El juego de la macro en la Argentina

Opiniones

Todo parece indicar que luego de las elecciones debería venir un barajar y dar de nuevo del plan económico. Nuevas reglas y un nuevo juego

Por Federico Broggi

Lejos de hacer un paralelismo con la popular serie de Netflix, “El Juego del Calamar”, lo que busca esta columna de opinión es plantear cuáles son las reglas de política económica actuales hasta las elecciones y, de esa manera, entender un poco donde nos estamos moviendo como inversores.

Estimado lector, no me malinterprete, las políticas económicas no forman parte de un juego. Sin embargo, pensarlas como tal, suele ser útil en el mundo de las finanzas para entender el camino y tomar mejores decisiones de inversión. Comencemos.

Luego de un primer semestre en el que el Tesoro mantuvo su déficit fiscal acotado y el Banco Central acumuló reservas aprovechando el superávit comercial, la economía ingresó en “modo electoral”. Mayor déficit fiscal financiado por emisión monetaria y atraso del tipo de cambio oficial utilizándolo como ancla nominal son las características principales en este plan. A modo de ejemplo, la emisión de los meses de julio y agosto, superó a la de los primeros 6 meses de 2021 (Ver gráfico 1).

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Tras el resultado adverso en las PASO, el oficialismo acentuó este plan con distintas medidas que apuntan a mejorar la actividad económica y el salario real de los habitantes. Ahora 12 para impulsar el consumo, mayor apertura de la economía para apuntalar sectores perjudicados por el Covid-19, aumento de paritarias y bonos para jubilados y beneficiarios de planes sociales son algunas de las medidas.

La contracara de esto es mayor déficit fiscal que debe ser financiado en gran medida por emisión monetaria del Banco Central. Es decir, más pesos en la calle.

Del lado de los dólares, ya comentamos la política de atraso cambiario (dólar oficial subiendo a un menor ritmo que la inflación) que, junto con las bajas estacionales de liquidaciones del sector agrícola, provocan que el BCRA venda reservas. Reservas que no abundan

En resumen, un aumento de los pasivos del BCRA (pesos) provocado por la emisión monetaria y, una reducción de los activos (dólares) provocada por las ventas tanto en el mercado de cambios como en las intervenciones de los dólares financieros. (Ver gráfico 2)

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El mercado reaccionó con aumento de la brecha cambiaria (suba de dólares financieros), de las expectativas de devaluación y de la demanda de cobertura contra la inflación. Los bonos linkeados al dólar oficial tienen rendimientos negativos y, los atados a la inflación comprimieron los spreads con una suba de sus precios. El movimiento es natural, el exceso de pesos se canalizará a la compra de bienes cuya demanda impactará en la inflación también. Es preciso sumar que el dólar puede ser considerado como un bien adicional por lo que también la demanda del mismo aumenta junto con su precio.

De esta manera, la política económica preelectoral plantea un juego en el que la abundancia de pesos y la reducción de reservas empujan a los inversores a demandar cobertura. Como mencionamos anteriormente, bonos que siguen a la inflación y al tipo de cambio se posicionan como las mejores alternativas hasta las elecciones.

La pregunta final que nos hacemos es qué reglas habrán luego de las generales de noviembre cuando aparecerá un jugador adicional, el Fondo Monetario. ¿Repetirán el giro hacia la ortodoxia realizado el primer semestre de 2021 de menor déficit fiscal, emisión monetaria y un tipo de cambio no tan apreciado?

El gráfico 2 permite pensar que una prolongación del plan electoral más allá de noviembre sería peligroso para la situación macroeconómica. Por un lado, la continuidad del crecimiento de los pasivos monetarios generaría presiones sobre la inflación que ya se encuentra en niveles elevados. Por el otro, el BCRA necesita acumular reservas para hacer frente a compromisos externos y amortiguar posibles shocks externos por lo que la tendencia a la baja debería revertirse.

En conclusión, todo parece indicar que luego de las elecciones debería venir un barajar y dar de nuevo del plan económico. Nuevas reglas y un nuevo juego. Sin embargo, no es claro si alcanzará esto para morigerar la inflación y evitar un salto devaluatorio como lo hizo en 2021. Por lo pronto preferimos prudencia vía instrumentos con cobertura.

(*) Gerente de Research en IEB.

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