"Por escasez, en 2008 sería necesario importar petróleo"
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P.: ¿Cuáles son los riesgos que enfrenta el crecimiento desde el frente doméstico?
A.V.: Las debilidades principales son la restricción energética y la tasa de inflación. El gobierno blindó el resto de las situaciones preocupantes: la cambiaria y financiera, a través de la refinanciación de la deuda; la fiscal, por los mayores ingresos, aunque sea con impuestos distorsivos, solucionó el problema que hizo caer a un gobierno hace tres años. También tiene bajo control los aspectos políticos, tanto en el Congreso como en la calle. Ahora le restan la inflación y la restricción energética, donde la solución parece más difícil.
P.: ¿Cuál es su análisis de la cuestión inflacionaria?
A.V.: La tasa de inflación que subyace la economía no es la que surge del Indice de Precios al Consumidor (IPC). Los precios regulados que representaban 21% del total del IPC. Ahora son muchos más. Lo importante es que se perdió la estabilidad de precios; la discusión de si el índice es 9%, 10% o 12% da lo mismo, ya que la tasa de inflación que soporta un país normal es de 3% anual, donde las discusiones salariales son mucho más normales y no se hacen tan salvajes.
P.: ¿Y qué debemos esperar con respecto al tema energético?
A.V.: La matriz energética argentina está conformada en 90% por petróleo y gas, y en esos mercados los precios están desequilibrados. Cuando un bien es relativamente barato, éste se consume en forma desmedida: es lo que pasa con la energía.
P.: ¿Dónde se ven esas distorsiones de precios?
A.V.: El petróleo está desenganchado de los precios internacionales. Con el precio a u$s 70, hoy una destilería local paga el barril u$s 40, debido a las retenciones que llegan a 45%. Si lo tuviese que importar, a u$s 70 más el costo de transporte, los números cambiarían radicalmente. El gasoil y la nafta están entre 30% y 50% por debajo de los valores de los países vecinos. Si vamos un poco más lejos, en los países de la OCDE el galón de nafta cuesta u$s 4,95, mientras que en la Argentina u$s 2,48. Además, acá la mitad son impuestos, y sólo el resto es lo que remunera a la destilería, al transporte y al estacionero. La relación entre nafta y gasoil también está alterada: en todos los países el gasoil es más barato, pero en la Argentina, antes de impuesto, es mucho menor, 58% del valor de la nafta. Además, el precio del gas natural sigue controlado, a un valor 3,6% menor que el que compramos a Bolivia. Esto genera que no haya inversiones nuevas, ni exploración, ni explotación: se estanca la producción energética.
P.: ¿Vamos a tener escasez y cortes entonces?
A.V.: Es posible, pero antes se verá una segura reversión de la posición exportadora. En gas ya está claro, y le estamos cortando el suministro a Chile. En petróleo están cayendo las exportaciones, y puede que en 2008 ya tengamos que ser importadores de crudo para destilar, a un precio que no va a ser el que se maneja internamente.
P.: ¿Cuál es la salida?
A.V.: Esos problemas no son fáciles de resolver, porque hay que fijar precios para que reaccione la oferta, pero los ajustes tampoco son fáciles de vender a la sociedad. Además, no porque suba el precio hoy tenés mañana la energía. Todos estos procesos de producción demoran tiempo para ponerlos en marcha. Quizás haya que ir ajustando por partes, subsidiando a la gente de menores recursos, pero no a todos. Por ejemplo, en la Argentina hay 1.400.000 autos con GNC. Los taxis y remises no son ni siquiera 4% del total. Estamos subsidiando a particulares que, se supone que si tienen auto, no son tan pobres.
Entrevista de Martín Lalín




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