El gobierno argentino con el apoyo de la OIT (Oficina Internacional del Trabajo) publicó recientemente un documento en el cual se proyecta la evolución del sistema de previsión para las próximas cinco décadas. El documento concluye, entre otras cosas, que quien opte por el reparto obtendrá un haber medio de jubilación mayor que aquellos que elijan el sistema de capitalización. Nuestro objetivo es mostrar la debilidad de la proyección realizada, basada en un conjunto de hipótesis seleccionadas para obtener el resultado de «superioridad» del sistema de reparto antes mencionado.
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En primer lugar, veamos (en el cuadro adjunto) las hipótesis centrales de la proyección en términos de lo efectivamente ocurrido entre 1994 y 2005, y las hipótesis formuladas para 2003/2050. Aquí vamos a poner el acento sólo sobre tres variables: salarios reales, tasa de interés (rentabilidad del sistema) y tasa de inflación.
Tal como se aprecia en el cuadro, el gobierno supone que de aquí en más los salarios reales crecerán muy por encima de lo observado históricamente, y que la tasa de interés real (rentabilidad del sistema) será no sólo muy baja, sino extremadamente más baja que el promedio histórico del sistema.
Ambas hipótesis favorecenla opción de reparto, siempre que se suponga adicionalmente que de aquí en más las jubilaciones se indexarán. El documento asume indexación plena de las jubilaciones mínimas y un crecimiento real de 1,7% anual del resto de los haberes (porque aumentan con los salarios). Sin embargo, desde la sanción de la Ley de Solidaridad Previsional esto último no está legalmente garantizado, y de hecho los haberes se mantienen congelados para quienes ganan desde 600 pesos.
• Relación positiva
El ajuste supuesto de todas las jubilaciones y pensiones, por otra parte, reduciría sustancialmente el superávit y aumentaría la deuda pública (por la diferencia de haberes mal liquidados). Existe una relación positiva entre la rentabilidad en el sistema de capitalización y el crecimiento del salario necesario para igualar el haber al cese en ambos sistemas; a medida que aumenta la rentabilidad el aumento del salario que equipara ambos regímenes debe ser aún mayor. Suponiendo que la tasa de aporte personal de ambos sistemas sea la misma (digamos 11%) una tasa de interés real de 5% requiere de un aumento salarial (en ambos sistemas) de 4% anual para que el haber de reparto sea igual al de capitalización. En la cuenta propuesta por el gobierno se selecciona una tasa de interés real muy baja para hacerla compatible con aumentos de salarios moderados (aunque altos para la experiencia reciente).
Esto además supone que no existe inflación. En efecto, la inflación afecta los haberes de reparto cuando se determina el haber inicial de retiro en la medida que éstos no se actualicen o lo hagan por debajo de la inflación. Por ejemplo, si la tasa de inflación es de 10% anual, para una tasa de interés real de 5% anual se requiere un aumento de los salarios reales de 6,8% anual (en lugar de 4% del escenario sin inflación) para que se igualen ambos sistemas. Se trata de tasas decididamente inalcanzables para un horizonte de tiempo prolongado.
Un tema aparte es el de cómo se actualizan en el tiempo las jubilaciones. Los haberes de capitalización se ajustan según el sistema elegido (ya sea que se compre una renta vitalicia o se mantenga el fondo, con retiros periódicos), pero ambos básicamente varían con la rentabilidad de las inversiones. En el sistema de reparto el ajuste de haberes es totalmente discrecional por el Poder Ejecutivo. Sin embargo, aun cuando se cumplieran las hipótesis oficiales de ajustarlos según la variación salarial (1,7%), el aumento sería siempre inferior a la rentabilidad del sistema de capitalización.
• Crecimiento
En suma, las proyecciones del gobierno sólo pueden resultar favorables al reparto con los supuestos extremos elegidos (una muy baja tasa de interés junto con un moderado aumento de los salarios reales), pero eso sólo vale para el haber inicial. Al cabo de un tiempo, el haber de capitalización crece por sobre el de reparto. Ello vale aun en el caso de que en el futuro existan periódicas quitas sobre el capital que mantengan acotada la rentabilidad real, y explica por qué más de 95% de los que eligen sistema optan por la capitalización.
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