28 de abril 2024 - 00:00

Para empresarios: la cultura es la madre de los resultados

La mayoría de las empresas tendrán que revisar su plan estratégico para entender en profundidad el impacto que se viene en su negocio y anticipar decisiones.

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Tanto en los países como en las empresas, la cultura es la que genera los resultados. Se podrá hablar de “medidas”, disposiciones, leyes, procesos, sistemas, pero todo eso es menos transformador que cambiar los hábitos de las personas que componen las organizaciones, que son los que constituyen la cultura.

En la Argentina, por los cambios a nivel económico, llegó para las empresas el momento de transformarse velozmente, lo que requiere trabajar sobre su cultura, porque algo está pasando en "el funcionamiento" de los consumidores. Esto vale a nivel de empresas y de todo tipo de organizaciones.

Estoy en pleno viaje por Asia, diferentes países, todos son un gran ejemplo de cómo la cultura influye en los resultados, siendo la cultura los comportamientos generalizados. En uno de los países, hay mucha gente bien educada, pero el resultado “país” es de mucha pobreza. El otro, viene desde atrás pero el resultado “país” es de mayor desarrollo para su población.

¿Por qué será? Desarrollé un indicador, que es la cultura en el tránsito: cómo se maneja, es un indicador de la cultura y por lo tanto de las posibilidades de progreso de un país. ¿Por qué? Porque en el tránsito se observa la capacidad de una sociedad de actuar como tal en beneficio colectivo. Miremos la Argentina, un país con mucha gente inteligente, y educada. Pero si hay un angostamiento del camino, todos queremos llegar como sea lo más adelante posible, generando un embudo que nos demora mucho más en pasar que si nos fuéramos encarrilando desde kilómetros atrás como hacen en los países desarrollados. Por ganar como individuos, perdemos el conjunto, la Sociedad.

Lo mismo en estos países ejemplo que visité, en forma mucho más extrema. En uno, nadie respeta al otro en la calle, y todos quieren avanzar, reduciendo la velocidad del conjunto. En el otro país ejemplo, se respetan las normas y el tránsito y también la sociedad, avanzan más rápidamente y tienen un nivel de desarrollo superior. Las sociedades que acatan reglas de convivencia progresan más rápidamente que aquellas donde impera el “todo vale”. Como lo que “vale” refleja la cultura, vemos el impacto de la cultura en los resultados “país”.

¿Y en las empresas qué pasa?

Leemos hoy que hay recesión en muchos ámbitos. Los consumidores “no tienen plata” para pagar lo que las empresas piensan que deben cobrar sus productos o servicios. El modelo de subir precios para compensar la inflación está fracasando.

Hay una presión que hace tiempo que no se ve para que las empresas busquen la forma de poder ofrecer sus productos a un precio más competitivo y que sólo las que lo logren serán las triunfadoras. ¿Cuál es la forma de bajar costos velozmente? Si se encara un proyecto integral, para cuando termine, la empresa ya habrá cerrado. Tampoco va a ser el esfuerzo de un solo líder el que lo logre. Para actuar velozmente, los resultados van a ser el fruto de una acción colectiva en cada empresa. De una cultura colaborativa en que todos los miembros del equipo aporten lo suyo. Cada persona, cada día, viendo el detalle de lo que lo rodea puede proponer mejoras cuya suma es de alto impacto. Esta participación de todos en unirse bajo una consigna clara, donde la eficiencia y la buena gestión sean prioridad, es un cambio cultural.

Las escuelas de management enseñan a gestionar con eficiencia, pero en un ambiente inflacionario esto se olvida y relega. Los resultados no se obtienen a través de las técnicas de gestión habituales sino a través del manejo de otras variables. No calculando costos, sino compensando con precios, no bajando stocks sino especulando con su suba de valor, no generando margen, sino trabajando con el dinero de los proveedores, por ejemplo. Es probable que estas posibilidades se terminen. Estamos viendo que ya hubo un impacto en cómo piensan y operan las personas, que son los clientes y consumidores. Anticipamos hace un par de meses un cambio dramático de hábitos y el mismo se está dando.

La mayoría de las empresas tendrán que revisar su plan estratégico para entender en profundidad el impacto que se viene en su negocio y anticipar decisiones. Muchas tendrán la necesidad de tener el máximo nivel posible de profesionalismo en todas las funciones críticas. Cruzando todas las funciones estará el uso de la última tecnología disponible, que hoy en día incluye claramente el uso de la Inteligencia Artificial.

En Producción (u operaciones), porque se tendrá que maximizar la productividad para reducir los costos. En Administración y Finanzas, porque volverán a ser importantes los análisis de costos y el impacto de cada centavo, incluyendo el análisis de datos y alternativas para poder fijar precios competitivos pero que dejen ganancia, y para poder aplicar a nuevos instrumentos de financiación. En el área Comercial, por la necesidad de pelear más fuertemente en el mercado local y para abrir mercados externos o investigar más la oferta global. En Recursos Humanos por la necesidad de captar y mantener motivados a los recursos que tienen mentalidad y conocimientos acorde con los nuevos tiempos y una mente abierta al aprendizaje y uso de tecnologías. Y, a nivel de CEO, no alcanzará con ser un buen lobbista. Se necesita una mentalidad que asegure que sea capaz de pensar y ejecutar esa estrategia basada en gestión eficiente de los recursos. Y que entienda estos factores culturales, porque veo que hay muchos que todavía “no la ven”. Para lograr la real transformación rápidamente, no es necesario encarar un proyecto gigantesco y costoso. Hay que asegurarse de tener el liderazgo adecuado para, con gran velocidad, entender y transmitir el impacto del nuevo contexto y adaptar las empresas al mismo.

Por último, asegurarse que el Directorio tenga las capacidades para evaluar con visión global todos estos factores, y tomar decisiones en la empresa en la dirección correcta. Incluso cuestionándose si no hay que incorporar directores independientes que aporten la visión estratégica adaptada al nuevo contexto, y una forma de tomar decisiones que sea independiente de los malos hábitos preexistentes que a veces son menos profesionales y más familiares.

Founding Partner de Backer & Partners. Consultor especializado en Búsquedas de Altos Ejecutivos y Transformación Cultural de las Organizaciones, coach en Neuroliderazgo.

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