24 de octubre 2026 - 15:38

Milei dixit: "Soy el primer presidente que baja la inflación", pero la estabilidad tiene fecha de vencimiento

La inflación de octubre la fija el Boletín Oficial, no el BCRA. Y la factura vence el domingo 1° de noviembre, cuatro días después de que se reúna la Fed. La pregunta que nadie formula: ¿quién fondea la desinflación, el Banco Central, que controla los pesos, o el Boletín Oficial, que controla los precios?

Mientras el Gobierno no responda con claridad sobre la inflación, la estabilidad tiene fecha de vencimiento.

Mientras el Gobierno no responda con claridad sobre la inflación, la estabilidad tiene fecha de vencimiento.

Mariano Fuchila

La inflación de octubre la fija el Boletín Oficial, no el BCRA. Y la factura vence el domingo 1° de noviembre, cuatro días después de que se reúna la Fed.

Imaginen una posición corta en volatilidad del petróleo, financiada por el Tesoro y sin cobertura aparente, presentada como “orden monetario”. Esa es la mejor descripción de la desinflación argentina de octubre. El miércoles 28 decide la Fed, con menos de 15% de chances de suba, según el mercado. Cuatro días después vence el decreto que posterga los aumentos pendientes de los impuestos a los combustibles, diferidos, anota J.P. Morgan, “otra vez”. La pregunta que nadie formula: ¿quién fondea la desinflación, el Banco Central, que controla los pesos, o el Boletín Oficial, que controla los precios?

Washington: la inflación que sí se paga

El espejo estadounidense es nítido. El núcleo del PCE habría subido 0,30% mensual: de 3% a 3,1% interanual y de 2% a 2,7% en tres meses. El IPC núcleo avanzó 0,33% (2,6% interanual); el general, 0,65% (3,7%), con energía +5,2% y naftas +9,3% en el mes. Los servicios sin alquileres, el “supercore”, rindieron 0,42%. Los precios de importación sin combustibles suben 6% interanual y los pasajes aéreos, 22%. Aguas arriba, el PPI subió 1,3% mensual (el núcleo, 0,7%) y los precios de insumos del PMI de servicios saltaron de 58,9 a 65,9. Michigan registra expectativas de 4,7% a un año y 3,5% a cinco. Tras el IPC, el mercado llegó a asignar 50% de chances de suba en octubre; hoy asigna menos de 15%, y JPM espera el movimiento recién en diciembre, con Warsh al frente. El empleo tampoco invita a esperar; los pedidos semanales de subsidio rondan los 200.000.

Lo decisivo es el mecanismo. El shock llega al surtidor y el consumidor responde. Las ventas minoristas subieron 0,8% por la nafta, pero solo 0,2% sin combustibles ni autos y 0,1% en el grupo de control; el gasto real de septiembre se estima en 0,1%. Es Hayek en estado puro; el precio informa y el comprador obedece.

Hasta la vivienda confirma la firmeza; el alquiler imputado (OER) sube 3,3% interanual, contra 2,8% de los alquileres de inquilinos, y el Empire State saltó a 25,5, su máximo desde diciembre de 2021, con precios pagados en 59,5.

Buenos Aires: el ancla que no vive en el BCRA

Acá el mismo shock se absorbe. La inflación de septiembre fue 1,9% mensual (1,7% en agosto), 33,4% interanual y 23,6% acumulada en el año, contra 22% de 2025. Regulados (+2,3%, 0,5 puntos) y estacionales (+2,9%, 0,3 puntos) explicaron el rebote. En el año, regulados, estacionales y carne aportan 10,3 puntos de esos 23,6; casi la mitad de la inflación acumulada responde a calendario y decreto, no a la cantidad de dinero. El núcleo cede: 1,7% mensual y 1,9% sin alimentos. Octubre luce 1,7%, con alimentos en 1,8%.

¿Cómo? Los combustibles están casi planos en octubre (+27,2% en el año) gracias al “mecanismo de amortiguación” de YPF, y el Gobierno volvió a diferir hasta el 1° de noviembre las actualizaciones impositivas acumuladas. JPM proyecta 1,5% mensual en el cuarto trimestre, 29,4% en diciembre y 22,4% en 2027, con regulados mansos. Esa senda supone un tipo de cambio real estable hasta fin de año. Si el vencimiento se ejecuta íntegro, se quiebra; si se posterga de nuevo, la cuenta migra a otra caja.

Las autoridades hablan de un marco monetario “más limpio”, de 2026 financiado y 2027 en gran parte cubierto con apoyo multilateral, emisión local y respaldos, entre ellos los swaps con China y con EE.UU.

Las autoridades hablan de un marco monetario “más limpio”, de 2026 financiado y 2027 en gran parte cubierto con apoyo multilateral, emisión local y respaldos, entre ellos los swaps con China y con EE.UU.

Tres anclas, una sola caja

Esa caja es el superávit primario. Según JPM fue de $2,96 billones en julio, $1,99 billones en agosto y $1,43 billones en septiembre; cayó 52% en dos meses. Habrá estacionalidad; ningún informe dice cuánta. Y prorrogar un impuesto es resignar recaudación para comprar décimas de IPC.

Sumen la tercera ancla. El BCRA compró U$S574 millones esta semana (U$S213 millones la anterior), U$S915 millones en octubre (U$S473 millones en septiembre) y U$S15,5 mil millones en el año. A unos $1.519 por dólar, las compras de octubre equivalen a $1,39 billones; el 97% del superávit primario de todo septiembre. Cada dólar que entra deja un peso afuera. O se esteriliza, y su costo cuasifiscal no figura en el primario, o se emite, y el “monetarismo” del ancla es decorativo.

Las autoridades hablan de un marco monetario “más limpio”, de 2026 financiado y 2027 en gran parte cubierto con apoyo multilateral, emisión local y respaldos, entre ellos los swaps con China y con EE.UU. Es un colchón contingente; sirve si la volatilidad llega, no explica quién paga ahora. Mientras tanto, JPM proyecta que el saldo comercial de septiembre baje a U$S1.200 millones, desde U$S2.200 millones en agosto.

Lo que dicen los manuales

Friedman sostenía que la inflación es siempre un fenómeno monetario; aquí casi la mitad nace de regulados, estacionales y carne, y el resto depende de si los pesos de las compras se esterilizan. Robert Lucas mostró que los agentes confunden precios relativos con nivel general: un decreto que mueve a saltos el precio de la nafta contamina esa señal y vuelve ruidosa la expectativa de noviembre. Mises describió la espiral intervencionista: cada control exige otro, y cada prórroga, una fuente de fondeo. Rothbard lo llamaría subsidio encubierto. Menger recordaría que el dinero nace del intercambio, no del Boletín Oficial.

El GAP que nadie nombra

La desinflación de octubre es una posición de carry sobre el calendario. Cobra una prima visible, décimas de IPC, y emite una opción implícita, el 1° de noviembre, cuyo strike fija un Tesoro con superávit decreciente, reservas compradas con pesos y una Fed que quizá suba en diciembre. Washington deja pasar el precio y lo paga con consumo. Buenos Aires lo posterga y lo paga con otra cosa, quizá con actividad real; en julio cayó 2,9% mensual (-1,4% interanual). Lo que sigue sin resolverse no es la inflación subyacente, que cede, sino la macroeconomía de fondo; ¿qué ancla se sacrifica cuando coincidan la meta fiscal, la de precios y la de reservas? Mientras el Gobierno no responda con claridad, la estabilidad tiene fecha de vencimiento.

Doctor en Ciencia Política, Máster en Política Económica Internacional. (DrPabloTigani) en YouTube.

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