Pospandemia: ¿Cómo sonará el futuro por sectores de la economía?

Opiniones

Las condiciones de la pospandemia serán la de una demanda racional, con cambios de hábitos sociales y culturales que dejarán grandes oportunidades.

En un gran trabajo del fallecido economista norteamericano Alan Krueger sobre “La economía de las superestrellas reales: el mercado de los conciertos de rock en el mundo material” deja una reflexión de prepandemia a la que deberemos estar muy atentos en la pospandemia. Se basa en una cita de David Bowie quien oportunamente advirtió a sus músicos colegas sobre un futuro diferente “la música se va a convertir en algo parecido al agua o la electricidad. Más nos vale estar preparados para hacer muchas giras porque la realidad es que será lo único que nos quede”. En la prepandemia los músicos vivían de sus recitales no de sus discos y hacían discos para vender recitales. En la pandemia los músicos intentan vivir del streamming pero no todos consiguen hacerlo y muchos quedan fuera de juego.

Mis amigos tienen una banda de música que se formó en plena pandemia. Se llama “Corona Trío”. Se unieron para realizar videos que en partes grabadas en forma individual son orquestadas por edición para ser unidos los 3 músicos desde sus 3 hogares componiendo maravillosas canciones que suben a las redes sociales. Me pregunto si ya no se producirán discos sino que se grabará y editará la música para luego hacer ventas por streaming en el futuro pospandemia. Lo que sí estoy seguro que hay mucha demanda, que los seguidores desean escucharlos y que las audiencias hoy se direccionan por segmento, edad y hasta barrio por las redes sociales, que las ventas de entradas no tienen boletería sino plataformas digitales y que los músicos no tienen escenarios ni gente sino ambientes hogareños y seguidores escuchando sus temas tomando mate o café o cenando desde sus casas. Algo nuevo está sucediendo.

La capitalización bursátil tiene en el Nasdaq un reflejo del valor presente sobre los sectores que más crecen en esta pandemia. El 19 de febrero de 2020 cuando se comenzó a producir la mayor circulación y contagio por coronavirus en Europa y Estados Unidos tenía un valor de 9.817 puntos y cayó al 20 de marzo cuando se iniciaba la cuarentena en la Argentina a 6.879 puntos y hoy tiene un valor 11.775 puntos superior a la prepandemia. Hablemos de futuro y la mayoría de las miles de empresas de la industria de la tecnología incluyendo las de software y hardware que cotizan en la bolsa norteamericana están de para bienes. De hecho, la cotización de Mercado Libre al inicio de la cuarentena era de 452 puntos y hoy es de 1.168 puntos. Teladoc que es un gigante de la Telemedicina tenía una cotización de 116 puntos el 16 de marzo y hoy es de 208. Por su parte el Nasdaq tiene su propio índice de las empresas de biotecnología que cotizaban en promedio de mediados de marzo en los 3.200 puntos y hoy en los 4.260 puntos.

Sin embargo, ¿hasta dónde puede llegar la proyección e impulso de las empresas tecnológicas? La semana pasada el Nasdaq perdió 3,3% en un contexto de toma de ganancias por parte de los inversores. ¿Estaba inflado el índice? Era momento de vender? ¿Hay algo que el inversor está observando sobre el futuro de la pandemia y nosotros aún no? La zona de 11.000 puntos es el piso de cualquier corrección para los analistas de inversión.

En la canción “Quien quiera oír que oiga” Lito Nebbia cantaba “si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia; la verdadera historia”. Traída a tiempo presente hay muchos que pierden y hoy les cuesta ver el futuro. En una oportunidad en una conferencia que brinde en el interior del país una persona del auditorio me pregunto: “Di Pace, ¿qué es el futuro para usted? Nunca me lo había preguntado ni autopreguntado. Pero respondí en voz alta sin pensarlo “un lugar incierto donde intento darle bases diarias de mayor certidumbre”. Sin embargo, el futuro no depende solo de lo que uno disponga sino del plan que uno tiene en el entorno y contexto en el cual lo lleva a la práctica.

Si la incertidumbre es el mayor enemigo de la inversión seguramente muchos argentinos están guardando sus ahorros porque suponen que los necesitarán en el futuro y ponerlos a trabajar no les ofrece un retorno apetecible y lo consideran riesgoso hacerlo en nuestra tierra. Es necesario entonces generar las condiciones climáticas para adelantar la siembra por qué nuestro país no tiene mucho tiempo para seguir postergando la cosecha de la siembra que no se hace. No solo se tiene que revisar el pasado para tener una proyección de futuro. Esa frase me suena más a un tango melancólico argentino. Los países que crecen, se desarrollan y prosperan tienen visión de futuro proponiendo cambios, reglas y condiciones para acercar el horizonte del empresario hacia esa visión colectiva a nivel social mediante educación, salud y trabajo pero sostenido en la creación de valor y riqueza. Sin estos dos elementos claves (creación de valor y riqueza) no se puede sostener una educación, salud y trabajo de calidad que los retroalimente en forma permanente.

Quiero adelantar algo. El futuro tiene un patrón parecido en cualquier inversor: no todos ganan, no todos sobreviven a los 5 años de vida, todos dejan oportunidades dentro del sector en el que invierten y todos se equivocan y comenten errores. Este es el riesgo empresario normal. Si a este riesgo le sumamos condiciones leoninas para invertir con altos impuestos, inseguridad jurídica, inestabilidad financiera, fuerte volatilidad macroeconómica (inflación, devaluación de nuestra moneda, alta tasa de interés, etc) el riesgo se convierte en temor, en desánimo y en quietud. Desde 2011 a la fecha algo similar a esto nos viene sucediendo.

¿Qué pueden hacer los políticos para que un chico por delivery no entregue un pedido de un juguete comprado por comercio electrónico, pagado a través de una billetera digital para que no haya flexibilización laboral? Podría regularlo y cobrarle impuestos. Entonces ya no la hará por la app privada sino por mensajes de whatsapp e ingresará en la informalidad. Ante una mayor regulación del sistema siempre hay grietas para no detener a la innovación y sistema creado. Cambios son cambios. Se los puede impedir y detener. Pero no se los puede ignorar y regular permanentemente.

El futuro de los empresarios a nivel global plantea muchos desafíos para la pospandemia. Para el caso de los empresarios locales plantea el desafío de aún sobrevivir a la pandemia con los problemas que acarrean de la prepandemia y que no tendrían solución en el corto plazo en la pospandemia en materia de presión tributaria, regulaciones y leyes laborales. Los emprendedores están leyendo este tiempo. Tienen ideas y quieren hacer sonar su música produciendo nuevos bienes y servicios, pero se preguntan si están en la sala, escenario y con la acústica adecuada. Para muchos sectores vinculados al comercio electrónico, software, hardware, telemedicina, biotecnología, robótica, sistemas, procesamiento de datos, entre otros la pandemia les dio un viento de cola con un crecimiento lento pero sostenido que tenía el sector en la previa.

Para un emprendedor pequeño en el sector comercio, industria o servicios tradicionales las condiciones de la pospandemia serán la de una demanda racional, con cambios de hábitos sociales y culturales que dejarán grandes oportunidades y necesidad de hacer muchas actividades que hemos dejado de realizar, pero vestidas y enmarcadas por las tecnologías digitales en ambientes físicos. Estaremos deseosos de ir a un bar pero el Código QR para la lectura de cartas y menú ya será un commoditie, nos gustará volver a realizar ejercicios en un gimnasio pero estarán instaladas nuevas prácticas de aseo, volveremos a educarnos en forma presencial pero se da por descontado que parte de las clases por Zoom quedarán, prestaremos servicios de psicología y terapia en el diván pero el diván digital también será una alternativa, realizaremos eventos y ferias presenciales pero también habrá participación de speakers y conferencistas en forma virtual, venderemos productos en la tienda física pero también la realidad aumentada mejorará la experiencia en el punto de venta, volveremos a los recitales en estadios pero la posibilidad de verlos por streamming será una alternativa menos costosa y en forma paralela para incrementar la capacidad y público asistente, nos iremos a un museo para visitar la historia pero el paseo virtual también estará disponible como stock de la pandemia en la pospandemia, volveremos al trabajo en colectivo, tren o auto pero también habrá muchos más que lo harán en bicicleta y en forma alternativa lo harán también desde su casa y otros teniendo trabajo no volverán a las oficinas habituales, el consumo se dará cercano al hogar y de evitar los desplazamiento sociales nos acostumbraremos a un nuevo ritmo en los desplazamientos, entre otros.

¿Cómo sonará el futuro de los sectores de la economía en la postpandemia? La exigencia del mercado posppandemia estará al menos a la altura de la sobreexigencia a la cual se tuvo que adaptar la oferta en la pandemia. La demanda también será sobreexigente. La filosofía occidental miles de años atrás mediante Aristóteles nos da un indicio de cómo actuar: “La calidad no es un acto, es un hábito”. Nuevos bienes y servicios de calidad para nuevos hábitos readaptados y en proceso en la pandemia pero intensificados en la pospandemia son la clave.

Analista económico.

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