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F.C.: Oye, te estoy escuchando aquí en «Aló Presidente», y todos los datos que has manejado en unos minutos ahí. Me parece muy buena la argumentación sobre el crecimiento del PBI, sobre el decrecimiento del desempleo, muchas cosas muy interesantes.
H.Ch.: How are you, Fidel?
F.C.: Very well (risas).
H.Ch.: Oye, tú no sabes qué alegría nos da oír tu voz y saber que estás bien.
F.C.: Muchas gracias.
H.Ch.: Un abrazo; estamos muy sorprendidos, gratamente sorprendidos. Y estábamos, como casi siempre, hablando de ti hace un rato.
F.C.: Yo sabía que terminaba en un «Aló Presidente».
H.Ch.: ¿Tú sabes cuántas hectáreas de maíz hacen falta para producir un millón de barriles de etanol?
F.C.: De etanol, creo que hablaste el otro día de 20 millones de hectáreas, algo de eso (risas), pero recuérdamelo.
H.Ch.: Veinte millones. Tú eres el que tiene la mente privilegiada (...)
F.C.: Tú dices que yo supe inglés, pero lo supe en un tiempo.
H.Ch.: ¿Se te olvidó?
F.C.: El trauma que me dejaron después me ha hecho olvidar, y por eso no tengo la memoria privilegiada que tú tienes: la capacidad de síntesis, tu oído musical, tu capacidad de recordar cualquier canción. Porque yo no puedo creer que tú hayas fiestado (festejado) tanto como para que te recuerdes de todas las canciones que entonas en el «Aló Presidente». Así que te envidio eso.
H.Ch.: No, yo no fiesté ( festejé) tanto como tú; nunca fui tanto como tú a fiestas ni canté tanto como tú.
F.C.: ¡No, hombre, no! Yo me acuerdo más o menos de la esencia de las ideas, pero tú tienes la palabra exacta, que te observo que la buscas, la repites, buscas la palabra exacta. Al fin y al cabo, tú vas a pasar entre los grandes escritores de este hemisferio. Y no te lamentes, porque los escritores tienen cada vez un poder mayor.
H.Ch.: Te iba a preguntar algo. ¿Qué opinas de esta noticia de última hora que llega por aquí? El 67% de los estadounidenses desaprueba la política de Bush en Irak. Tú sabes que nos estamos preparando para darle la bienvenida a Bush en Sudamérica.
F.C.: ¡Ah!, le van a dar una bienvenida. Sí, he oído decir algo; creo que va a haber organizaciones de masas, todo dentro de un espíritu muy pacífico y muy respetuoso. Pero apuesto a que tú no sabes dos noticias nuevas de hoy.
H.Ch.: Dime, a ver, dame un tubazo ahí a «Aló Presidente».
F.C.: Por ejemplo, la Bolsa de Shanghai cayó 9% hoy, y la Bolsa de Nueva York, que es la reina, cayó 4% hoy. Es una de las más grandes caídas que ha tenido en los últimos años, y eso realmente no viene sino a comprobar lo que estamos pensando.
H.Ch.: Bueno, esas noticias yo no...
F.C.: Hoy perdieron allí 800 mil millones de dólares, y ésa es la reina de las Bolsas, y cayó más que cuando se produjo la crisis por allá, por el sudeste asiático. Así que no sé qué va a agitar más a los dirigentes de Estados Unidos -bueno, a quien dirige Estados Unidos motu proprio-: si la noticia de lo que ocurrió por allá o su recorrido por Sudamérica. ¿Qué piensas tú?
H.Ch.: No, te digo que no tenía esas noticias, esas caídas de la Bolsa de Shanghai y de la Bolsa de Nueva York. Tú debes saber ya (porque tú todo lo sabes) que el Fondo Monetario está en crisis. Yo decía que a lo mejor le van a tener que pedir un préstamo al Banco del Sur. El Fondo Monetario no tiene para pagar sueldos; está vendiendo las barras de oro.
F.C.: Sí, está vendiendo oro, que es lo único que vale ahora. Lo que debe vender son papeles, los papeles con que paga Estados Unidos. Vender oro ahora es cosa de locos. Pero bueno, el Banco del Sur es un banco serio, aspira a ser un banco serio.
H.Ch.: Será un banco serio.
F.C.: Y una cosa que se me olvidaba: que aquí todo el mundo te agradece tener noticias de mí, porque yo hablo y hago silencio, mutismo total.
H.Ch.: Sí, Fidel, yo me he convertido. Tú me has convertido en una especie de emisario o de fuente. El que quiere saber cómo está Fidel pues viene aquí, me llama, conversa conmigo, y yo siempre le digo la verdad, lo que está ocurriendo: tu recuperación, tu ejemplo, tu constancia.
F.C.: Un millón de gracias para todos.
H.Ch.: Vamos a darle un aplauso a Fidel (aplausos). ¡Hasta la victoria siempre!
F.C.: ¡Hasta la victoria siempre!
H.Ch.: ¡Venceremos!
F.C.: ¡Venceremos!




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