Violencia simbólica en la música

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La violencia simbólica es aquella que no se traduce en acciones físicas, sino que se transmite mediante mensajes, estereotipos, roles.

La violencia simbólica es aquella que no se traduce en acciones físicas, sino que se transmite mediante mensajes, estereotipos, roles. Desde Grow, género y trabajo este año decidimos abordar este tipo de violencia. Y junto con nuestra campaña, lanzamos una encuesta para indagar de qué formas la violencia simbólica era vivida en los ámbitos laborales.

La encuesta fue respondida por 701 personas: 552 mujeres, 122 varones y 27 personas de otras identidades de género. Sus resultados no hacen más que confirmar que son las mujeres y personas de la comunidad LGBTIQ+ quienes se ven más expuestas a este tipo de violencia. Así, 9 de cada 10 mujeres respondieron haber experimentado violencia simbólica alguna vez, mientras que a menos de la mitad de los varones le sucedió lo mismo. Este tipo de situaciones alcanzó al 87% de las personas de otras identidades de género.

División sexual del trabajo

Al 46% de las mujeres le preguntaron alguna vez en una entrevista laboral acerca de sus planes familiares; mientras que esto le sucedió al 25% de los varones y al 25% de las personas que no se identifican como varón ni como mujer. Si bien en las últimas décadas se ha avanzado en la inserción de las mujeres en el mercado laboral, la división sexual del trabajo sigue marcando la realidad de muchísimas mujeres que terminan relegando sus proyectos profesionales para dedicarse a la crianza y a las tareas de cuidado no remunerado.

Actualmente, la brecha de participación laboral supera los 20pp: es de 49% para las mujeres y 71% para los varones (Ministerio de Economía 2020). La contracara de esa menor participación en el mercado laboral es la desigual distribución de las tareas domésticas. Según la CEPAL (2020), las mujeres dedican el 23% de su tiempo a este tipo de tareas, mientras que los varones solo el 9%.

Al mismo tiempo, aquellas que deciden o pueden continuar con sus carreras, tienen dificultades para conciliar sus trabajos con las tareas de cuidado: el 37% de las personas encuestadas alguna vez escuchó que las mujeres con hijos/as faltan mucho.

Sexismo en el ámbito laboral

Otros datos de la encuesta tienen que ver con el sexismo en los ámbitos laborales que implica asignar características determinadas a la idea de ser varón y de ser mujer. Muchas de las que se asignan a las mujeres parecerían ser positivas, pero terminan de todas formas condicionando sus desarrollos profesionales.

De la encuesta se desprende que 4 de cada 10 mujeres escucharon alguna vez que “las mujeres no pueden liderar determinados grupos de trabajo por ser más sentimentales”. El 43% de las mujeres, frente al 25% de los varones, escuchó que las mujeres son más detallistas. El 36% de ellas y el 17% de ellos escucharon que las mujeres son más empáticas. Estos sesgos terminan encasillando a las mujeres en determinados roles, y limitando sus posibilidades de crecimiento en puestos de liderazgo en las organizaciones. Es lo que se conoce como techos de cristal.

Aunque la violencia simbólica, a diferencia de la física, sea “invisible”, no por ello deja de tener implicancias en las vidas de mujeres y personas de otras identidades de género. Las tiene, y significan menos oportunidades de desarrollo profesional. Desde Grow, género y trabajo, nuestro compromiso es visibilizar esta realidad, y acompañar a las organizaciones en la generación de espacios libres de violencias, con igualdad de oportunidades para todas las personas.

(*) Coordinador de proyectos de Grow, género y trabajo (www.generoytrabajo.com)

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