25 de junio 2004 - 00:00

Mercados mundiales

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York que no desea ser identificado. Por eso se lo nombra como Gordon Gekko, en alusión al personaje que interpretó Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema versa sobre la próxima suba de tasas de interés, la suba de las bolsas y los bonos de diez años.)

Periodista: Que las tasas van a subir ya no es un secreto para nadie. Sin embargo -cuando resta sólo una semana para la reunión de la Fed-, la vigilia que uno imaginaba nerviosa luce de lo más distendida... Las bolsas, en especial, han perdido todo signo de contrición.

Gordon Gekko: Yo diría más: las acciones están a un tris de sus niveles más altos. En el caso de Japón, inclusive, el Nikkei se las ha arreglado para subir 10% en el año...


P.:
No se suponía que fuera así.

G.G.: Uno nunca sabe. No hay un patrón que se repita a rajatabla. Como sea, esto recién empieza. Han sido dos meses de intensa preparación mental, pero todavía la bola no se puso en juego...


P.:
¿Qué pasará la semana próxima cuando la Fed inicie formalmente la partida? La fortaleza que hoy muestran los activos financieros ¿ sobrevivirá o será un mero espejismo?

G.G.: Difícilmente haya sorpresas. La estrategia de comunicación de la Fed es muy simple: busca que los anuncios consigan por anticipado los resultados que cabría esperar de las decisiones concretas en materia política. La idea es usar el tiempo para procurar un ajuste sin traumatismos, suave. Por otro lado, cuando uno se embarca en un viaje tan largo y exigente, uno sabe que habrá que soportar sacudones en el camino...Aunque ignore en qué momento preciso ocurrirán.


P.:
¿Cómo saber que el viaje será prolongado? A menos que usted conozca el punto de destino...

G.G.: Con tasas de 1% en el área de partida, el viaje hacia una tasa neutral en términos reales no tendrá menos de 200 puntos base de extensión. Y probablemente usted avance una o dos estaciones más allá...


P.:
A menos que la recuperación económica no lo resista... G.G.: O los mercados se desmoronen. En cuyo caso el viaje será más corto, pero mayores las sacudidas...

P.:
Esta entereza con que los activos financieros abordan la inminente suba de tasas dice poco sobre el futuro, entonces...

G.G.: No deja de ser una buena señal. Sobre todo si uno repara en que las expectativas descuentan que cada reunión de la Fed entregará como obsequio un incremento de un cuarto de punto.Y todavía faltan cinco encuentros antes que finalice el año. Además, la procesión no se interrumpe en 2005.


P.:
Una buena señal, sí, pero no una garantía...

G.G.: Seguro. Pero recuerde que la Fed necesitaba saber que podía pisar en terreno firme antes de comenzar a operar.


P.:
Y ése es el caso.

G.G.: Sí. No se guíe únicamente por las cotizaciones de la Bolsa. El comportamiento de las tasas largas también es muy constructivo. En 1994, cuando la Fed comenzó el ajuste, las tasas de largo plazo se dispararon; su debilidad fue lo que puso a los mercados en un aprieto y por lo menos un jugador de nota -Kidder Peabody, en ese entonces el banco de inversión número uno en el ultrasensible mercado de bonos hipotecariostuvo que ser rescatado por un comprador de apuro porque su dueño -GE Capital-no quiso aportar un dólar más en el negocio...


P.:
Las tasas de diez años han trepado un punto completo desde que Greenspan avisó que la Fed cambiaba su hoja de ruta. ¿Eso es poco? G.G.: Dadas las circunstancias, sí. El año pasado, sin ir más lejos, las tasas largas se elevaron un punto y medio en un santiamén. De junio a comienzos de setiembre. No porque la Fed estuviera velando las armas, simplemente porque los mercados se asustaron ante las primeras señales de una recuperación económica de trascendencia.

P.:
¿Y en qué nivel se frenaron?

G.G.: En el nivel en que se mueven hoy en día. El máximo fue 4,67%. Es interesante notarlo porque en ese entonces la norma era la « desinflación», mes a mes, descendía la tasa de inflación.


P.:
Un rasgo que se ha convertido en historia...

G.G.: Correcto. Pero con todo lo que se escribe sobre la resurrección de la inflación, al final del día, el mercado de bonos sigue comprando la tesis tranquilizadora que le vende la Fed...


P.:
¿Cómo interpreta la decisión del banco Wachovia de comprar South Trust -en una operación valuada en 14 mil millones de dólares-a pocos días de comenzar ese proceso largo de suba de tasas que usted avizora?

G.G.: De la misma manera que la ventana de oportunidad que encontró Brasil para colocar un bono soberano a 5 años por 750 millones de dólares a una semana de la reunión de la Fed. Desde abril que Brasil venía buscando infructuosamente cerrar una transacción de este tipo. Son evidencias de que el mercado ha terminado de digerir bien el mensaje de que se acaba el dinero barato.

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