¿Es posible predecir con exactitud la ruta de la pandemia?

Opiniones

De acuerdo a un estudio de la UBA, la Argentina estaría alcanzando el famoso pico de infecciones en el término cercano a los 45 días. Es interesante analizar la presentación hecha por los científicos así como las publicaciones relativas en diferentes medios.

Investigadores del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires han publicado en la revista científica Chaos, Solitons & Fractals (revista líder en el campo interdisciplinario de la ciencia no lineal que fomenta la presentación de artículos de alta calidad) los resultados de un trabajo que puede ser una herramienta clave para pronosticar la evolución de la pandemia en Argentina.

De acuerdo a este estudio, la Argentina estaría alcanzando el famoso pico de infecciones en el término cercano a los 45 días. Es interesante analizar la presentación hecha por los científicos así como las publicaciones relativas en diferentes medios.

Para los científicos, Buenos Aires y sus suburbios comprenden una megaciudad que ofrece una oportunidad única para investigar cómo se propaga el virus en áreas grandes, altamente conectadas y densamente pobladas, y cómo se puede utilizar la información de movilidad en tiempo real mediante los teléfonos celulares para ayudar a predecir nuevos fenómenos.

Los investigadores creen que los resultados obtenidos pueden ser útiles para otros estudiosos que se enfrentan a la tarea de modelar la epidemia de Covid-19 en ciudades muy grandes o en contextos demográficos similares, permitiendo anticiparse a las necesidades para enfrentar la pandemia como: número de test de detección necesarios, camas de aislamiento, de terapia intensiva etc.

Con esa motivación, los investigadores resumieron sus intentos de modelar el brote temprano de Covid-19 y su posterior evolución en Argentina con un enfoque especial en Buenos Aires y su área metropolitana. Los científicos advierten al lector que adopte una postura crítica hacia modelos epidemiológicos simples. Incluso cuando estos modelos se alimentan con datos de censos de población y estimaciones de movilidad realistas, están fundamentalmente limitados en lo que pueden decirnos sobre la evolución a mediano y largo plazo de la epidemia. Si bien los modelos epidemiológicos más simples tienen varias limitaciones propias, la construcción de sistemas más complejos no necesariamente mejora nuestra comprensión de la epidemia y ciertamente puede ofuscar las limitaciones básicas que son intrínsecas a los fundamentos mismos de los modelos. Aquí, Los modelos se consideran solo como formas de explorar los posibles cursos futuros de la epidemia, sin pretensiones de precisión, y mucho menos de infalibilidad. Las afirmaciones sobre los resultados de las políticas públicas basadas únicamente en simulaciones numéricas deben abordarse con sumo cuidado.

La situación es nueva y desafiante, llena de incógnitas que no se pueden disipar en comparación con epidemias anteriores, y varias de las NPI propuestas (como la aplicación de cierres periódicos o la búsqueda de inmunidad colectiva masiva) son inauditas en el público moderno. El costo de implementar tales políticas podría ser enorme y las fallas podrían ser aún más costosas. Al asesorar a los formuladores de políticas públicas, la posición de los científicos es que los modelos, sin importar cuán detallados sean, sólo representan una entre múltiples fuentes de información.

Estos investigadores argentinos de la Facultad de Ciencias Exactas han demostrado que los datos de geolocalización provistos por los teléfonos móviles permiten inferir las tasas de contagio y pronosticar la evolución de la epidemia de manera consistente.

El trabajo analizó el movimiento de alrededor de un millón de dispositivos móviles en los 41 distritos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) a lo largo de 60 días.

Pablo Mininni, investigador del CONICET en el Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, “son datos anónimos”, aclara a NeX ciencia y “corresponden a entre 100 y 200 posicionamientos diarios de alrededor de un millón de dispositivos móviles, registrados a lo largo de varios meses”.

“Nuestro modelo podría funcionar de la misma manera que el pronóstico del tiempo, anticipando con alta probabilidad lo que puede ocurrir”, ilustra Mininni. “Puede ayudar para la planificación de las medidas sanitarias”, considera.

Los modelos epidemiológicos que se están empleando para predecir el comportamiento de la pandemia en este país utilizan parámetros que tienen que ver con propiedades de la infección. Por ejemplo, velocidad de contagio, tiempo de aparición de los síntomas o velocidad de recuperación de los enfermos, entre otros. Además, muchos de estos modelos asumen que los individuos pueden mezclarse indistintamente entre sí. Es decir, no toman en cuenta los distintos tipos de interacciones entre las personas que pueden ocurrir en un territorio ni, tampoco, sus distribuciones geográficas.

“Una vez que se encuentra esa tasa de contagio, se generan curvas con números de casos acumulados, las cuales se aproximan considerablemente a los datos oficiales. Pero eso no es sorprendente, precisamente porque se elige la tasa de contagio para que eso ocurra”, señala Mininni. “La pregunta central es si la tasa de contagio inferida también puede ser útil para el pronóstico de casos futuros, los cuales no son tenidos en cuenta durante el ajuste”.

"Nuestro modelo integra los parámetros propios de la infección con el comportamiento social, que lo medimos a través de la movilidad”, explica Mininni. Fue así que, primero, estimaron la circulación local en cada distrito del Gran Buenos Aires y CABA, así como el tránsito entre ellos. “Observamos una caída abrupta de la movilidad local e interdistrital a partir del 20 de marzo, cuando comenzó la cuarentena”, acota Mininni. A su vez, cargaron los casos de Covid-19 reportados oficialmente desde el primer día (3 de marzo) hasta el día 20 (23 de marzo). Finalmente, con los datos de los primeros 20 días de pandemia en la Argentina, estimaron una tasa de contagios.

Después de alimentar el modelo con todos esos datos, lo hicieron “correr”, y los resultados fueron sorprendentes: “Hasta el día 60 de la pandemia, día en el que decidimos detener el estudio para publicarlo, nuestro modelo mostró la evolución territorial de los casos infectados de manera muy compatible con los datos oficiales, y sin que tuviéramos que hacer ajustes”, revela el investigador.

“El modelado de la epidemia no puede prescindir de datos de movilidad, y éstos deben ser lo más realistas y exhaustivos que sea posible”, concluyen los autores del estudio. “Este trabajo mostró que, para el caso de una mega ciudad como Buenos Aires y su región metropolitana, existe una relación directa entre movilidad y tasa de contagio, y que la información de movilidad provista por los teléfonos celulares es muy útil para inferir escenarios futuros de la epidemia”, afirma Mininni.

En general, los científicos dicen que no hacen futurología, pero sí pueden hacer algo que suena parecido. Si bien, por un lado, habría más contagios (hasta 1900 diarios en la ciudad, y con la provincia de Buenos Aires triplicándola en el total), quizá haya un punto de saturación relativamente cercano -unos 45 días- a partir del cual los casos comiencen a bajar en esta área y eso puede ser una novedad.

Pablo Mininni, en el diario La Nación, recalca el valor de la reducción de la movilidad ciudadana en la cantidad de casos: "Si se volviera a antes de la cuarentena, el 19 de marzo, en 15 días tendríamos unos 10.000 casos por día solo en ciudad", dice, a la vez que remarca que, si bien el modelo es usado por las autoridades para intentar prever cantidad de casos, no son la realidad. "Los modelos sirven para vislumbrar escenarios: no se le pide al pronosticador meteorológico que aterrice el avión", comparó.

En definitiva, la lectura de la situación actual es clara en cuanto a que el pico de contagios aún no ha llegado pero ¿y cuándo llegará?

En La Agonía y el Éxtasis, recordada película basada en la novela homónima de Irving Stone, que trata sobre los conflictos entre Miguel Ángel y el papa Julio II sobre la pintura de la bóveda de la Capilla Sixtina, vemos a un Pontífice con agotada paciencia y desbordado por la ansiedad preguntar reiteradamente al artista ¡¿Cuándo terminarás?! a lo que el Buonarroti contestaba imperturbable “Cuando termine”.

Tal vez la respuesta a la pregunta ¿Cuando llega el pico? Sea similar a la de Miguel Ángel: “Cuando llegue”.

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