Una venganza de Fidel Castro
(La médica cubana Hilda Molina dio a conocer ayer una carta que le envió en abril pasado a Néstor Kirchner que puede ser la clave de la resolución del Presidente de no hacer la visita que tenía prevista para este mes a La Habana. Pese a que estaba agendado y comunicado públicamente -este diario había dado el adelanto en febrero pasado-, Kirchner decidió no viajar por no haber podido aún lograr del régimen de Fidel Castro una solución a la crisis desatada por la prohibición a Molina de visitar la Argentina, adonde viven su hijo, su nuera y sus nietos, estos últimos de nacionalidad argentina. Aquí lo principal del diálogo que la medica mantuvo por FM «La Isla» con la periodista Elisabeth De Luca en una comunicación telefónica desde La Habana.)
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Fidel Castro
Hilda Molina: Usted sabe que el gobierno cubano no habla nunca con las personas que discrepan de su política. Cuando habla es para amenazar. El gobierno cubano no entiende de diálogo ni de conversación con las personas que no están de acuerdo con él. Por lo tanto, yo nunca tendré ningún tipo de información directa por parte del gobierno cubano.
P.: ¿De la Argentina le llega alguna información?
H.M.: El embajador (Darío Alessandro) y el diplomático Eduardo Gómez de la embajada argentina sí nos visitan frecuentemente a mi madre y a mí, preocupados por la abuelita de los niños argentinos cuyos derechos está violando el gobierno cubano. Ellos nos han dicho que van a seguir trabajando en esta situación. Es lo que nos han informado en todo momento el asesor de la familia, el doctor Eduardo Valdés, que está en contacto con mi familia en la Argentina y me llamó hace como dos semanas para pedirnos que tratáramos de no interferir con las negociaciones que estaba sosteniendo el gobierno con el gobierno cubano. O sea que parecía que había una puerta de diálogo, pero bueno, parece que definitivamente han dicho que no.
P.: Pero del gobierno de su país no sabe nada...
H.M.: El gobierno cubano nunca va a hablar conmigo, porque las personas que discrepamos del gobierno somos consideradas no personas, independientemente de que uno haya dado la vida por este país como he hecho yo que dediqué lo mejor de mi vida a este país. Pero la información que yo tengo es que siempre ha habido una insistencia por parte del gobierno argentino, preocupado por los derechos de mis nietos que están violando.
P.: ¿A usted le hubiera gustado que vaya el presidente Kirchner allá?»
H.M.: A mí sí me hubiera gustado porque tal vez hubiera podido realizar alguna gestión para que mis nietos no sigan sufriendo por esta situación anormal que el gobierno cubano les ha creado. Yo lo que quiero es ver a mis nietos, que ellos piensen que tienen una abuela normal, que esos niños no vean como anormal la situación de nuestra familia. Yo siempre he dicho que iría a la Argentina a una visita netamente familiar. En la Argentina yo solamente iba a ver a mi hijo y a mi nuera, que hace más de 11 años que no los veo, y a conocer a mis nietecitos y que ellos vieran que tienen una abuelita normal que puede compartir su vida con ellos cuando ellos lo deseen, porque eso es un derecho que asiste a esos niños.
P.: ¿Es cierto que no la dejan salir por la información secreta que usted posee acerca de Fidel Castro?
H.M.: Yo no tengo información. Cuando triunfó este sistema tenía 15 años nada más. Debido a que mi familia paterna había luchado mucho en el Movimiento 27 de Julio contra la dictadura que había aquí de Batista, nos quedamos en Cuba. Mi madre no estaba de acuerdo porque mi familia materna es católica y aquí hubo problemas con la religión católica. Y bueno, nos quedamos.
P.: ¿Cuándo tuvo actividad pública?
H.M.: Yo me hice médica neurocirujana, siempre fui muy buena estudiante. Y por iniciativa mía se fundó un centro muy importante en Neurociencia en Cuba. Yo introduje esa ciencia, no la inventé, la introduje en el mundo desarrollado, la asimilé y propuse crear un centro. Y el centro se creó de acuerdo con el diseño que yo había hecho.
P.: Pero también estuvo en política usted...
H.M.: El centro se hizo muy famoso y aquí las personas que se destacan en la ciencia, en los deportes, en el arte, etc., inmediatamente se hacen diputados al Parlamento. Yo fui diputada, no porque sea una persona política, mi mundo es un mundo de ciencia, de neurociencia. Pero bueno, sí, llegué a ocupar posiciones como ocupan en este momento artistas, deportistas, científicos. Pero mi mundo era este centro, y yo estaba disgustada desde hacía tiempo por algunas cosas, pero yo pensaba que mi deber en la vida no era la política, sino dedicarme a mis compatriotas enfermos y decidí dedicarme toda la vida a eso.
P.: ¿Cuándo empiezan sus problemas políticos?
H.M.: Independientemente de otros puntos discrepantes que son bastantes, lo que a mí me lleva a separarme del sistema es que por orden de los funcionarios, en este caso del Ministro de Salud Pública, este centro se debía dedicar a extranjeros nada más. Y yo pienso que no se puede discriminar a los pacientes cubanos, como se discrimina a los cubanos en el campo del turismo y en todos los demás campos, que los cubanos son personas de segunda o tercera categoría en su propio país. Yo pensé que ya era el colmo que eso fuera también a invadir la esfera de la salud, y después de luchar bastante tiempo por tratar de que eso no fuera así, cuando vi que no (porque quienes dirigen aquí son ellos), que no había otra opción, sencillamente me desvinculé totalmente del sistema.
P.: ¿Se llevó algún secreto de esa actividad?
H.M.: Yo no domino ningún secreto ni domino nada que pueda impedir que yo viaje a la Argentina. Todo lo que tenía que decir lo he dicho aquí en Cuba, es sencillamente una venganza, yo pienso que es como un escarmiento. Es un análisis que yo hago como para que las personas que han llegado al nivel que yo llegué en Cuba sepan que si toman la decisión que yo tomé, les va a costar caro. A mí me han hecho lo peor que me podían hacer, despojarme de mi único hijo.
P.: Por teléfono no va a poder contarme si alguna vez conoció algún tipo de irregularidad del régimen...
H.M.: Yo dije todo lo que pienso y por teléfono lo podría decir. ¿Qué cosa más significativa que un cubano en Cuba no tenga derecho a nada, y que un extranjero en Cuba es muchísimo más importante. Yo pensé que cuando ya eso invadía el campo de la salud, era el colmo de la ignominia a la cual yo no me podía prestar.
P.: ¿En Cuba está sola en esta pelea?
H.M.: Hasta donde yo tengo información, yo no creo que ningún diputado en Cuba haya renunciado como lo hice yo. A las personas aquí les da miedo renunciar, hasta incluso aunque sientan deseos de hacerlo. Algunas personas de cierto nivel han aprovechado un viaje al exterior, se han quedado en el exterior, entonces en el exterior han hablado. Yo viajaba, pero decidí defender mi punto de vista aquí dentro de mi país.
P.: Tampoco Fidel Castro va a ser eterno, ¿no?
H.M.: En mi modesto análisis de la situación, tal vez me equivoque y ojalá que así sea, pienso que hay muchas personas alrededor de él que están muy comprometidas con todo lo que ha pasado en Cuba, y que tan tranquilamente no van a dejar perder ese poder que tienen.
P.: ¿Cree que aun sin Fidel no la van a dejar salir?
H.M.: ¿Usted sabe lo que es para una persona que hace casi doce años que no tiene que ver con este sistema, que no percibe un centavo, tenga que pedir un permiso para ir a ver a mi único hijo y a conocer a mis nietos, y sea el gobierno el que tenga el derecho de decidir lo que hacen todos los cubanos aquí? Las personas están calladas, pero yo no me callo, ése es el problema. El gobierno siempre alababa mis cualidades como trabajadora, como científica.Yo siempre fui muy alabada, muy reconocida, muy condecorada por el gobierno.
P.: ¿Qué le dicen esos funcionarios?
H.M.: El diplomático Eduardo Gómez, que es el consejero de la embajada argentina, nos visitó el sábado y nos dijo que el gobierno seguía en sus gestiones, que no las iba a abandonar porque saben que hay dos niños argentinos que ya están afectados y sufriendo. En este caso, el gobierno argentino, se lo digo sinceramente, no se trata de los derechos de Hilda Molina que es una cubana que en definitiva tiene que pagar las consecuencias de haber estado vinculada a este sistema, son los derechos de dos niñitos.
P.: ¿El embajador cuándo estuvo con usted?
H.M.: Estuvo hace como dos semanas y me dijo que el gobierno estaba profundamente en el tema, que no lo iba a abandonar. Y la semana pasada, Eduardo Gómez nos ratificó lo mismo, pero no nos dijo nada de la respuesta que había dado el gobierno cubano.




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