La salvación del dólar vendrá desde Europa
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Los representantes demócratas del Congreso en los Estados Unidos propondrían la amenaza de reforma fiscal más ambiciosa de las dos últimas décadas, imponiendo a los dirigentes del private equity y a los administradores de los hedge funds off shore un impuesto mínimo alternativo llevado de 15 por ciento a 35 por ciento sobre las plusvalías obtenidas.
Esta medida le dejaría al Tesoro u$s 50 mil millones en 10 años, y alcanzaría a 23 millones de hogares de ingresos medios, contribuyentes beneficiados por exoneraciones que permitieron escapar casi totalmente al impuesto.
En los niveles actuales, el dólar está cercano a su más baja cotización histórica frente al euro. Esta baja continuada de la moneda estadounidense se justifica por el «subprime» inmobiliario, la suba del petróleo y el deterioro de la confianza que indica una desaceleración en el consumo, pese a una buena cifra del empleo. Si bien la reducción de la tasa de interés permitió amortiguar la crisis financiera, hizo también menos atractivo al dólar, circunstancia que se observa en las estadísticas sobre reservas de cambios.
El sostenimiento no vendrá pues de los EE.UU. sino del lado del euro con una modificación en curso de la política monetaria en la zona de la divisa europea, y una probable degradación de los indicadores económicos. Puede preverse todavía una ligera posibilidad a la baja del billete verde a corto plazo, pero que no debería durar.
Recientemente el yen se reforzó ante el dólar al igual que otras divisas, como el dólar canadiense y australiano,-franco suizo, corona noruega, libra esterlina. Con la devaluación progresiva de su moneda, Japón incrementó su competitividad en la zona de Asia y China en particular. Sus exportaciones se acrecentaron y dobló el excedente de la balanza comercial. Esos factores, sumados a la mala salud de la economía de Estados Unidos, justifican un debilitamiento del dólar contra el yen así como también una baja de los «carry trades» (operar con los diferenciales de interés entre dos monedas). Sin embargo con tasas a 0,50 por ciento anual, los inversores pueden renovar siempre el interés por financiarse en yenes.
En conclusión, el retorno de la aversión por el riesgo pone un freno al «carry trade», pero estas operaciones mencionadas en yenes deberían perdurar, favorecidas principalmente por los recientes discursos del Banco de Japón.




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