La importancia de defender a los abogados

Opiniones

El ex juez Ricardo Gil Lavedra tendrá la obligación de continuar el legado de Gente de Derecho y pararse en la misma posición ante la defensa de los colegas.

La condena en primera instancia hacia la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART) de abonarle dos millones de pesos al Colegio Público de Abogados de la Capital Federal (CPACF) por tratar a los abogados de “caranchos” con avisos publicitarios marca un precedente histórico y demuestra, una vez más, lo determinante de las instituciones gestionadas de cara a sus integrantes.

El punto en este caso no pasa tanto por la reivindicación económica del monto de la condena, sino más bien expone a las claras el horizonte que debe tener una institución como el Colegio de Abogados.

Cuando ni el Colegio de Abogados de la Provincia de Buenos Aires, ni la Federación Argentina de Colegios de Abogados ni ningún otro Colegio del país actuaba, el que se ocupó de encabezar las gestiones aquella vez fue el ahora ex presidente Jorge Rizzo quien con este logro vuelve a demostrar que más allá de cualquier crítica que se le quiera hacer a su paso por el CPACF dejó huella y su premisa fue la de defender a los abogados.

El tiempo y las circunstancias cambian y ahora el CPACF es conducido por Ricardo Gil Lavedra. El ex juez tendrá la obligación de continuar el legado de Gente de Derecho y pararse en la misma posición ante la defensa de los colegas: no hay matices frente a esto y es una premisa clara que debe asimilar su gestión de manera urgente.

El rol de cualquier Colegio de Abogados debe pararse en la defensa activa del abogado. Los ataques mediáticos -cada vez más frecuentes- son una muestra de la imperiosa necesidad de tener una representación fuerte, que sepa cómo defendernos y que no tenga restricciones a la hora de acompañarnos en el ejercicio de la profesión.

Imagínense que hubiera pasado si nadie limitaba el accionar de un organismo que nos llama abiertamente “caranchos” y exponía en los principales medios de comunicación una crítica tan nefasta que afecta el honor profesional excediéndose en el marco del ejercicio del derecho constitucional de libertad de expresión, tal como dijera la magistrada en la sentencia. Si bien es cierto que queda la instancia en la Cámara de apelaciones, este primer paso conseguido es fundamental y realmente hará reflexionar a más de uno a la hora de prejuzgar a los abogados.

Tenemos que trabajar para enaltecer la profesión, volver a dignificar el rol del abogado y apoyarnos en las causas comunes. Hoy vale la felicitación y el reconocimiento para Jorge Rizzo y su equipo por este enorme logro, pero también la sugerencia para Gil Lavedra y su gente: tomemos las cosas buenas del pasado para consolidarlas en el futuro. Y la defensa del abogado fue parte del CPACF por muchos años con resultados concretos. Esperemos que se siga por ese camino, porque en definitiva nuestra defensa va a ser siempre lo más importante.

*Director de El Monitor de la Justicia

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