petrobras y Repsol, se oponen a las tentativas nacionalistas del gobierno boliviano. Nosotros incluso denunciamos un cerco en el cual participa Chávez, contra las aspiraciones nacionales de Bolivia. Están actuando como una especie de relevo de Bush. Están amenazando a Morales para no construir el gasoducto del Norte. Y lo presionan más con el megagasoducto de Lula, Kirchner y Chávez. Creo que el acuerdo entre Brasil y la Argentina por la competitividad busca más acentuar este cerco sobre Bolivia que otra cosa.
P.: ¿Usted cree que los movimientos sociales están coordinados?
J.A.: Hay un trabajo común, pero que no pasa de la colaboración local. La pregunta es si el viejo o nuevo nacionalismo de Chávez es una alternativa. Yo creo que de ninguna manera lo es. Quieren preservar las bases capitalistas y defender privilegios ante la posición subordinada de los trabajadores en el proceso político venezolano y boliviano. Al igual que en Uruguay y Brasil. Tenemos que aprovechar estas experiencias para crear acá una alternativa socialista.
P.: ¿Eso implica una radicalización de la protesta de aquí a 2007?
J.A.: La protesta social ya es muy intensa, pero tiene que ser más general. Tiene que abarcar sectores más amplios, de la clase obrera y de las clases medias. Porque en materia de metodología, ¿no le parece bastante radical lo que están haciendo los ambientalistas y los vecinos en Gualeguaychú por las papeleras?
J.A.: Fijar la agenda política. Como lo hizo Evo Morales en Bolivia, y después ganó las elecciones. El que fija la agenda gana. Si definimos la agenda, entonces resolvemos la cuestión electoral. Es el caso de Chávez también, que surgió con un levantamiento armado en Venezuela pero no terminó como Seineldín porque logró instalar la agenda de la miseria y una perspectiva antiimperialista en Venezuela y después ganó las elecciones.
J.A.: Es que la izquierda no está explotando un capital. Nosotros ya estamos fijando la agenda, pero no le damos un desemboque político. Acá si pudiéramos conformar el frente político, automáticamente capitalizaríamos esa agenda.
P.: ¿Y usted cómo ve el futuro del movimiento piquetero?
J.A.: En este momento tiene que luchar por una agenda huelguística. Con la inflación, los planes de desocupados de 150 pesos se derrumban. Llamar a la huelga. Si el gobierno quiere empleo en blanco para las mucamas, que también dé trabajo en blanco para los dos millones de mucamos que son los planes Trabajar.
Entrevista de Ezequiel Rudman




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