Neumáticos fuera de uso: una propuesta de economía circular

Opiniones

La propagación de enfermedades zoonóticas y los desastres naturales se aceleran si impedimos la regeneración de la naturaleza. Por eso urge encontrar estrategias que incentiven el aprovechamiento de los residuos.

El pasado jueves 18 de agosto obtuvo media sanción en el Senado de la Nación un proyecto de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para la gestión de los Neumáticos Fuera de Uso (NFU). Se inscribe en los principios de la economía circular y la Responsabilidad Extendida del Productor, a fin de dar respuestas a un problema socioambiental.

Es producto del trabajo realizado junto al Senador Luenzo, en articulación con el ministro Juan Cabandié. Las enseñanzas de la pandemia nos conducen a impulsar iniciativas que reduzcan el impacto ambiental y protejan el hábitat de las especies, incluido el ser humano.

La propagación de enfermedades zoonóticas y los desastres naturales se aceleran si impedimos la regeneración de la naturaleza. Por eso urge encontrar estrategias que incentiven el aprovechamiento de los residuos.

El año pasado en mi ciudad, Bariloche, se realizó un gran operativo para extraer del Lago Nahuel Huapi más de 100 neumáticos. El objetivo del proyecto es impedir que estas prácticas se sigan reproduciendo. En este sentido, establecemos que las prioridades en el manejo de los neumáticos fuera de uso sean: la prevención y minimización, la reutilización, el reciclado, el coprocesamiento y la disposición final.

De esta manera, estaremos propiciando una Economía Circular. El coprocesamiento, entre otras cosas, nos permitirá utilizar industrialmente -como fuente de energía limpia- a los neumáticos fuera de uso para, por ejemplo, el proceso que conlleva producir cemento portland.

Estamos reconstruyendo la Argentina desde los cimientos, y con este propósito duplicamos el presupuesto de infraestructura y obra pública. Pero la reactivación que pusimos en marcha debe dialogar con principios ambientales que preserven los ecosistemas y la salud de nuestra gente. En esta perspectiva, el proyecto -conversado con diferentes sectores- traza un puente entre una problemática ambiental y una necesidad industrial.

Asimismo, está alineado con los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU. Queremos honrar los compromisos asumidos ante la comunidad internacional. Sabemos muy bien que no hacerlo nos generará trabas en el ingreso a determinados mercados, como el europeo.

Por último, el proyecto que proponemos tiene un impacto positivo en términos económicos: 1) estimula la creación de empleo en actividades de recuperación, tratamiento y gestión logística en toda la cadena; 2) extiende la vida útil de los rellenos sanitarios con una consecuente reducción de las inversiones públicas para la habilitación de nuevos predios; 3) y permitirá sustituir la importación de combustibles fósiles que emplean algunas industrias en capacidad de coprocesar y valorizar energéticamente a los NFU.

(*) Senadora Nacional

por Río Negro (FdT)

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