La ciencia demostró que la nutrición puede impactar en la formación de cataratas y en la degeneración macular relacionada con la edad, también conocida como maculopatía senil, dos causas frecuentes de pérdida de visión. La dieta cumple un rol importante debido a que, una vez diagnosticadas, el tratamiento puede ser limitado.
Las cataratas se desarrollan cuando las proteínas de la lente natural, conocida como cristalino, se dañan y producen su opacidad. En gran parte, el deterioro se da por la radiación ultravioleta. La vitamina E -y también la C, según ciertos estudios- es un posible protector en la reacción química que altera el contenido natural del cristalino, ayudando a prevenir el desarrollo de cataratas.
La mácula contiene una alta cantidad de células encargadas de generar una imagen de color nítida. Cuando hay una pérdida celular, éstas no pueden regenerarse y la visión afectada ya no se recupera. Concentraciones de vitamina E han demostrado ser protectoras contra la maculopatía. Algunos investigadores también encontraron beneficios en aumentar los niveles en sangre de dos pigmentos provenientes de plantas llamados luteína y zeaxantina.
Por ello, se recomienda ingerir cinco porciones de fruta y vegetales diarios, porque proveen más de 100 mg de vitamina C, mientras que dos porciones de nueces y semillas aportan entre 8 y 14 mg de vitamina E. Algunos estudios sugieren consumir 6 mg diarios o más de carotenos para disminuir el riesgo de maculopatía senil.
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