Breve crónica del Salario Mínimo Vital y Móvil en Argentina

Opiniones

En contexto de Pandemia los ingresos de los Argentinos caen, el nivel de actividad se recupera en la Industria pero no sucede lo mismo en el comercio, en el consumo masivo y menos en los servicios.

En contexto de Pandemia los ingresos de los Argentinos caen, el nivel de actividad se recupera en la Industria pero no sucede lo mismo en el comercio, en el consumo masivo y menos en los servicios. El deterioro del bolsillo es enorme.

El salario mínimo vital y móvil con el último ajuste del 9 % en Abril y 4 % en Mayo es de $ 24.408. La canasta básica alimentaria que mide el INDEC para una familia tipo es de $ 26.667. Con el salario mínimo ningún de los objetivos que establece la ley de contrato de trabajo siendo "la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia, en su jornada legal de trabajo, de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión”.

El salario mínimo vital y móvil no cubre vivienda digna, educación, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones ni previsión. Por su parte con un salario mínimo estas debajo un 9 % de lo que necesita una familia como mínimo para cubrir su canasta básica alimentaria. Con un Salario Mínimo vital y móvil que no logra nada de lo propuesto con la Ley 16.459 sancionada en junio de 1964 y promulgada por el presidente Arturo Umberto Illia una familia se encuentra en la indigencia.

Cuando se creó el Salario mínimo vital y móvil equivalía a $ 14.000 de Peso Moneda Nacional que fue el papel moneda vigente en la República Argentina en el período 1881-1969. Hasta ese momento no habíamos cambiado la denominación de nuestra moneda. Argentina era estable, pujante, creciente. A partir de la década del 40 el Peso Moneda Nacional comienza a perder valor. Inclusive en la presidencia de Arturo Frondizi previo a Illia la inflación comenzó a acelerarse a tres dígitos. Mientras durante la presidencia de Juan Domingo Perón tuvimos inflación del 13,6 % en 1947 ya en 1953 la inflación era del 38,8 %. Casi lo que el actual gobierno de Alberto Fernández considero razonable y en desaceleración en 2020 en Pandemia respecto del 56,7 % en 2019 al cerrar con 36,7%. En el caso de Frondizi en 1959 la inflación fue del 113 %. El Peso Moneda Nacional se iba despidiendo de su valor real año a año y se le iban agregando más ceros para que su valor nominal no pierdan tanto frente a su valor real.

En 1964 cuando se crea el salario mínimo vital y móvil equivalía a u$s 386,15. 57 años después equivale en el 2021 a u$s 150. El resultado de la decadencia Argentina está representado en esa persona que si nació en 1964 hoy tiene 57 años y el 38 % del tiempo en su vida lo paso en Recesión en nuestro país.

El Salario Mínimo vital y móvil de cada país es tomado como parámetro para evaluar la paridad de poder adquisitivo entre diferentes países. De acuerdo a un estudio realizado por Focus Market tomando en consideración las horas de trabajo necesarias de un salario mínimo vital y móvil medido en dólares para comprar diferentes productos en países de América Latina determina que Argentina es cara para los Argentinos y muy barata para los extranjeros. O también los extranjeros deben trabajar menos horas para comprar los mismos productos en sus países. El deterior del ingreso de la población Argentina es visible, la pérdida de poder adquisitivo de nuestra moneda sostenido por año y la inflación sin expectativa de freno.

Para el caso de la compra de una hamburguesa en Venezuela se requieren 960 horas de trabajo medidos en su salario mínimo vital y móvil, en Argentina 4 horas 36 minutos mientras en el otro extremo en Uruguay se requieren 2 horas 43 minutos y en Chile 2 horas 13 minutos.

D1.png

Fuente: Focus Market

Para el caso de muchos productos que se comercializan en Argentina a pesar del reciente ajuste del Salario Mínimo vital y móvil en pesos la devaluación de la moneda local frente a la divisa norteamericana al comparar con el poder adquisitivo del salario y horas de trabajo necesarias para adquirir la misma unidad de producto en otros países de América Latina en nuestro país se requieren más horas promedio que en el resto de los casos.

Para el caso de la compra de una Gaseosa Cola en Venezuela se requieren 549 horas y 36 minutos, en Argentina 1 hora 29 minutos mientras en el otro extremo en Perú se requiere 37 minutos y en Ecuador 29 minutos.

D2.png

Fuente: Focus Market

Argentina hoy tiene el segundo salario mínimo vital y móvil medido en dólares más bajo de América Latina. La contracara de esta situación es que frente a salarios más altos en otros países de Latam superada la Pandemia los bienes y servicios que se comercializan en Argentina medidos en dólares son muy baratos para los extranjeros lo cual abre una oportunidad para la llegada de turistas con fuerte consumo en el mercado argentino. Sin embargo, habrá que evaluar si el retraso cambiario genera que esta ventaja se vaya diluyendo en el tiempo.

Para el caso de la compra de una Cerveza en Venezuela se requieren 602 horas y 24 minutos, en Chile 2 horas 16 minutos, en Argentina 1 hora 53 minutos mientras en el otro extremo en Ecuador se requieren 1 horas 12 minutos y en Colombia 1 hora.

D3.png

Fuente: Focus Market

Para el caso de la compra de un Café en Venezuela se requieren 516 horas, en México 2 horas 25 minutos, en Perú 2 horas 4 minutos mientras en el otro extremo en Brasil se requieren 1 horas 19 minutos y en Colombia 1 hora y 3 minutos ambos países con producción local de café.

D4.png

Fuente: Focus Market

Si tomamos en consideración la Paridad de Poder Adquisitivo la cantidad de horas necesarias para comprar los mismos bienes se pueden incrementar de producirse a lo largo del año una ampliación de las brechas cambiarias y una devaluación del peso frente al dólar en el mercado paralelo respecto del oficial ya que lo Argentinos verían deteriorado su salario mínimo para adquirir esos mismos productos en otros países de Latinoamérica.

Al día de hoy 57 años después de la creación del Salario Mínimo vital y móvil en Argentina equivale a un 151 % menos en dólares que aquel entonces donde el Salario Mínimo Vital y Móvil no solo debía proveer alimentación sino además vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión. Falta a todo su fin originario. Pero la mayor falta es la “previsión” nadie sabe qué puede pasar mañana por que Argentina es imprevisible en su plan macroeconómico futuro. No podemos pretender mayor previsibilidad en la economía diaria micro de todos nuestros días. No hay pequeños números “sanos” sino los grandes sufren de una enfermedad crónica de déficit fiscal permanente con incremento ineficiente del gasto público que obtura el protagonismo del sector privado para mejorar la inversión, producción, crecimiento, empleo y un nivel de ingreso creciente en el tiempo.

(*) Analista Económico.

Dejá tu comentario