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Néstor Kirchner les tomó ayer examen a las edecanas que acompañarán a su esposa cuando
asuma la presidencia, la capitana de fragata médica Claudia Fenocchi, la tenienta coronela
Isabel Pansa y la vicecomodora bioquímica Silvina Carrascosa.
En medio de esta apatía general que generó en los países desarrollados la asunción de Cristina de Kirchner, por lo menos dos delegaciones de Francia y Estados Unidos, con cierto valor agregado por su nivel de componentes, generaron tranquilidad ayer en Casa de Gobierno.
En el caso de François Fillon, la propia embajada francesa en Buenos Aires se apuró en resaltar que la de este país sea la delegación de la Unión Europea con mayor nivel de delegados de todo ese bloque. De hecho, constitucionalmente, Fillon es el segundo hombre más importante en las políticas públicas francesas y un verdadero «hombre fuerte» en el momento de tomar decisiones y de influir sobre Nicolas Sarkozy. Es un clásico conservador, según la tradición gala, con bastante apoyo en las encuestas francesas, y oficialmente se trata de la primera visita de importancia de un enviado de ese país, desde la visita del entonces presidente Jacques Chirac desde 1997, cuando Carlos Menem gobernaba la Argentina.
Pero además, Fillon no vendrá solo. De la delegación formará parte la ministra de Economía, Christine Lagarde, y el alto comisario de Solidaridad Activa, Martin Hirsch; además de unos 200 empresarios que vienen a un foro privado bilateral que la Embajada de Francia en la Argentina y la Cancillería local organizan entre el viernes y el sábado.
El grupo de enviados vendrá a Buenos Aires buscando respuestas de parte de la próxima presidente, para definir luego el tipo de relación que se mantendrá con el gobierno de Cristina de Kirchner; luego de la experiencia que hubo durante la gestión de su marido. Hay que recordar que el patagónico gustaba de maltratar a las compañías galas, período en el cual abandonaron la Argentina (por propia voluntad o por la voluntad del todavía presidente), el Grupo Suez, los bancos Societé Générale y el Crédit Agricole; además de las agonizantes-Accor y Sodexho.
Pese a esto, Fillon viene con la intención de comenzar una «nueva etapa» y pretende «dar un impulso» a la relación económica. Para esto, ven en la embajada del país europeo una buena señal de parte de Cristina de Kirchner «destrabar definitivamente» el proyecto de tren bala que uniría Buenos Aires-Rosario y Córdoba, y para el que se postula la empresa Allstrom. Este negocio de algo más de u$s 1.000 millones es un viejo anhelo de Néstor Kirchner, trabado, entre otras cosas, por la falta de acuerdo entre la Argentina y el Club de París. Este tema es uno de los que Cristiane Lagarde quiere hablar con el ministro de Economía, Martín Lousteau, en un encuentro que ya está organizado para el domingo al mediodía. No se descarta que Lagarde, o incluso Fillon, se conviertan en una especie de intermediarios con el gerente general del FMI, Dominique Strauss-Kahn, para avanzar en este tema. Los tres, todos franceses, se comprometieron a un encuentro aparte en la propia embajada del país europeo en Buenos Aires, reunión que probablemente se concrete el domingo.
Fillon viene además acompañado por los responsables de unas 250 empresas francesas implantadas en la Argentina, como los presidentes del fabricante automovilístico PSA Peugeot Citroën, Christian Streiff, y el del grupo alimentario Danone, Frank Riboud, con quien visitará una fábrica cerca de Buenos Aires.




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