27 de septiembre 2005 - 00:00

La Reserva Federal aplicará un nuevo discurso

(La Reserva Federal intentará poner en caja el desmanejo de la administración Bush mediante un nuevo discurso de suba de las tasas de interés porque el exceso de gasto público para atemperar el efecto de los últimos huracanes impulsará un shock de demanda. Así lo describe el analista de mercados internacionales personificado como Gordon Gekko de la película «Wall Street», quien sostiene que el punto débil es la sucesión de Alan Greenspan en enero próximo y sólo el presidente Bush tiene potestad sobre el sucesor. Este fue el diálogo que Gordon Gekko mantuvo con este diario.)

La Reserva Federal aplicará un nuevo discurso
PERIODISTA: Esta semana se cumplirá un mes desde que Katrina azotó el Golfo de México. ¿Es posible hacer un inventario de sus consecuencias concretas sobre la marcha de la economía?

Gordon Gekko: Se puede ensayar sólo un balance tentativo. Muy incompleto, pero que puede servir de guía para proyectar la magnitud de su impacto total.

P.:
Se afirmaba que iban a perderse hasta 400 mil puestos de trabajo por la catástrofe. Esa hipótesis ¿puede corroborarse?

G.G.: Hasta el momento -con la información recopilada en las últimas tres semanas- el Departamento de Trabajo ha procesado 214 mil solicitudes de subsidio por desempleo relacionadas con Katrina...


P.:
Apenas un poco más de la mitad...

G.G.: Es una cifra demasiado baja para mi olfato. Se habrían perdido sólo 30% de los empleos registrados en el área más afectada por el desastre
.

P.:
No le parece creíble...

G.G.: Me imagino que habrá gente evacuada que no ha podido presentar su pedido de subsidio y lo hará en estas semanas. También hay gente que, sin estar trabajando, todavía figura en la nómina de su empresa y continúa cobrando. Las compañías suelen retener a su personal calificado cuando la falta de trabajo es percibida como transitoria
.

P.:
¿Qué pasa con la confianza del consumidor? Las encuestas revelan que se ha desplomado. Y si el consumo se resiente, Katrina dejará de ser sólo un shock de oferta adverso para convertirse también en un dolor de cabeza del lado de la demanda...

G.G.: Dice usted muy bien: las encuestas de confianza señalan una caída vertical. La confianza del consumidor se destruye, pero el consumo se sostiene
.

P.: ¿Cómo lo sabe?

G.G.: El informe Redbook apunta que en las tres semanas posteriores a Katrina las ventas en las cadenasde tiendas aumentaron 0,4 por ciento con respecto a igual período en agosto. Por su parte,Wal-Mart -que es el principal minorista de los Estados Unidos.- ha ratificado que sus ventas en setiembre crecerán tanto como lo había pronosticado antes de Katrina. No necesita corregir su estimación original. Entiéndame: no digo que el consumo esté en ebullición -no lo está- pero tampoco hay ningún drama en curso...


P.:
¿No es extraño?

G.G.: No. Es un patrón que ya observamos después del fatídico 11 de setiembre de 2001. El sentimiento del consumidor colapsó, a juzgar por los informes de confianza, pero nunca, en toda la historia de los EE.UU., se vendieron tantos automóviles como en octubre, el mes inmediato posterior. La decisión de gastar no se vio alterada por la declarada pérdida de confianza
.

P.:
Me quiere decir que no hay un shock de demanda...

G.G.: No lo hay.Y le digo más: si la administración Bush piensa gastar 200 mil millones de dólares en reconstruir las áreas afectadas por el desastre (sin reducir el gasto público en otros conceptos ni elevar los impuestos para que el sector privado gaste menos) entonces sí tendremos un shock de demanda; que no va a ser negativo sino, todo lo contrario; proveerá una fuerte inyección de estímulo...


P.:
Es lo que la Reserva Federal teme que ocurra...

G.G.: No lo dude. Es precisamente lo que el ministro de Finanzas francés, Thierry Breton, reveló que Greenspan le comentó este fin de semana. «Hemos perdido el control del presupuesto», fueron las palabras del titular de la Fed según Breton.

P.:
Mal presagio para la política monetaria...

G.G.: Creo que la Fed va a endurecer su discurso para poner otra vez a la administración Bush en línea. Y blandirá el fantasma de nuevas subas de tasas. El punto crítico es que el mandato de Greenspan caduca en enero y es potestad de Bush designar al sucesor
.

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