''Los juicios contra el país son récord. Eso miran inversores''
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
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Cómo fue el plan agropecuario de la dictadura y qué impacto tuvo
Agustín Monteverde
A.M.: No lo veo. Vamos hacia un reacomodamiento de los precios relativos, ya que las tensiones son manifiestas en varios sectores. Por caso, en energía. La gente tarde o temprano se va a dar cuenta de que el Indice de Precios al Consumidor no es relevante como una medida de inflación, ya que tres cuartos del mismo son precios controlados de alguna forma. Pasó a ser una medida de la eficacia de los controles de precios. Es como medirse la fiebre poniendo el termómetro en la heladera. Los datos del IVA, la inflación subyacente (los precios desregulados del IPC) y los precios implícitos del PBI muestran una realidad distinta.
P.: Decía que el rol del Central no ayudaba. ¿Por qué?
A.M.: Si bien el Banco Central bajó suavemente el ritmo de crecimiento del circulante, éste de todas formas se mantuvo alto, creciendo en vez de a 30% interanual, a 25%. Pero si la economía creció a 9%, eso da 16 puntos de diferencia. ¿Entonces, a quién le puede llamar la atención que haya inflación? Generalmente se manifiesta preocupación por los aumentos salariales.Pero la plata ya está en la economía. La diferencia con los aumentos es quién la gasta. Recientemente, el Central intentó aportar coherencia con la medida de los encajes, pero trasladando el costo a los bancos.
P.: ¿Y qué opina con respecto a la inversión?
A.M.: La inversión extranjera directa agoniza. Y la inversión bruta fija, que cayó en el segundo trimestre, está compuesta en dos tercios por la construcción. Lo que se compra de maquinaria apenas supera la depreciación.
P.: ¿A qué lo adjudica?
A.M.: Falta certeza. El Presidente tocó la campana en Nueva York, hablando de seguridad jurídica, reglas claras, e invitó a invertir en la Argentina. Pero los inversores miran lo que se hace y no lo que se dice. Y no terminó de bajar del avión y le prohibió a una empresa, con una medida retroactiva, que saque un producto nuevo sin autorización, violando los principios constitucionales de industria lícita, de libre comercio. Es muy grave. Además, en la Secretaría de Comercio Interior hay un ejército de funcionarios que se creen más capacitados que los propios empresarios para hablar sobre los costos de sus compañías, y les indican si pueden o no subir los precios. También somos el país más demandado en el CIADI. Esos son los récords que miran los inversores. ¿De qué sirve hablar de grandes rentabilidades si no hay certeza de que van a dejar cobrarlas? Hay inconsistencias serias en el manejo económico que no se solucionan con el discurso.
P.: ¿Qué es lo que más le preocupa de ese manejo?
A.M.: Hay situaciones que son paradójicas, sin sentido. Se propone un modelo proexportador, pero la política comercial se subordina a la de precios. Entonces, cuando se miran las cantidades en vez de los montos se observa que las importaciones crecen 3 veces más rápido que las exportaciones. Además, se sostiene un nacionalismo productivo, pero se practica al revés: en vez de comprarles gas a los productoreslocales a buen precio les compramos a los bolivianos un gas más caro, construyéndoles una planta y el gasoducto. Todo eso para traer gas de un país que según confesó tiene excedida su capacidad. Por último, defendemos nuestra asociación con el Mercosur, que es el único socio comercial con el que tenemos déficit. Chile, en cambio, es con el que más superávit comercial tenemos. Y la Unión Europea, el bloque supuestamente cerrado, importa de la Argentina casi lo mismo que el Mercosur, pero sin las ventajas comerciales que tiene aquél.
Entrevista de Martín Lalín



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