13 de abril 2006 - 00:00

Roggero: del poder máximo al exilio del llano

HumbertoRoggero,expresidentedelbloqueperonistahasta elgobiernodeEduardoDuhalde,volvió alpaísdespuésde unautoexilioacadémicoenLondres.No quierehablar deNéstorKirchner,pero estádispuestoa volver ala política.
Humberto Roggero, ex presidente del bloque peronista hasta el gobierno de Eduardo Duhalde, volvió al país después de un autoexilio académico en Londres. No quiere hablar de Néstor Kirchner, pero está dispuesto a volver a la política.
El peronista cordobés Humberto Roggero es uno de los casos más extraños dentro de la dirigencia política argentina. Fue protagonista de la transición entre los gobiernos de Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde en medio de la crisis, como presidente del bloque justicialista de entonces. Poco después de ese proceso partió como embajador a Italia y, tras un breve paso para terminar de cumplir su mandato como diputado, desde el llano partió a vivir al exterior. Hace días volvió de Gran Bretaña, donde dedica sus días a estudiar política internacional y en breve partirá nuevamente para un doctorado en el tema. Desde afuera, y conociendo todos los hilos de la interna peronista, se niega a calificar al gobierno de Néstor Kirchner, le gusta mostrarse influido por el nuevo pensamiento social europeo, pero prefiere hablar sólo de los cambios que experimenta en el mundo y las oportunidades que está perdiendo Latinoamérica, aunque quede claro que se refiere al país.

Periodista: Usted es uno de esos casos extraños de políticos gravitantes que de la mañana a la noche pasan a un exilio voluntario. ¿Cómo ve al país desde afuera con visión de extranjero?

Humberto Roggero: El mundo está en debate, avanza hacia los nuevos polos de poder, como Asia; hoy la clave está en cómo se desarrollan la economía y la sociedad del conocimiento, y esto genera una fractura en la sociedad mundial. Hay dos modelos: la tradicionalindustria con bajos salarios y el modelo de los altos salarios con alta tecnología. Pero todo es analizado en políticas de largo plazo, aunque haya que destinar tiempo a atender la coyuntura. Hay algo que Latinoamérica no entiende: cada vez la división es menos entre ricos y pobres, sino entre estar dentro del conocimiento o fuera del conocimiento.

P.: Pero hoy la Argentina parece sólo abocada en solucionar sus problemas urgentes. ¿El mundo le puede dar tiempo al país para eso?

H.R.: Mire, Europa tiene problemas serios, pero tiene un programa como el de Lisboa para ver cómo sale de aquí al 2010. La Argentina está viviendo la salida de la crisis, de una crisis que apareció por eclosión y de la que se fue saliendo como se pudo, aunque benefició el momento de crecimiento importante en el mundo. Lo que hay que pensar es sobre qué modelo avanzamos, y en esto me parece que la dirigencia política, saliendo de la coyuntura y del hoy que hay que resolver y que hay que gobernar, deberíamos pensar más en el modelo estratégico por seguir. Esto va más allá del tipo de cambio alto o bajo: esto es si nosotros vamos a un modelo de transferencia tecnológica con determinadas regiones o nichos, o quedamos librados a un conflicto de intereses sociales contrapuestos donde la filosofía termina siendo: en lugar de destruir la pobreza, destruyamos la riqueza.

P.: ¿Cómo se ve a Latinoamérica hoy desde Europa?

H.R.: Se visualiza a Brasil como el eje principal; se sigue muy de cerca el proceso chileno; la Argentina figura, pero dentro del proceso alimentario. La atención no pasa por América Latina o Africa, sino Asia: todos miran a China, India o Japón. En ese caso nosotros sólo tenemos un valor complementario.

P.: ¿Ya que está en la Argentina, no va a hacer un poco de política en Córdoba?

H.R.: No, me han invitado a la Universidad Católica para dar algunas conferencias. Por supuesto que voy a visitar a los amigos de la política, pero sólo a eso, política nada.

P.: ¿Pero volvería a hacer política en algún momento?

H.R.: Sí, pero con otras bases. Hay que tener claro que la discusión entre ser más o menos estatistas es del pasado. Hoy el tema es el nuevo rol del Estado social activo, donde las fuerzas productivas están liberadas al sector privado y cómo se resuelven los problemas sociales, identificando al ciudadano como persona y no como número. En esto los mecanismos de control son básicos y creo que es en lo que Argentina ha fallado.

P.: Todo un cambio con el Roggero de hace cinco años...

H.R.: No, siempre tuve claro que el futuro es el futuro del conocimiento. Siempre pensé que la Argentina no tiene una dirigencia importante porque la Argentina no tiene una «clase» dirigente importante. Es ahí de donde surge. Acá en lo que hemos fallado es en la generación de una clase dirigente.

Entrevista de Rubén Rabanal

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