Nuevas estrategias de inversiones ante un segundo semestre desafiante

Opiniones

La clave pasará por evitar exacerbar los desequilibrios macroeconómicos para llegar lo mejor parados posible al inicio del nuevo programa. ¿En qué conviene invertir?

Entramos en la segunda mitad del año, y los desafíos para el equipo económico pasarán ahora por administrar lo conseguido durante el primero. Cabe destacar entonces la evolución de algunas variables macroeconómicas para entender dónde estamos parados y qué puede esperarse en el segundo semestre. Comprender esto será clave para pensar algunas estrategias de inversión.

El primer semestre presentó una evolución mejor que la esperada en materia fiscal (un rojo primario a mayo de 0,16pp del PBI) y de acumulación de reservas (a junio, el BCRA logró comprar u$s6.458 millones gracias a los precios de los commodities). Asimismo, la asistencia monetaria del BCRA al Tesoro acumula un 0,9% del PBI a junio (contra 5,1% a igual período de 2020). En materia de actividad, la economía anotó en abril la tercera caída mensual al hilo, con varios indicadores parciales sugiriendo una nueva caída en mayo, producto de las restricciones a la circulación.

Hacia adelante, el BCRA ganó poder de fuego en el plano cambiario. A la acumulación de reservas ya mencionada, se sumó la reducción a cero de su posición short en futuros, dándole mayor margen de maniobra ante eventuales tensiones cambiarias. Todo esto permitió además la reducción en el ritmo de devaluación desde enero con el objetivo de frenar la inflación, aunque el efecto recién pudo apreciarse relativamente en mayo.

Con respecto al programa financiero 2021, tanto la asignación especial de DEGs del FMI como la acumulación de reservas permiten cierto alivio en cuanto a los pagos en dólares, que se acentuó con el “entendimiento” anunciado entre Argentina y el Club de París. En materia de financiamiento en pesos, el menor déficit primario da algo de aire, aunque la probable expansión del gasto en el segundo semestre deberá ser tenida en cuenta por el equipo económico para calibrar ingeniosamente las licitaciones de instrumentos en moneda local para evitar sobresaltos y no tener que recurrir a la emisión.

Ingresamos así en un segundo semestre en el que las claves pasarán por:

(1) qué tanto se expandirá el gasto buscando mejorar ingresos reales para apuntalar tanto el consumo como la actividad;

(2) su financiamiento (¿más impuestos, deuda o emisión?);

(3) si persistirán o no las presiones nominales en materia inflacionaria y cambiaria, con tipos de cambio alternativos que avanzaron en las últimas semanas;

(4) la dinámica de las reservas luego de la cosecha y;

(5) si la actividad podrá retomar el sendero alcista.

Todo esto se dará en el marco de negociaciones con el FMI mirando hacia un nuevo programa que terminaría de cerrarse en el primer trimestre de 2022. Así, la clave pasará por evitar exacerbar los desequilibrios macroeconómicos para llegar lo mejor parados posible al inicio del nuevo programa.

Ranking Fondos Comunes de Inversión.jpg

Las estrategias de inversiones

Con todo esto en mente, se priorizan estrategias defensivas que apunten a resguardar el capital en un contexto de incertidumbre, especialmente mirando hacia las elecciones.

En materia de inversiones en pesos, seguimos priorizando el espacio CER pese a la desaceleración inflacionaria, con preferencia por instrumentos de duration corta como el TX22 o la X28F2 a la vez que vemos valor en nuestro fondo SBS Renta Pesos FCI. Además, vemos atractivo también en los fondos de cobertura cambiaria como nuestro SBS Capital Plus FCI, frente a la incógnita sobre la dinámica del mercado cambiario luego de terminada la cosecha.

En cuanto a inversiones en dólares, perfiles arriesgados dispuestos a mantener su posición a la espera de catalizadores positivos podrían ver atractivos puntos de entrada en los Globales luego de las caídas desde los máximos de junio. No obstante, seguimos prefiriendo canalizar apuestas en dólares a través de bonos corporativos de alta calidad o bonos provinciales.

Finalmente, esperamos un impacto acotado de la reclasificación de MSCI a “standalone” sobre la renta variable, aunque mantenemos un sesgo defensivo y preferimos sectores como los materiales (TXAR, LOMA).

Economista de Grupo SBS.

Dejá tu comentario