A dónde debe apuntar el mercado de trabajo en el futuro

Opiniones

Los cambios son globales pero los modos de afrontarlos deben ser acordes a los recursos locales tanto de los Estados como de las empresas. La formación superior y la demanda de habilidades, las claves.

El sector productivo y las profesiones estaban, aún antes del Covid-19, cambiando a un ritmo cada vez más veloz. La llamada revolución digital ha provocado que se produzcan modificaciones en los procesos de trabajo de todas las industrias. Algunos de los beneficios más claros son la mayor facilidad en el acceso a canales de comunicación e información, y el aumento de la productividad y flexibilidad. Otro aspecto relevante es el surgimiento de nuevos empleos y condiciones de trabajo, provocados por la automatización de tareas, la brecha de habilidades, el desempleo, la informalidad, entre otros. Este escenario, no sólo desafía las estructuras sociales, económicas y productivas, sino que se complejiza aún más con avance del coronavirus (Covid-19) en todo el mundo.

Los cambios son globales pero los modos de afrontarlos deben ser acordes a los recursos locales tanto de los Estados como de las empresas. En efecto, debemos decir que -paradójicamente- la respuesta no ha sido global a una pandemia que sí lo es… cada país ha desplegado sus propias y diversas acciones para proteger la salud y la economía. En este sentido, construir juntos el futuro del empleo constituye una condición indispensable para el crecimiento sostenido, pero no debemos perder de vista que es un proceso que debe hacer foco en la equidad. Resulta fundamental, entonces, contar con un diagnóstico de la fuerza laboral presente y futura, como insumo para la elaboración de trayectorias formativas que generen oportunidades de inclusión socio laboral, en base a las necesidades territoriales.

Según el “Índice de calidad del empleo del sector privado de Estados Unidos”, elaborado por la Escuela de Leyes de Cornell University, más de 37 millones de empleos en los Estados Unidos son vulnerables a los despidos a corto plazo debido al avance del coronavirus. Entre las industrias más afectadas son las de servicios de alimentos y bebidas (gastronomía), indumentaria y venta minorista (retail), servicios de soporte y alojamientos, servicios de automóviles y el sector educativo.

Por otra parte, el informe Ideas para la Argentina del 2030, publicado por la Jefatura de Gabinete de la Nación, señala que cerca del 50% de las empresas tiene dificultades para cubrir los perfiles profesionales adecuados debido a falta de competencias técnicas (27%), falta de experiencia (20%), falta de candidatos que se postulen (19%). Asimismo, según estimaciones el Banco Interamericano de Desarrollo, el 65% de los trabajadores de la Argentina se encuentran en ocupaciones que podrían ser automatizadas.

El desafío es claro, tenemos que promover esquemas de formación y desarrollo de habilidades que pueden mejorar las competencias y empleabilidad de la fuerza de trabajo. Este es un factor esencial para la transición a la economía formal. Aquí es donde el desarrollo local tiene sus mayores desafíos.

¿Qué cambios se deben impulsar hoy para estar preparados para afrontar los desafíos que propone el futuro del trabajo? ¿Pueden los estados nacionales y provinciales crear ofertas de formación que les permitan potenciar su desarrollo local incluso en contextos de pandemia?

Para dar respuestas a estas preguntas, tenemos que diseñar escenarios que nos permitan comprender cómo se transformará la fuerza laboral, la actividad productiva y la cultura laboral. Para ello es necesario determinar la oferta de habilidades en la formación superior y la demanda de habilidades en el mercado local, y diseñar las transformaciones pertinentes. De este modo, estaremos en condiciones de elaborar recomendaciones para mejorar políticas públicas en materia de preparación para la futura realidad productiva.

Hoy nos vemos obligados a rediseñar las industrias para revitalizar la economía de un mundo y un futuro post-pandemia que aún es incierto. Aprender del mundo para estar preparados para lo que viene es esencial, así como también lo es comprender cuál es el potencial con el que ya contamos en nuestro país para diseñar una matriz productiva acorde a la nueva economía global.

(*) Investigador de la Red Internacional de Educación para el Trabajo (RIET).

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