Pese al mercado, la Fed no subiría la tasa
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Planes sociales y formación de capital humano
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
PERIODISTA: Las ventas minoristas de marzo crecieron tres veces más rápido de lo que se esperaba, y la estimación de febrero se ajustó hacia arriba. ¿Otra vez la economía norteamericana acelera el paso?
Gordon Gekko: Nunca se frenó demasiado. La idea de un enfriamiento nunca halló correlato fuera de los límites estrictos del mercado laboral. Todo lo contrario: la economía mantiene un ritmo de expansión muy vigoroso. Arriesgaría a señalar que avanza a un ritmo de crucero superior a su promedio de 2003.
P.: Esto es, por encima de 4%.
G.G.: Correcto. Más cerca de 5% que de 4%...
P.: Empujada por el consumo...
G.G.: No sólo el consumo. Es un movimiento más amplio. La inversión también participa. Y de la mano de la mejoría ostensible de la rentabilidad empresaria cabe esperar que tome un papel más importante aún en el futuro próximo.
P.: Pero el consumidor contribuye con la parte del león...
G.G.: Es cierto. Piense que las ventas minoristas de enero a marzo han trepado 7,7% con respecto a un año atrás. Quítele 1,5% como efecto de la suba de precios y le queda un ascenso real de más de 6%. Ahora bien, el consumo habrá crecido a un ritmo significativamente más lento.
P.: ¿Por qué?
G.G.: Porque arrastra un componente de consumo de servicios que es mucho menos elástico... En paralelo, la inversión, a mi juicio, no tendrá inconvenientes en arrojar una suba de dos dígitos. Que incide menos a la hora de contabilizar el PBI porque su peso relativo es mucho menor, pero que vale más a la hora de pensar el futuro, porque despeja la incógnita central después del colapso de la burbuja de las acciones en 2000.
P.: ¿Cuál?
G.G.: Cuánto tiempo llevaría limpiar el exceso de inversión, sobre todo, librarse del peso muerto de las malas decisiones de inversión y endeudamiento.
P.: Marzo parece haber sido más vibrante que febrero. La creación de nuevos puestos de trabajo, las ventas minoristas y el informe ISM sugieren una evolución in crescendo. ¿Cabe esperar que ese vigor aumente un peldaño en abril?
G.G.: No lo sé. Pero no lo descartaría. En esencia, porque el paquete de reducción de impuestos que lanzó el año pasado el presidente Bush quemará sus últimos cartuchos de estímulo entre abril y mayo. El ingreso disponible de los contribuyentes va a aumentar, y nada indica que no vayan a gastar una tajada apreciable.
P.: Las noticias económicas son buenas. Demasiado buenas. Tanto, que el mercado ahora siente que la Fed le está respirando en la nuca...
P.: ¿Se adelantan los tiempos de la Reserva Federal? ¿Se acaba la temporada de bajas tasas de interés?
G.G.: La respuesta es afirmativa. Pero el enigma es a qué velocidad. Todavía hay muchos cabos sueltos.
G.G.: Piense en el efecto de estímulo que provocó la rebaja impositiva. En la segunda mitad del año, su impacto incremental desaparece. Si la Fed sube las tasas, debe tener una clara convicción de que -apagado ese motor-la economía igual remonta vuelo.
Tenga presente que hay un solo error que la Fed no puede cometer.
P.: Subir las tasas para tener que bajarlas de urgencia, luego...
G.G.: Es muy simple de entender. Con tasas en 1% y si hay que elevarlas, el cielo es el límite. Hay tiempo y espacio para frenar la economía. Pero si, en cambio, la economía se atasca, si trastabilla en el medio del proceso de subir las tasas, la política monetaria estará indefensa para evitar que se estrelle.
P.: Y todo el mundo culpará a Greenspan...
G.G.: ¿Qué duda le cabe?
G.G.:Me parece que la Fed no va a quemar etapas. Terminará de armar el rompecabezas, de chequear todas las debilidades, antes de dar la primera estocada.




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