Niños tímidos: los 3 errores que dañan su autoestima

Opiniones

No a todos los niños les resultarán fácil los desafíos que implica la socialización. ¿Qué podemos entonces como madres y padres darnos cuenta a quienes les costará más?

La socialización es uno de los pilares fundamentales en el desarrollo social, emocional y cognitivo de todo niño y niña. Cuando son pequeños es común que comiencen a experimentar vergüenza, siendo está una emocional natural, ante aquellas situaciones en las que van a un lugar nuevo o tienen que interactuar con personas que no conocen.

A medida que van creciendo, serán cada vez más las interacciones sociales que establecerán con las personas de su entorno (los primeros cumpleaños, ir a jugar a la casa de un compañero de la escuela, participar de un acto escolar, etc) por lo que algunos niños irán gradualmente sintiéndose más cómodos y superando su vergüenza frente a estas situaciones.

Pero es importante tener en cuenta que no a todos los niños les resultarán fácil los desafíos que implica la socialización: aprender a relacionarse y a comportarse poniendo práctica habilidades sociales en diferentes ámbitos y escenarios. ¿Y cómo podemos entonces como madres y padres darnos cuenta a quienes les costará más? Teniendo presente que aquellos niños que son más cautelosos, sensibles y que tienden a tener conductas evitativas en el área social tienen mayor probabilidad de desarrollar timidez.

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La timidez es una actitud mental que predispone a las personas a estar muy preocupadas por la evaluación negativa social y el rechazo. En el caso de los niños, algunos de los pensamientos que predominan en ellos podrían ser: "la gente me pone nervioso", "mejor no digo nada"; "no se que decir". Suelen tener una autopercepción negativa de sus habilidades sociales y baja autoestima.

Como madres y padres tenemos que tener presente que seremos sus primeros modelos sociales, esto significa que les enseñaremos a mediante nuestros ejemplo, las habilidades sociales que los acompañarán a lo largo de la vida. También les transmitiremos desde los primeros años de vida a través de nuestras palabras y acciones como relacionarse con las personas; la importancia de construir vínculos sanos con los demás y cuales son las conductas esperadas en cada contexto.

En los casos de los niños que tienen una actitud tímida ante determinadas situaciones, suele suceder que en el afán de querer ayudarlos a que socialicen, los sobrecargamos por ejemplo, de actividades extracurriculares que creemos que pueden resultar beneficiosas para ellos, no deteniéndonos a pensar si realmente son de su interés o se sentirán cómodos al realizarlas. Otras veces, tendemos a insistirles que asistan a eventos que no quiere ir (cumpleaños, reuniones o fiestas infantiles,) con la intención de que pueda estar rodeados de niños de su misma edad y puedan relacionarse con estos. Sumarles muchas actividades o insistirles en que asistan a eventos sociales no hará que cambie su modo de sentir y de pensar, por el contrario podrán sentirse presionados por nosotros y dicha presión generarles mucha angustia. Nuestro rol como pares y madres es acompañarlos mediante nuestra ayuda a que enfrenten situaciones de manera progresiva a media que van adquiriendo seguridad. Un ejemplo podría ser empezar por proponerles que inviten a un amigo a jugar a la casa que insistirle que vaya a jugar con 10 amigos a la plaza.

Tres errores que podemos cometer y pueden dañar el autoestima de nuestros hijos:

1) Ver su timidez como una cualidad negativa

Señalarles manera insistente que son tímidos, que tienen que cambiar su actitud para que puedan ser más extrovertidos, no hará que ellos quieran cambiar su comportamiento o se sientan mejor. Cuando estamos constantemente señalándoles este aspecto de su personalidad y atribuyéndole una connotación negativa podemos dañar su autoestima. Es importante tener en cuenta que es algo natural que los niños tengan algo de prudencia al momento de tener que relacionarse sobre todo con personas nuevas o ante situaciones desconocidas para ellos. En ese sentido, es importante que los acompañamos a enfrentarlas validando y empatizando con sus emociones.

2) Apelar a la comparación

Cuando buscamos compararlos con otros niños expresándoles por ejemplo “Tenes que ser como tu amigo que juega con todos sus compañeros del curso”, lo que podemos generarles es que sientan que los demás son “mejores” y que hay algo “mal” en ellos, lo que podría llegar a generarles inseguridad y por ende, afectar negativamente su autoestima.

3) Criticar sus comportamientos

Cuando constantemente estamos señalándoles lo poco que hablo en clase o la poca interacción que tuvo con las personas que estaban en el cumpleaños, ponemos el foco de nuestra atención en juzgar y criticar sus comportamientos, lo que tiene un gran impacto negativo en su autoestima. Ellos lo que necesitan es que los escuchemos sin juzgar su modo de sentir y de pensar; los ayudemos a sentirse mas seguros, con mayor confianza en ellos mismos y con mayores herramientas para que puedan desarrollar una autoestima sana.

Nuestra escucha, contención, afecto y acompañamiento hacia ellos resultara fundamental al momento que tengan que enfrentarse a los desafíos que implica la socialización. Las palabras que utilicemos así como también nuestras acciones influirán de manera significativa en su autoestima. Dependerá de nosotros que ellos puedan desarrollar confianza, seguridad y competencias sociales desde sus primeros años de vida.

Psicóloga infantil, y co-fundadora de JUEGOlogía, donde desde hace varios años equipan a profesionales de la salud y padres con herramientas lúdicas y terapéuticas para trabajar diferentes áreas cognitivas, emocionales y sociales en niños.

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