18 de mayo 2005 - 00:00

Zaffaroni contra el gobierno

El juez de la Corte Eugenio Zaffaroni se puso ayer en el centro del debate sobre las excarcelaciones de detenidos con prisión preventiva en causas de alto relieve, al criticar al gobierno por lo que considera una intromisión del Poder Ejecutivo en la acción de la Justicia. En un reportaje que dio al periodista Ernesto Tennenbaum y que emitió radio «Mitre», el miembro más polémico de todos cuantos llevó el gobierno Kirchner a la nueva Corte de Justicia se enfrentó con argumentos de peso con quien lo benefició con el cargo más alto al que puede aspirar un jurista. Se comprende que Zaffaroni haga esto porque él es uno de los teóricos argentinos de la corriente garantista, aquella que pondera los derechos del victimario a veces por sobre los de las víctimas de hechos penales. Ha sido el profesor de muchos de los magistrados del ala garantista, como los dos camaristas que dictaron la excarcelación del empresario Omar Chabán. En el reportaje, Zaffaroni se plegó a una opinión anterior de su colega Carmen Argibay, al criticar la institución misma de la prisión preventiva como una forma de condena anticipada. En ese caso el jurista (a quien se lo puede criticar por sus tomas de posición pero a quien nadie le puede negar solvencia técnica) aporta una nueva perspectiva doctrinaria en el análisis de causas de alta resonancia. Es la segunda vez que este abogado abre un nuevo frente de debate; antes fue cuando la Justicia ordenó la detención y procesamiento de Carlos Menem por el presunto delito de asociación ilícita en la presunta venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia. En una columna de opinión que publicó este diario, Zaffaroni en 2001 desarrolló dos argumentos: 1) que era absurdo considerar las acciones de un gabinete de gobierno, que se constituye para gobernar un país como propias de una asociación ilícita para cometer delitos. 2) Que los casos judiciales en los cuales están involucradas personalidades de la vida pública -como era el caso del ex presidente Menem- permiten analizar las leyes vigentes de una forma tal que redunda en avances y reformas más profundas que cuando se investiga a encausados de escasa notoriedad. «Las garantías avanzan y se consagran -decía Zaffaroni en aquella nota del 17 de junio de 2001- cuando el poder punitivo afecta a uno o más clientes VIP del sistema penal y, a partir de ese momento, su consagración es útil para el resto de la ciudadanía. Es una pena que deba avanzar de este modo, pero parece inevitable». En aquella oportunidad el aporte lo hizo en cuanto a la polémica figura de la asociación ilícita, cuya ambigüedad les sirve a algunos jueces para mantener detenidos a los procesados en la intención de quebrar su voluntad y hacerlos colaborar con la investigación. En este caso la figura analizada es la prisión preventiva, también empleada por los jueces para mantener en cautiverio a procesados y que puede convertirse en una forma de injusticia. En el diálogo con el periodista Tennenbaum, Zaffaroni aporta su experiencia de penalista en dos afirmaciones: una, cuando dice que la base del sistema penal es la selectividad, que para algunos puede ser impunidad y para otros, que sean siempre los estúpidos los que caen primero. La otra, es cuando llama a la paciencia para evitar males peores. Veamos los argumentos de Zaffaroni en el diálogo que se conoció ayer.

Eugenio Zaffaroni
Eugenio Zaffaroni
PERIODISTA: El ministro de Interior, Aníbal Fernández, decía que no se puedeignorar la repercusión social de un fallo, que si el mismo escandaliza a una sociedad, por lo menos debería ser repensado. ¿Usted está de acuerdo con este criterio?

Eugenio Zaffaroni: Yo no creo que sea porque el fallo escandalice a la sociedad. Creo que debe ser pensado si es adecuado o no a derecho. Si es adecuado a derecho, yo por más que la opinión pública se manifieste en contra creería que hay que pronunciarlo igual, hay que pronunciar lo que se debe. No creo que debamos estar pensando en cuál sea la opinión pública, porque de lo contrario entonces estamos sometidos a un plebiscito permanente. No a lo que dice la Constitución, no a lo que dicen las leyes, sino a cómo se maneja la opinión pública. Esto no me parece que sea correcto. Creo que lo que hay que analizar es la corrección de los fallos, la adecuación de los fallos a derecho...


P.:
¿Le subleva en principio la liberación de Chabán?

E.Z.: Lamentablemente no puedo abrir juicio respecto de esto, porque cualquier cosa que dijese estaría prejuzgando sobre algo que potencialmente puede llegarme por alguna vía a mi conocimiento y a mi decisión.


P.:
La opinión de sectores del poder político, Aníbal Ibarra, Néstor Kirchner sobre el fallo, sobre el proceder puntual de la cámara ¿le parecen una ingerencia inapropiada?

E.Z.: Yo creo que lo mejor que podría hacer el poder político es no exacerbar a la opinión pública en ningún sentido. Y tratar de no conseguir votos sobre la base de una desgracia pública de esta magnitud, de una tragedia que es la mayor que ha sufrido la Ciudad de Buenos Aires desde 1955 hasta la fecha. Los políticos están en una actividad que es altamente competitiva,están en una actividad donde nadie puede perder la oportunidad de hacer algo para conseguir votos. En consecuencia es explicable que se suban o se monten sobre cualquier emergencia. Pero creo que esta desgracia, este accidente o este delito, lo que sea, es una tragedia que nos enluta a todos, y creo que hasta en la política hay ciertos límites éticos. En consecuencia sería conveniente dejar a la Justicia trabajar tranquila, que cada competencia decida lo que debe decidir, y no intentar sacar provecho, sacar votos de una coyuntura tan desgraciada, tan catastrófica, tan calamitosa.


P.:
Imagino que usted no está de acuerdo con el «per saltum»...

E.Z.: Tampoco podría adelantar opinión sobre eso, que tengo que leerlo detenidamente. Tengo que ver cómo se argumenta. En principio, yo soy contrario al «per saltum» porque no existe en el derecho argentino. Pero tampoco podría decir en ninguna ocasión se pudiera apelar al «per saltum». No me animo a dar una respuesta de esta naturaleza; y sobre todo en
casos en los cuales puede jugar el riesgo inminente de vidas humanas, yo no me (negaría) a ningún recurso por extraordinario que fuese. Pero bueno, tendría que ver cómo lo argumentan en este caso, cuáles son los argumentos que se sostienen, habría que ponderarlos, y habrá que ver qué corresponde decidir.

P.:
¿Qué piensa de la Justicia argentina?

E.Z.: Creo que la transformación del perfil judicial se hará a través de los nuevos jueces que vayan saliendo. Y esto requiere un tiempo. Es decir, la magistratura italiana salió del fascismo, la magistratura española salió del franquismo; sin embargo, al cabo de unos años cambió totalmente el perfil de esas magistraturas. Y a nosotros nos va a pasar lo mismo, por esto requiere cierto tiempo. No podemos cambiar la magistratura así de golpe, porque no podemos pedir que nos manden de Alaska jueces envasados. No hay otra solución.


P.:
Es una persona paciente usted...

E.Z.: Es que la impaciencia lo que podría traer es una catástrofe peor. Porque usted termina violando la Constitución, termina operando al margen de la Constitución, con lo cual hace un daño tremendo. Y el resultado de eso también es un resultado bastante justificable, porque en definitiva también se vuelven a hacer listas, y lápices, y todas esas cosas, y servilletas... si hay servilletas de un lado, puede haber servilletas del otro; y yo lo que quiero es que se terminen las servilletas.


P.:
Pero entiende la impaciencia de los familiares...

E.Z.: ¿Pero cómo no la voy a entender? Es una impaciencia de la víctima, la bronca de la víctima...


P.:
¿Qué respuesta se les da?

E.Z.: Y las respuestas tienen que dárselas las instancias que corresponden, y decidir las cosas, lo que corresponde conforme a derecho, naturalmente. Es terrible un padre que ha perdido al hijo. Es más normal que el hijo pierda al padre, pero el padre que pierde el hijo, eso es un trauma terrible.

P.:
¿Qué opina de las últimas excarcelaciones?

E.Z.: La prisión preventiva es una pena anticipada. Evidentemente sí, desde un punto de vista hipotético, desde un punto de vista ideal, no tendría que existir. Existe porque no tenemos otro remedio. En algunos casos extremos, para garantizar la seguridad; para garantizar la investigación; la seguridad de la propia investigación, que no la perturbe el imputado; para evitar otro conflicto igual o más grave; para evitar la fuga del imputado. No tenemos otro remedio que acudir a esta pena anticipada. Ningún país ha logrado suprimirla, de modo que no existe esta posibilidad. Es un poco la cuadratura del círculo. Estamos lesionando el principio de inocencia en función de una necesidad que no podemos evitar de otra manera.


P.:
¿Hay equilibrio posible en un punto medio?

E.Z.: Evidentemente yo creo que la doctora Carmen Argibay dijo lo mismo que acabo de decir yo. En una situación ideal sería lo correcto que todo el mundo llegase suelto al juzgamiento, y que recién se produjese la pena a partir del momento de la condena. Pero esto, y lo debe reconocerla doctora Argibay también, es irrealizable en estos momentos.


P.:
Usted dice que se aplican criterios garantistas, pero sólo para gente que tiene poder.

E.Z.: Yo no lo afirmo exactamente, pero sí afirmo que esto es la imagen que se transmite al público. El sistema penal, o el derecho penal, o el poder punitivo es selectivo, esto lo sabemos. Es una característica estructural del poder punitivo.Y que nuestro mayor esfuerzo tiene que ser un incentivo de disminuir los niveles de selectividad también.

P.:
La percepción general que uno advierte es que en la Argentina hay impunidad para los políticos. ¿Usted comparte esa sensación?

E.Z.: No. Impunidad para los políticos no creo que haya. Creo que hay impunidad para el poder, pero no impunidad, sino que es la selectividad característica del sistema penal. Creer que vamos a eliminar la selectividad del sistema penal es una fábula. Lo podemos disminuir, nunca lo podemos eliminar. Lamentablemente es una característica estructural del sistema penal. Claro que hay que evitar que se extreme hasta situaciones que puedan resultar verdaderamente aberrantes. Pero siempre el sistema penal va a agarrar al más estúpido, eso es una regla de la operatividad del sistema. ¿No?


P.:
Cuando usted ve que de la década del noventa no hay nadie preso, ¿qué le genera como ciudadano?

E.Z.: Me reconfirma de alguna manera el grado bastante notorio de selectividad del sistema. Claro, es impunidad de determinadas personas. Es decir, en la medida en que alguien está mas cerca del poder tiene un nivel menor de vulnerabilidad del poder político. Esta es la estructura del sistema penal...

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