Con el riesgo país rompiendo transitoriamente los 500 puntos básicos durante enero y marcando su nivel más bajo en ocho años, la deuda argentina en dólares comenzó el año de manera excepcional. ¿Qué factores explican este movimiento y cuánto margen queda hacia adelante?
Riesgo país: ¿tiene margen para profundizar la baja?
Con el índice que mide el J.P. Morgan en mínimos de ocho años, el mercado evalúa cuánto margen queda para que la deuda argentina siga comprimiendo, en un contexto marcado por la acumulación de reservas, un escenario internacional más favorable y riesgos latentes en el frente global y climático.
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El riesgo país todavía tiene margen para seguir comprimiendo, aunque el Gobierno debería aprovechar la ventana actual para reducir los riesgos de refinanciamiento.
El factor reservas: el ancla local del rally
En el plano local, el inicio de año se destacó por la excelente performance del BCRA en su nuevo objetivo de acumular reservas. En diciembre, el equipo económico anunció el inicio de la fase 4 del programa de estabilización, cuyos dos principales ejes fueron: el compromiso no vinculante de comprar u$s10.000 millones por parte del BCRA en 2026 y el cambio en la regla de crecimiento de la banda superior, del 1% mensual a inflación t-2.
Si bien ambos cambios habían sido bien recibidos por el mercado, existía escepticismo sobre la capacidad del Gobierno de llevarlos a la práctica. En ese momento, el tipo de cambio operaba a solo 5% del límite de la banda superior, y muchos operadores dudaban de si el BCRA podría comprar las reservas comprometidas sin que la cotización superara ese umbral.
Lo sorpresivo fue lo robusto del resultado obtenido este año: el BCRA acumula 24 jornadas consecutivas de compras, con un saldo acumulado de u$s1.424 millones desde el inicio del programa, mientras que el tipo de cambio se mantuvo estable, oscilando entre $1.440 y $1.470.
A la vez, considerando que el techo de la banda ahora aumenta a una velocidad superior (2,5% en enero y 2,8% en febrero), el tipo de cambio oficial ya se ubica 8% por debajo del techo, lo que le brinda mayor flexibilidad al esquema. Esto mejora la percepción de solvencia y reduce el riesgo de eventos cambiarios disruptivos.
Entre los factores que explican estos resultados se destacan la excelente cosecha de trigo y la reapertura de los mercados internacionales de deuda para provincias y empresas argentinas tras el resultado electoral de octubre de 2025.
Según una presentación oficial del BCRA, a mediados de enero todavía restaban liquidar en el mercado oficial u$s3.600 millones de los u$s6.400 millones obtenidos en el exterior por empresas locales hasta esa fecha. A su vez, estimamos que desde la publicación del reporte las compañías sumaron u$s1.600 millones adicionales entre colocaciones locales e internacionales, que continuarán aportando oferta de divisas y fortaleciendo las perspectivas de estabilidad cambiaria y acumulación de reservas en los próximos meses.
Contexto internacional, riesgos y estrategia: hasta dónde puede comprimir
Más allá de la dinámica local, el contexto internacional también jugó a favor. Durante enero, el dólar se debilitó 1,3% frente a otras monedas, lo que suele favorecer a los mercados emergentes. En ese mismo período, el ETF de mercados emergentes (EEM) subió 7,7%, mientras que en América Latina la suba fue aún más marcada: el ETF regional (ILF) avanzó 15,4% y el ETF de Brasil (EWZ) ganó 15,8%.
En este marco, la vuelta de Ecuador a los mercados internacionales de deuda cobró especial relevancia por sus similitudes con el caso argentino. Ecuador emitió u$s4.000 millones en bonos con vencimiento en 2034 y 2039, logrando comprimir su riesgo país en 50 puntos básicos. Las coincidencias incluyen niveles de riesgo similares, calificación crediticia comparable, misma región y falta de acceso a los mercados tras las reestructuraciones de 2020.
Sin embargo, los riesgos persisten. La sorpresiva nominación de Kevin Warsh para liderar la Reserva Federal por parte de Donald Trump reavivó la volatilidad global y puso en duda las expectativas de una política monetaria más laxa a partir de mayo de 2026, cuando vence el mandato de Jerome Powell. En respuesta, el dólar cortó su tendencia bajista y volvió a apreciarse.
A esto se suman los riesgos asociados a la sobrevaluación de empresas tecnológicas y a las disrupciones provocadas por la inteligencia artificial. Esta semana, el Nasdaq acumuló una caída de 4,5%, luego del lanzamiento de una nueva herramienta de IA por parte de Anthropic, que generó temores sobre el impacto en empresas desarrolladoras de software y se extendió luego a todo el sector tecnológico.
En el plano local, otro foco de atención es el sector agropecuario. La falta de lluvias y el calor extremo ponen en riesgo los rindes de la cosecha gruesa. La Bolsa de Cereales alertó sobre una caída de 8,6 puntos porcentuales en la condición Normal/Buena de los cultivos y de 5,6 puntos porcentuales en la condición hídrica Adecuada/Óptima. Si estas condiciones no mejoran, una menor cosecha podría reducir los saldos exportables, deteriorar la acumulación de reservas y presionar al alza los spreads de crédito.
Implicancias para la estrategia de inversión
Mantenemos una visión optimista sobre los activos argentinos. Si bien el riesgo país alcanzó mínimos de ocho años, aún se ubica 100 puntos básicos por encima del promedio de 2017 (412 puntos), en un contexto global hoy más favorable. El spread del EMBI+ Global se encuentra actualmente cerca de 100 puntos básicos por debajo del promedio de 2017, mientras que el EMBI+ Latam se ubica unos 80 puntos básicos por debajo.
Esto sugiere que el contexto internacional continúa siendo favorable y que el riesgo país podría converger a niveles incluso más bajos que los observados en el mejor momento de la administración Macri. Para ello, será clave sostener la acumulación de reservas y mostrar capacidad de acceso al mercado de deuda para refinanciar vencimientos, dos factores destacados recientemente por Fitch como condiciones necesarias para una mejora de calificación hacia B-, en línea con Ecuador.
Nuestra visión es que el riesgo país todavía tiene margen para seguir comprimiendo, aunque el Gobierno debería aprovechar la ventana actual para reducir los riesgos de refinanciamiento. En este escenario, recomendamos posicionarse en bonos largos, en particular el Bonar 2038 (AE38), como instrumento preferido para inversores locales con una visión constructiva sobre la deuda argentina.
Research Asset Management de PPI
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